Marco Rubio asegura que Estados Unidos pondrá fin a las operaciones militares en Irán en dos semanas «sin tropas sobre el terreno»

La cumbre del G7 en Francia concluye con un llamamiento para «restablecer la libertad de navegación» en el Estrecho de Ormuz Leer La cumbre del G7 en Francia concluye con un llamamiento para «restablecer la libertad de navegación» en el Estrecho de Ormuz Leer  

El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró el viernes, al término de la cumbre de urgencia del G7 en Vaux-de-Cernay, que Estados Unidos planea poner fin a las operaciones militares en Irán «en las dos próximas semanas» y «sin desplegar tropas sobre el terreno». Rubio reconoció haber pedido, entre tanto, el apoyo a los socios de los países más industrializados para que impidan que Irán pueda establecer «un sistema de peaje» en el Estrecho de Ormuz.

La cumbre de los ministros de Exteriores del G7 concluyó, de hecho, al cabo de dos días con un llamamiento a «la necesidad absoluta de restablecer la navegación libre y segura en el Estrecho de Ormuz» y con una declaración «para el cese inmediato de los ataques contra la población civil y la infraestructura» en Oriente Próximo.

Pese al comunicado conjunto, la presencia del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, no sirvió aparentemente para propiciar un acercamiento de posturas entre Washington y los aliados europeos, que reclamaron una «clarificación» sobre las operaciones militares de Estados Unidos e Israel en Irán y condicionaron el apoyo a una misión en el Estrecho de Ormuz a una desescalada del conflicto.

«Creo que deberían estar contentos de que esté aquí, aunque no he venido para hacerles felices», afirmó de entrada Rubio, que llegó un día tarde al cónclave de ministros de Exteriores convocado por Francia, que ostenta la presidencia del G7 este año.

«Debemos ser capaces de garantizar la seguridad del Estrecho de Ormuz», advirtió el secretario de Estado norteamericano. «Podría reabrirse mañana si Irán deja de amenazar al tráfico global, lo que constituye una violación del derecho internacional».

Los ministros de Exteriores de Francia, Reino Unido, Alemania, Japón, Italia y Canadá cerraron filas a favor de una «desescalada» y de la búsqueda de una solución diplomática al conflicto. Para allanar el camino a su emisario, Donald Trump anunció el jueves que extenderá en 10 días, hasta el 6 abril, el ultimátum lanzado a Irán para permitir la navegación en el Estrecho de Ormuz.

Los aliados reclamaron a Rubio una información detallada sobre los contactos directos o indirectos mantenidos con Teherán para buscar una salida diplomática al conflicto, tras los anuncios contradictorios de la Administración Trump y los planes del Pentágono para enviar hasta 10.000 soldados de combate de refuerzo, según The Wall Street Journal.

Francia, que preside este año el G7, ha decidido dar, por su parte, un impulso a la misión «estrictamente defensiva» anticipada por el presidente Macron, coincidiendo con la llegada del portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo Oriental.

Según informa Reuters, el jefe del Estado Mayor, general Fabien Mandon, habría contactado con un total de 35 posibles «socios» de todos los continentes para sumarse a la futura misión para permitir la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial. La misión comprendería una primera fase para desactivar las minas y una segunda de «protección» y escolta de los petroleros con navíos de guerra.

El almirante Nicolas Vaujour, jefe de personal de la Marina francesa, aseguró haber contactado con 12 países dispuestos a prestar ayuda naval. «Estamos intercambiando información sobre la libertad de navegación y la seguridad marítima en esta arteria vital para la economía global y la estabilidad regional», escribió Vaujour en su cuenta en X.

«Esta iniciativa es independiente de las operaciones militares en la región y es de una naturaleza estrictamente defensiva», podía leerse en un comunicado del Ministerio de Defensa francés. «Su propósito es garantizar la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz una vez cesen las hostilidades».

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha recalcado que la misión se desplegará en un período de «calma» tras el cese de la hostilidades. El premier británico, Keir Starmer, ha reconocido, por su parte, que el plan será difícilmente «viable» si no se produce una desescalada del conflicto.

La reunión del G7, que contó con la presencia de los ministros de Exteriores de Ucrania, Brasil, India, Corea del Sur y Arabia Saudí, así como la jefa de diplomacia de la UE, Kaja Kallas, abordó también las sanciones a Rusia, tras el anuncio de Estados Unidos de suspender temporalmente el bloqueo del petróleo transportado por la flota fantasma. El presidente Zelenski ha advertido de que Ucrania se ha convertido en la «víctima colateral» del conflicto de Oriente Próximo.

«Los dos conflictos están relacionados y, si Estados Unidos quiere poner fin a la guerra de Irán, tendrá que poner presión sobre Rusia», declaró Kaja Kallas en un pausa del cónclave del G7. «Una resolución rápida del conflicto es esencial para lograr la estabilidad regional», advirtió, por su parte, la secretaria de Exteriores británica, Yvette Cooper. «Irán no puede secuestrar la economía global con el bloqueo de las rutas internacionales en el Estrecho de Ormuz».

Rubio aseguró haber recibido «mucho apoyo» de los socios del G7 a la necesidad de contrarrestar los planes iraníes en el Estrecho de Ormuz. «Lo que están haciendo no sólo es ilegal, sino que es inaceptable y peligroso para el mundo, y es importante que tengamos una plan para detenerlo».

En declaraciones en la escalerilla del avión oficial, de regreso a Estados Unidos, Rubio aseguró que Washington confía en lograr sus objetivos sin necesidad de desplegar tropas terrestres y vaticinó que, cuando acaben las operaciones, el poderío militar de Irán será «el más débil de su reciente historia».

El secretario de Estado reconoció que Irán ha enviado «mensajes y señales que muestran la disposición de las autoridades iraníes a dialogar sobre ciertos temas», pero admitió que existen dudas sobre la toma de decisiones en Teherán y confirmó que el vicepresidente JD Vance será el interlocutor norteamericano en caso de negociaciones.

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