En una Mostra de Venecia muy politizada que este año ha experimentado una notable deserción de los estudios de Hollywood que no quieren verse expuestos a preguntas incómodas, es noticia este jueves la presencia de un film inteligente y poético que bien podría hacerse con el Oscar y que con la actuación de John Malkovich deja el listón muy alto en el Lido. Se trata de Wild Horse Nine, una sátira que sobrepasa lo que sería una simple denuncia del modus operandi de la CIA en su empeño de desestabilizar durante décadas los gobiernos en Latinoamérica para, de la mano de un agente en las puertas de salida (Malkovich), llevar al público a un escenario de belleza existencial.
El director, Martin McDonagh, luce inteligencia narrativa con un guion que roza el absurdo beckettiano
En una Mostra de Venecia muy politizada que este año ha experimentado una notable deserción de los estudios de Hollywood que no quieren verse envueltos expuestos a pregustas incómodas, es noticia este jueves la presencia de un film inteligente y poético que bien podría hacerse con el Oscar y que con la actuación de John Malkovich deja el listón muy alto en el Lido. Se trata de Wild Horse Nine, una sátira que sobrepasa lo que sería una simple denuncia del modus operandi de la CIA en su empeño de desestabilizar durante décadas los gobiernos en Latinoamérica para, de la mano de un agente en las puertas de salida (Malkovich), llevar al público a un escenario de belleza existencial.
Martin McDonagh (El irlandés, Almas en pena de Inisherin) la ha rodado en Rapa Nui, la chilena Isla de Pascua declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, donde se ha inspirado en lo espiritual, dice, para encontrar el tono de la película y su forma de capturar la belleza del lugar. Ambientada en los años setenta, justo antes de que la CIA acabe con Noriega y promueva el golpe de Estado de Pinochet, es también una película de dos amigos de la oficina de inteligencia -”una relación que ya había visto en el cine, pero entre padres e hijos”, comenta el realizador- en la que uno de ellos (el otro es un Sam Rockwell en estado de gracia) experimenta remordimientos por las cosas que ha llegado a hacer.
McDonagh ha echado un ojo a las referencias históricas de estas actuaciones de la CIA alrededor del globo en las últimas seis décadas… ya sea Guatemala, el Cogo, etc… “y siento que es algo de lo que no se ha hablado lo suficiente”, confiesa.

Malkovich, que ha llegado al Lido junto al resto del reparto -Rockwell, Steve Buscemi, Parker Posey o Mariana di Girolamo- cuenta que su criterio para escoger papeles tiene mucho que ver con poder hacer algo que no había hecho hasta el momento, pero en este caso fue “una decisión muy sencilla por lo bueno que era el guion”. “He hecho bastante lo que he querido en mi carrera, y pienso seguir haciéndolo, no tengo intención de retirarme. Creo que ya me retirarán otros. Y de este papel me encanta que sean dos cabronazos que tienen tan poca idea de lo que están haciendo que incluso se presentan como de la CIA y que están ahí para desestabilizar tu democracia. Es una idea genial”.
El actor justamente ha colaborado este año en la obra teatral El infame Ramírez Hoffman, una obra que fusiona la literatura de Roberto Bolaño con música clásica y tango, y en la que él interpreta a Carlos Wieder, un piloto-poeta de las fuerzas armadas chilenas que escribe sus versos en el cielo con el humo de su avión al tiempo que comete crímenes brutales. Un personaje al que Pinochet financia la búsqueda de una nueva poesía chilena de tintes fascistas.
Será interesante ver cómo percibe el público este filme histórico sobre la CIA en 1973 viendo la geopolítica actual”
Por otra parte, Wilde Horse Nine se rodó antes incluso de que Estados Unidos secuestrara al presidente de Venezuela… ¿Qué opina Malkovich? “Ya no puedo pensar más”, ataja el actor, sobrepasado por los hechos. “Para mí una de las cosas más escalofriantes -le rescata McDonagh- es que ya no necesitan ocultarse, lo hacen a la luz del día. Cuando hicimos el film se trataba de 1973 en Chile, pero viéndolo ahora, está claro que tiene que ver con la geopolítica actual. Habrá que ver cómo lo percibe el público porque siendo una pieza histórica tiene tentáculos y conexiones con el día de hoy. Será fascinante”.
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