‘Made in France’ con marca Elíseo

Sería como si algunas marcas de jamón ibérico, de embutido de Vic o de latas de mejillones gallegos se comercializaran amparadas por el sello de la Casa Real y pudieran adquirirse delante del palacio de la Zarzuela. Bajo el impulso de Emmanuel Macron, en Francia existe desde el 2018 una tienda virtual, Maison Elysée, que ofrece productos muy variados –unos 300– de origen enteramente francés y hechos por empresas nacionales, a los que se ha estampado el sello de la presidencia de la República y, en muchos casos, también la banderita tricolor.

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 Por iniciativa de Emmanuel Macron, Francia creó en el 2018 una tienda virtual –y después física–para vender solo productos nacionales genuinos, con la etiqueta del Elíseo  

Sería como si algunas marcas de jamón ibérico, de embutido de Vic o de latas de mejillones gallegos se comercializaran amparadas por el sello de la Casa Real y pudieran adquirirse delante del palacio de la Zarzuela. Bajo el impulso de Emmanuel Macron, en Francia existe desde el 2018 una tienda virtual, Maison Elysée, que ofrece productos muy variados –unos 300– de origen enteramente francés y hechos por empresas nacionales, a los que se ha estampado el sello de la presidencia de la República y, en muchos casos, también la banderita tricolor.

Desde hace dos años, además de la venta en línea existe un comercio físico, en el número 88 de la calle Faubourg Saint-Honoré, al otro lado de la acera del palacio presidencial. La boutique forma parte de un espacio de 600 metros cuadrados que antes fue una tienda de trajes de novia, en la cual se ha instalado un pequeño museo que reproduce el célebre Salón Dorado y en el que se exhibe la mesa de despacho original del general De Gaulle, también usada por François Mitterrand. En unas vitrinas se muestran regalos de mandatarios extranjeros, como unos jarrones chinos con osos panda grabados, una lujosa tetera de Sri Lanka o las fotos de dos galgos, Jeanne y Jules, obsequio del presidente de Kazajastán. En el piso superior se halla un salón de té con especialidades del pastelero de la presidencia.

La boutique es curiosa, aunque a algunos les parecerá de un patriotismo algo kitsch. Pueden adquirirse desde bolas de petanca a perfumes, tazas, camisetas, paraguas, puzles, jabón, miel, aceite de oliva, bombones y hasta alpargatas de esparto. Eso sí, todo con el emblema de la más alta institución de la República. Hay periódicamente artículos muy rebajados –ahora los calcetines– y promociones especiales que valorizan las regiones. En este momento se trata de productos vascos, como los célebres pimientos de Ezpeleta (Espelette en francés).

Uno de los objetivos del actual presidente
ha sido atraer a inversores extranjeros

La utilización de la etiqueta Elíseo genera ingresos por royalties (un 11% del precio). Parte de ese dinero, unos 200.000 euros al año, se emplea para obras de restauración del palacio. Con todo, ha habido críticas por el alto coste que tuvo la adaptación del edificio para la tienda, un dinero que aún no se habría recuperado. El Tribunal de Cuentas mira con lupa los ingresos y gastos de la presidencia, también los de la Maison Elysée.

No es casual que se le ocurriera a Macron, exbanquero de inversiones y exministro de Economía y Finanzas, la idea de la tienda. Uno de sus objetivos desde que accedió a la presidencia ha sido promocionar sin descanso la marca Francia y atraer empresas extranjeras a un país que tenía fama de demasiado burocrático y fiscalmente gravoso. En parte lo ha logrado, ayudado por el Brexit. Cada año reúne a los responsables de decenas de compañías de todo el mundo en la cita Choose France (Escojan Francia), en Versalles, donde aprovecha para anunciar futuras inversiones multimillonarias.

Los ingresos por los royalties se usan para financiar obras de restauración del palacio

Maison Elysée intenta elevar las ventas poniendo tenderetes en acontecimientos extraordinarios como la jornada del patrimonio, en la que los ciudadanos pueden entrar en los palacios de la República, incluido el Elíseo. Los responsables de la tienda no tuvieron reparo en ofrecer sus productos, expuestos en unas mesas, incluso durante la festiva recepción de Macron a la prensa internacional en vísperas de la inauguración de los Juegos Olímpicos.

Francia no es un caso único con su tienda, pero sí singular, pues depende administrativamente de la presidencia. El Vaticano, por ejemplo, posee múltiples fuentes de ingresos gracias a los turistas, desde las entradas a sus museos y los productos que venden sus tiendas a los sellos y las monedas. En Estados Unidos se comercializan desde siempre muchos gadgets relacionados con la Casa Blanca, pero son asociaciones o tiendas privadas y no deben pagar royalties. Lo que sí es algo excepcional es que un presidente en ejercicio, como Donald Trump, gane una fortuna con sus propias emisiones de criptomonedas. Hasta ahí nadie más ha llegado.

 Economía

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