Las viudas siempre han tenido un asiento reservado en el mundo de las inversiones. El fondo de inversión de las viudas escocesas, el Scottish Widows, se creó a comienzos del siglo XIX para asistir a las mujeres que perdían el marido en las guerras napoleónicas y hoy gestiona más de 200.000 millones de euros. En España, a los dividendos de la empresa de ascensores Zardoya se los conocía en su momento como “el de las viudas”, por resultar tan infalibles como dejar una pensión.
UBS las sitúa como clave en la gran transferencia de riqueza de las herencias
Las viudas siempre han tenido un asiento reservado en el mundo de las inversiones. El fondo de inversión de las viudas escocesas, el Scottish Widows, se creó a comienzos del siglo XIX para asistir a las mujeres que perdían el marido en las guerras napoleónicas y hoy gestiona más de 200.000 millones de euros. En España, a los dividendos de la empresa de ascensores Zardoya se los conocía en su momento como “el de las viudas”, por resultar tan infalibles como dejar una pensión.
Sin embargo los tiempos han cambiado y lo que antes era un asiento ahora es un palco. Las viudas ya no visten de negro. Las viudas facturan, como en la canción de Shakira, y, en el caso de las de las ultrarricas, se han convertido en el objeto de deseo de la banca privada especializada en grandes patrimonios. Ya han echado cálculos y hay negocio.El último en hacerlo ha sido el banco suizo UBS, que lleva tiempo detrás de la pista de lo que se ha llamado la “gran transferencia de riqueza”, esto es, la inmensa cantidad de dinero que, en forma de herencia, pasará de unas manos a otras en los próximos años.
Este colectivo tiene un mayor compromiso con la sociedad y menos propensión al riesgo
Ya se ha acuñado el términos de “heredocracia”, al cuantificar el enorme patrimonio acumulado por los baby boomers occidentales. Los cálculos del banco son que en dos décadas se producirá el mayor traspaso de riqueza de todos los tiempos, por 124 billones de dólares. La cifra no es un error de traducción: millones de millones. La novedad está en la importancia de lo que la entidad suiza llama las “herencias horizontales”, las que pasan al cónyuge antes que a los descendientes.
“Una porción sustancial de riqueza será transferida primero de forma horizontal a las esposas supervivientes”, afirma UBS en un informe sobre el fenómeno. A los banqueros no se les escapan dos detalles: los ricos tienden a vivir menos años que sus mujeres y suelen emparejarse con personas unos años más jóvenes. Las mujeres “a menudo se casan con hombres mayores, por lo que se espera que hereden y controlen una parte significativa de los activos antes de pasarlos a la siguiente generación”, señala el banco.
La consultora McKinsey calcula que para el año 2030 las mujeres controlarán en Estados Unidos 34 billones de dólares en activos para invertir, una cifra más de cuatro veces superior a los 7,3 billones una década antes. Los banqueros de grandes patrimonios no deberían descuidar un nuevo perfil que les obliga a cambiar su forma de trabajar. Sobre todo cuando las viudas no les deben ninguna fidelidad.
McKinsey calcula que alrededor del 70% de las mujeres cambian de gestor de patrimonio un año después del fallecimiento de su marido, lo que ofrece oportunidades a la competencia y demuestra también que quieren hacer las cosas a su manera. “Para seguir resultándoles relevantes, los gestores de riqueza se tienen que adaptar”, avisa UBS.
Más allá de los más ricos, el fenómeno se extiende a buena parte de la sociedad. Las mujeres viven según las estadísticas cinco años más que los hombres, a lo que se suma que en los matrimonios heterosexuales tienen de media dos años menos que ellos. Eso genera una brecha de siete años y un papel activo de las mujeres en la herencia intrageneracional, según las conclusiones de UBS.
El banco suizo no cita casos concretos, aunque el más conocido en el olimpo de los milmillonarios es el de Laurene Powell Jobs, la viuda de Steve Jobs, ocho años más joven que él. El propio fundador de Apple, de una generación diferente a los actuales tecnoligarcas, pidió que su fortuna se repartiese en causas filantrópicas, que es a los que se ha dedicado su viuda.
Los banqueros atribuyen a estas mujeres un mayor compromiso con la sociedad y menos propensión al riesgo. “Las mujeres van a jugar un papel central en la gran transferencia de riqueza, tanto como receptoras inmediatas de patrimonio como guardianas a largo plazo para las futuras generaciones”, indica en el informe de UBS la directora del trabajo, Marianna Mamou.
Los grandes bancos están reforzando sus áreas de banca privada y patrimonial, en las que logran mayores márgenes, a menudo en conexión con los principales family offices . Al afinar las tendencias, gana ahora peso este nuevo perfil de mujeres que, según un estudio de Fidelity citado por la propia UBS, es algo más conservador y está preocupado por preservar el patrimonio. Las viudas, indica el banco, tienen valores y expectativas diferentes.
Su interés por la filantropía y las inversiones responsables también se mide en porcentajes. El 71% de las mujeres tiene en cuenta los elementos de sostenibilidad al invertir, frente al 58% de los hombres. “Cerca de nueve de cada diez mujeres cree que podría hacer más para provocar un cambio social positivo al invertir y siete de cada diez ha elevado su apoyo a causas filantrópicas en los últimos años”, afirma el informe. “Son dos veces más propensas que los hombres al dar importancia a las compañías que incluyen factores de responsabilidad social y ambiental”, añade. Los banqueros lo tienen claro: las viudas negras también son verdes.
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