«Nunca otorgaremos legitimidad a este modelo», asegura el organismo presidido por Ceferin. La CONCACAF también expresa su rechazo Leer «Nunca otorgaremos legitimidad a este modelo», asegura el organismo presidido por Ceferin. La CONCACAF también expresa su rechazo Leer
La UEFA decidió tras su reunión urgente de este jueves que ninguna de sus selecciones «participará en ninguna competición de la FIFA» mientras «siga vigente» el plan privatizador de la FIFA para la Copa del Mundo. «Que nadie tenga ninguna duda: la UEFA y sus federaciones nacionales se opondrán a estos planes con absoluta determinación», subrayó el organismo presidido por Aleksander Ceferin.
Este boicot de las selecciones europeas, del que ya informó ayer EL MUNDO, se presenta como una rotunda protesta al proyecto de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, de vender una participación de los ingresos del Mundial a inversores de capital privado.
«La postura de Europa es clara. Nunca otorgaremos legitimidad a este modelo», reitera la UEFA en su comunicado, en el que muestra su rechazo «unánime e inequívoco» a la propuesta de Infantino. Asimismo, considera «irresponsable e indefendible» que todo se haya concebido «en secreto» y «sin ninguna consulta significativa con quienes tienen encomendada la gestión de este deporte».
La próxima competición de la FIFA en el calendario será el Mundial sub-20 femenino, que arranca el próximo 5 de septiembre en Polonia. En octubre llegará el turno de las eliminatorias de clasificación para la Copa del Mundo femenina, cuya fase final se disputará entre el 24 de junio y el 25 de julio de 2027 en Brasil, donde España defiende su título.
«La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados del fútbol. Se ha forjado a lo largo de generaciones gracias a los jugadores, las selecciones y los aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debe cederse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta», detalla el comunicado de la UEFA.
El proyecto de Infantino estipula escindir las operaciones comerciales de los Mundiales en una operación valorada en 20.000 millones de dólares. El 20% quedaría en manos de inversores privados, liderados por Thrive Capital, una empresa propiedad de Joshua Kushner, hermano de un yerno de Donald Trump, y el banco JP Morgan.
«Este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial. El futuro del fútbol no puede verse dictado por las expectativas de aquellos cuyo principal deber es maximizar la rentabilidad financiera. Tampoco pueden quedar subordinados los intereses de las federaciones, las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados a la rentabilidad de los inversores. El fútbol no puede hipotecar su futuro en aras del beneficio económico», argumenta la UEFA en su escrito.
Infantino pretende dar luz verde a su propuesta en una votación que se celebrará a mediados de septiembre, donde participarán las 211 federaciones de la FIFA y en la que únicamente precisa mayoría simple. De momento, para concitar el mayor número de apoyos, el abogado suizo ha ofrecido 20 millones de dólares a cada país miembro con la promesa de democratizar el fútbol.
«No se trata de una «decisión democrática», sino de una gobernanza basada en la intimidación: un acto de coacción indigno de una institución a la que se le ha confiado la gestión del fútbol mundial», recalca el ente que representa a las 55 federaciones europeas.
De momento, la UEFA también tiene de su lado a la CONCACAF, la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y Caribe, cuyos 35 miembros se mostraron el miércoles «profundamente preocupados por la falta de garantías procesales» en este asunto.
El órdago de Ceferin se fundamenta en el poderío de las selecciones del Viejo Continente, que se proclamaron campeonas de la Copa del Mundo en 13 de sus 23 ediciones (Italia y Alemania, cuatro veces cada una; Francia y España, dos veces; e Inglaterra, una vez). En categoría femenina, Estados Unidos ostenta la hegemonía con cuatro títulos, por dos de Alemania y uno de España, Noruega y Japón.
«Hay momentos en los que las instituciones no se juzgan por lo que están dispuestas a aceptar, sino por aquello en lo que se niegan a ceder. Este es uno de esos momentos. Hay cosas que, sencillamente, son demasiado importantes como para venderlas. La Copa del Mundo pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta», finaliza el texto del máximo organismo del fútbol europeo.
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