La siesta, ¿es buena o es mala?

La cultura de la siesta es patrimonio nacional y ahora que llegamos a agosto se convierte en casi un imprescindible del verano. Pero cuando escuchamos hablar de la siesta encuentras de todo. Que si es lo mejor que puedes hacer para cuidar de tu corazón, que si es un desastre para el sueño de la noche , que si te quita productividad o que te la da. Por eso vamos a poner orden con lo que dice la ciencia.Lo que sí parece estar claro es que las siestas cortas de entre 10 y 30 minutos, tienen beneficios documentados sobre la atención, la memoria, el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo, siendo uno de los estudios más citados, uno de la NASA, publicado en 1995 por Rosekind. En él se analizaron a 21 pilotos. Por una parte están los que pudieron descansar, que durmieron una media de 26 minutos, y por otra, los que trabajaron sin parar y se vio que mejoraron su rendimiento un 34% y su estado de alerta, un 54%. Esto no significa que una siesta te haga un 54% más listo que en tu día habitual estando descansado, sino que evita la caída de rendimiento cuando hay cansancio acumulado.Descansar puede influir en el rendimiento. ABCEn la lista de beneficios de una siesta cortita también están la mejora del humor, la reducción del estrés medido por cortisol, la mejora de la memoria (especialmente la de corto plazo), y la recuperación deportiva.Pero también aparece la otra cara de la moneda. Las siestas de más de 30 minutos como hábito diario no salen tan bien paradas en la evidencia más reciente. Los estudios más recientes, con muestras de casi 2 millones de personas, apuntan a que las largas y habituales se asocian a mayor riesgo cardiovascular y metabólico. Eso no significa que la siesta larga cause estos problemas: puede ser un marcador de otras cosas (mal sueño nocturno, apnea, otras patologías). Pero es una asociación que se repite y hay que tener en cuenta. Si necesitas dormir siestas largas cada día para funcionar, mejor merece la pena revisar por qué pasa esto con tu médico.Si uno necesita la siesta siempre hay que revisar qué se está haciendo mal o si hay algún problema médico. ABCTrucos para hacer la siesta perfecta, según la ciencia:Con lo que sabemos, aquí van tres reglas sencillas para que la siesta sume y no reste:La duración: que sea la justa, de entre 10 y 20 minutos, es la franja perfecta. Ahí se obtienen los beneficios (mejora la atención, el humor, la memoria) sin caer en fases más profundas de sueño. Si te pasas de los 30 minutos, entras en sueño profundo y te despiertas con esa sensación de resaca y mal humor. Recuerda poner una alarma a los 25 minutos, contando el tiempo que tardas en quedarte dormida. La hora ideal de hacer la siesta: que es entre las 13 y las 15 horas. De esta manera aprovechamos el bajón natural del ritmo circadiano que aparece después de comer. Después de las 16 horas mejor no hacerla porque puede interferir con el sueño nocturno. El lugar: que sea tranquilo, oscuro y fresco. Si tienes miedo de pasarte de tiempo, prueba a hacer la siesta en el sofá en vez de meterte en la cama. Tu cuerpo entra en descanso pero no en sueño profundo, y es mucho más difícil que se te vayan las horas.De esta manera podremos disfrutar de esas siestas de verano, sin desvelarnos por la noche y además favoreciendo nuestra salud. La cultura de la siesta es patrimonio nacional y ahora que llegamos a agosto se convierte en casi un imprescindible del verano. Pero cuando escuchamos hablar de la siesta encuentras de todo. Que si es lo mejor que puedes hacer para cuidar de tu corazón, que si es un desastre para el sueño de la noche , que si te quita productividad o que te la da. Por eso vamos a poner orden con lo que dice la ciencia.Lo que sí parece estar claro es que las siestas cortas de entre 10 y 30 minutos, tienen beneficios documentados sobre la atención, la memoria, el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo, siendo uno de los estudios más citados, uno de la NASA, publicado en 1995 por Rosekind. En él se analizaron a 21 pilotos. Por una parte están los que pudieron descansar, que durmieron una media de 26 minutos, y por otra, los que trabajaron sin parar y se vio que mejoraron su rendimiento un 34% y su estado de alerta, un 54%. Esto no significa que una siesta te haga un 54% más listo que en tu día habitual estando descansado, sino que evita la caída de rendimiento cuando hay cansancio acumulado.Descansar puede influir en el rendimiento. ABCEn la lista de beneficios de una siesta cortita también están la mejora del humor, la reducción del estrés medido por cortisol, la mejora de la memoria (especialmente la de corto plazo), y la recuperación deportiva.Pero también aparece la otra cara de la moneda. Las siestas de más de 30 minutos como hábito diario no salen tan bien paradas en la evidencia más reciente. Los estudios más recientes, con muestras de casi 2 millones de personas, apuntan a que las largas y habituales se asocian a mayor riesgo cardiovascular y metabólico. Eso no significa que la siesta larga cause estos problemas: puede ser un marcador de otras cosas (mal sueño nocturno, apnea, otras patologías). Pero es una asociación que se repite y hay que tener en cuenta. Si necesitas dormir siestas largas cada día para funcionar, mejor merece la pena revisar por qué pasa esto con tu médico.Si uno necesita la siesta siempre hay que revisar qué se está haciendo mal o si hay algún problema médico. ABCTrucos para hacer la siesta perfecta, según la ciencia:Con lo que sabemos, aquí van tres reglas sencillas para que la siesta sume y no reste:La duración: que sea la justa, de entre 10 y 20 minutos, es la franja perfecta. Ahí se obtienen los beneficios (mejora la atención, el humor, la memoria) sin caer en fases más profundas de sueño. Si te pasas de los 30 minutos, entras en sueño profundo y te despiertas con esa sensación de resaca y mal humor. Recuerda poner una alarma a los 25 minutos, contando el tiempo que tardas en quedarte dormida. La hora ideal de hacer la siesta: que es entre las 13 y las 15 horas. De esta manera aprovechamos el bajón natural del ritmo circadiano que aparece después de comer. Después de las 16 horas mejor no hacerla porque puede interferir con el sueño nocturno. El lugar: que sea tranquilo, oscuro y fresco. Si tienes miedo de pasarte de tiempo, prueba a hacer la siesta en el sofá en vez de meterte en la cama. Tu cuerpo entra en descanso pero no en sueño profundo, y es mucho más difícil que se te vayan las horas.De esta manera podremos disfrutar de esas siestas de verano, sin desvelarnos por la noche y además favoreciendo nuestra salud.  

La cultura de la siesta es patrimonio nacional y ahora que llegamos a agosto se convierte en casi un imprescindible del verano. Pero cuando escuchamos hablar de la siesta encuentras de todo. Que si es lo mejor que puedes hacer para cuidar de tu … corazón, que si es un desastre para el sueño de la noche, que si te quita productividad o que te la da. Por eso vamos a poner orden con lo que dice la ciencia.

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