La isla sufre apagones de más de 20 horas Leer La isla sufre apagones de más de 20 horas Leer
Cuba se hace de noche a mediodía. Una nueva avería en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, la más importante de la isla, ha disparado los apagones este lunes en un país que ya los sufría constantemente, de más de 20 horas en distintos puntos. En buena parte de La Habana no había servicio eléctrico al comenzar el día.
En esta ocasión se trata de una «ponchadura (pinchazo) en la caldera» la que ha provocado aún más limitaciones en el antediluviano Sistema Eléctrico Nacional. Oficialmente la avería se prolongará durante tres días, aunque nada garantiza que sea repuesta en el tiempo marcado por las autoridades, algo que ya ha sucedido anteriormente. Otras plantas eléctricas, como Nuevitas y Felton, en el oriente de la isla, también se encuentran bajo mínimos.
El cálculo institucional para la hora pico (hora punta) del lunes apunta a un nuevo naufragio energético: cuando la demanda máxima alcance los 3.020 megavatios, Cuba sólo dispondrá de 1.205, por lo que el déficit nacional se disparará hasta los 1.815 megavatios. Apenas el 40% de la demanda ciudadana.
«No ha pasado ni una semana desde que se anunció el alivio de apagones por la entrada de combustible del famoso barquito ruso y ya apareció un nuevo problema de mayor envergadura energética que provocará seguir viviendo en apagón total. Queda demostrado que el problema energético no es la restricción de combustible como resultado de la presión de EEUU sino el nulo mantenimiento a la infraestructura que ya no puede recuperarse», se quejó la activista Amelia Calzadilla.
Se trata de la quinta gran avería en lo que va de 2026, dos durante marzo. Así es el calvario cotidiano que sufren los cubanos en un país devorado por distintas crisis, provocadas por el fracaso de la revolución y profundizadas, en el caso energético, con el bloqueo impuesto por Washington tras la caída y captura del dictador venezolano, Nicolás Maduro.
La situación crítica ha desatado una oleada de protestas de oriente a occidente de la isla, mitigada en parte por nuevos apagones nacionales y, sobre todo, por el plan represivo desatado por el régimen. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) ha contabilizado 1.245 protestas en marzo.
La principal carta del régimen cubano para paliar en parte la crisis energética es el refinamiento exprés de los 730.000 barriles de crudo llegados la semana pasada al puerto de Matanzas a bordo del carguero ruso Anatoly Kolodkin, el primer petrolero llegado a la isla desde el 9 de enero. Un alivio sin duda, pero que no es suficiente para combatir el declive energético cubano. El envejecimiento de sus estructuras (Guiteras ya ha cumplido 36 años), la falta de mantenimiento y la falta de repuestos ha ahondado la decadencia energética de la isla, muy visible durante el Periodo Especial de los 90 y que desde hace tres años vuelve a castigar a los cubanos.
Desde la llegada de Hugo Chávez al poder a finales del siglo pasado, el chavismo regaló combustible a su aliado castrista a cambio de protección para sus jerarcas y de servicios médicos sobrevalorados. Pero al sistema eléctrico no sólo le afecta la falta de petróleo, de hecho, guarda grandes semejanzas con los propios males eléctricos de Venezuela.
En marzo, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ordenó el racionamiento eléctrico tras asegurar que la actual ola de calor se iba a disparar porque los rayos del sol caían de forma más directa sobre el país suramericano.
Internacional // elmundo
