‘La novia vendida’ de Bedřich Smetana (★★★✩✩)
Laurent Pelly lleva al Teatro Real por vez primera una obra maestra de la lírica checa
‘La novia vendida’ de Bedřich Smetana (★★★✩✩)
Intérpretes: Svetlana Aksenova, Pavel Černoch, Günther Groissböck, Mikeldi Atxalandabaso, María Rey-Joly, Toni Marsol, Manel Esteve, Monica Bacelli, Jaroslav Březina, Rocío Pérez y Ihor Voievodin. O. y C. Teatro Real. Dir. Coro: J. L. Basso.
Dirección musical: Gustavo Gimeno.
Dirección escénica: Laurent Pelly.
Lugar y fecha: Teatro Real de Madrid (14/IV/2026). Nueva coproducción Teatro Real, O. N. Lyon, Oper Köln y T. R. de la Monnaie.
Público entregado a la belleza de una partitura que nunca se había visto en el Real. Un reparto muy correcto, el soberbio trabajo de un coro Intermezzo, en una de sus mejores actuaciones, se sumaron a la batuta de un concienzudo Gustavo Gimeno en una noche donde triunfó la nueva producción de Laurent Pelly.
De un melodismo desbordante, con una escritura vocal magnífica que acerca al público a la prosodia de la lírica checa, Smetana creó una obra maestra donde el folclor de su patria y un libreto impecable de Karel Sabina, conjugan una ópera que trazó el camino de una de las escuelas de ópera europeas más idiosincráticas, trufada de títulos capitales como este.
Laurent Pelly, resabido y astuto, saca de la prácticamente inexistente escenografía, una producción donde el coro, uno de los personajes principales, se transforma en escenografía viviente. Con un movimiento orgánico, coreografiado con maestría, es de justicia alabar el resultado del coro Intermezzo, bajo la dirección del maestro Jose Luis Basso, como el gran triunfador vocal de la ópera.
La dirección de actores es fluida y de trazo bufo como corresponde y solo se le podría pedir una mayor imaginación visual y cromática para una partitura donde los brotes de hermosura son continuos.
Gustavo Gimeno se decanta por el lirismo y el tono amargo de la decepción amorosa, eclipsando la luz rítmica y contagiosa de una música que pide más sentido del humor y menos existencialismo.
La Orquesta del Real respondió con sonido rico y compacto desde una briosa partitura para una ópera que es un puro gozo instrumental.
La soprano rusa Svetlana Aksenova fue una Marenka de tintes gestuales a lo Lina Morgan, y cantó con estilo y entrega”
La soprano rusa Svetlana Aksenova, una Marenka de tintes gestuales a lo Lina Morgan, cantó con estilo y entrega. De voz genérica y metálica, su mejor momento fue el aria del tercer acto, llena de la melancolía expresiva bohemia que define su personaje. A su lado el Jeník del tenor checo Pavel Černoch, fue el amante astuto requerido con un instrumento de timbre fijo y expresión distante. Gran actor, pese a una voz que ha perdido homogeneidad, el Kecal del bajo austríaco Günther Groissböck. Triunfo vocal incontestable el Vasek del tenor vasco Mikeldi Atxalandabaso, por presencia vocal, potencia y caracterización.
Profesionalidad y calidad en el resto de componentes, entre los que destacaron Manel Esteve, Marina Rey-Joy, Toni Marsol y Monica Bacelli.
Un acierto y felicitación al Real por esta iniciativa que hará felices a cualquier amante del canto y la música.
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