La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha ordenado inspeccionar 471 aviones Boeing 737 MAX matriculados en el país ante el riesgo de que puedan aparecer grietas en una pieza estructural del fuselaje. La directiva, que entrará en vigor el próximo 10 de septiembre, afecta a determinados 737-8, 737-9 y 737-8200, aunque Boeing asegura que hasta ahora no se ha detectado este problema en ningún avión de la familia MAX.
El regulador estadounidense extiende los controles a los MAX 8, MAX 9 y MAX 8-200, aunque Boeing asegura que hasta ahora no se ha detectado el problema en esta familia de aviones
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha ordenado inspeccionar 471 aviones Boeing 737 MAX matriculados en el país ante el riesgo de que puedan aparecer grietas en una pieza estructural del fuselaje. La directiva, que entrará en vigor el próximo 10 de septiembre, afecta a determinados 737-8, 737-9 y 737-8200, aunque Boeing asegura que hasta ahora no se ha detectado este problema en ningún avión de la familia MAX.
El origen de la medida está, de hecho, en la generación anterior del popular avión de pasillo único de Boeing. Las grietas fueron detectadas en algunos 737 Next Generation en un refuerzo estructural conocido como bear strap, situado alrededor de la abertura de la puerta delantera de la zona de cocina. Debido a que los MAX comparten características de diseño y fabricación, Boeing extendió preventivamente las inspecciones a esta familia y la FAA ha decidido ahora hacerlas obligatorias.

Boeing sostiene que no se han observado hasta ahora grietas de este tipo en la flota 737 MAX. El fabricante asegura que lleva seis años trabajando con las aerolíneas desde que identificó el problema en los 737 de la generación anterior y está introduciendo cambios tanto en el proceso de fabricación como en el diseño de los nuevos aviones para corregir su origen
Europa, exenta de inspección
El 737 MAX tiene también una presencia relevante en las flotas europeas. Ryanair es uno de sus principales operadores, con 210 unidades del 737-8200, mientras que otras compañías como TUI, Norwegian o Icelandair utilizan distintas versiones de esta familia. En España, Air Europa ha incorporado recientemente el 737-8 (MAX 8) a su flota de corto y medio radio. Estos aparatos, sin embargo, no están afectados por la directiva de la FAA, que se circunscribe a los aviones bajo jurisdicción estadounidense.
La orden llega en un momento en el que Boeing intenta normalizar la producción y las entregas de su familia de pasillo único. El pasado 3 de agosto, la FAA certificó el 737 MAX 7, la versión más pequeña de la gama, después de años de retrasos en su proceso de aprobación. El fabricante estadounidense trata así de recuperar el ritmo industrial después de varios años marcados por una mayor vigilancia de los reguladores y por problemas en sus procesos de fabricación y control de calidad.
Estrecha supervisión tras
Esta familia de aviones está sujeta a una estrecha supervisión tras los accidentes del 2018 y 2019
La familia MAX permanece, además, bajo una estrecha supervisión regulatoria tras los dos accidentes del 2018 y 2019, que causaron 346 muertos y provocaron la inmovilización mundial del modelo durante cerca de dos años. Más recientemente, el desprendimiento en vuelo de un panel de un 737 MAX 9 de Alaska Airlines, en enero del 2024, volvió a poner el foco sobre los controles de fabricación y calidad de Boeing.
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