La cultura halla su voz en el podcast

A las ocho de la mañana, en el metro de cualquier ciudad española, los vagones se llenan de conversaciones. Algunas, las de toda la vida, se tienen en voz alta. Pero hay otras, cada vez más recurrentes, que respetan una intimidad ya casi rutinaria. Se esconden tras unos auriculares y acompañan trayectos, cafés rápidos o paseos apresurados. Son historias narradas en primera persona, crímenes reconstruidos con suspense, confesiones, entrevistas o debates.

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 El apogeo del podcast cultural transforma la forma de consumir arte, libros e ideas  

A las ocho de la mañana, en el metro de cualquier ciudad española, los vagones se llenan de conversaciones. Algunas, las de toda la vida, se tienen en voz alta. Pero hay otras, cada vez más recurrentes, que respetan una intimidad ya casi rutinaria. Se esconden tras unos auriculares y acompañan trayectos, cafés rápidos o paseos apresurados. Son historias narradas en primera persona, crímenes reconstruidos con suspense, confesiones, entrevistas o debates.

El podcast, ese formato que empezó como territorio casi doméstico y experimental, se ha convertido en una de las formas más extendidas de consumo mediático en España. Se escucha mientras se corre, se cocina o se conduce. No interrumpe: acompaña. Entre comedia, actualidad y true crime, el catálogo sonoro crece cada semana. Hay un podcast para casi todo.

El Observatorio iVoox 2025 indica que el oyente medio dedica más de diez horas semanales a la escucha bajo demanda

Pero entre ese ruido de géneros y tendencias, uno ha encontrado un lugar especialmente cómodo en el oído del oyente: el cultural. Porque si algo necesita la cultura es tiempo, y el podcast ofrece precisamente eso: conversación sin prisa. Son diálogos sobre cine, arte, literatura o música entre quienes escuchan y una voz al otro lado del dispositivo. La cultura, hoy, también se escucha.

Según el IV Informe del Observatorio iVoox 2025, el 94% de la población española ya conoce los podcasts. El oyente medio dedica más de diez horas semanales a este formato, una cifra que confirma su consolidación dentro del creciente ecosistema del audioentretenimiento, donde conviven con audiolibros y otros contenidos sonoros bajo demanda.

Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez, de Bigoteando (de la editorial Dos Bigotes)
Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez, de Bigoteando (de la editorial Dos Bigotes)

Así define el formato Isaac Baltanás, consultor y formador especializado en la industria del podcast. El crecimiento del sector, explica, no ha sido repentino: “Primero hubo una pequeña chispa, luego la gasolina de la pandemia y después una consolidación absoluta”. La entrada de grandes plataformas a partir de 2018 convirtió lo que había sido durante años un formato relativamente de nicho en un fenómeno mucho más extendido.

Dentro de ese panorama han surgido proyectos que exploran distintas formas de divulgación cultural. Uno de ellos es Arte compacto , creado por Bernardo Pajares y Juanra Sanz, que acerca la historia del arte al público a través de conversaciones informales. Para Pajares, el audio tiene una capacidad especial de conexión con el oyente: “El sonido tiene una honestidad que no tiene rival”. El reto consiste en describir las obras de forma que el oyente no necesite verlas. “Intentamos que la persona que está escuchando se lo pueda imaginar”, explica.

Noelia Ramírez y Begoña Gómez Urzaiz 
Noelia Ramírez y Begoña Gómez Urzaiz Leafhopper

El podcast cultural también se ha abierto camino en el mundo editorial. Es el caso de Bigoteando , el programa impulsado por la editorial Dos Bigotes y conducido por sus editores, Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez, que conversa con autores, libreros y lectores sobre literatura.

El proyecto nació como una extensión natural de su trabajo editorial y como una forma de generar comunidad alrededor de los libros. “El trabajo de una editorial es bastante solitario, y más si es una editorial independiente”, explican. El podcast les permite abrir ese proceso al público y convertirlo en un espacio de conversación con quienes siguen sus publicaciones.

Otros programas exploran el análisis cultural desde una perspectiva más contemporánea. Amiga date cuenta , conducido por las periodistas culturales Begoña Gómez y Noelia Ramírez, combina conversación, actualidad y crítica cultural. Sus creadoras definen el programa como un ejercicio de “antropología pop” en el que analizan fenómenos culturales y tendencias digitales.

El podcasting tiene una tasa de fracaso del 90 o el 95%. Existe incluso un término para eso: podfade ”

“Muchas veces el podcast conversacional es el sustituto de tener tu propia conversación”, señala Gómez. Esa relación cercana con la audiencia genera comunidades muy fieles. “Hay gente que nos dice que escucha el programa y nos contesta en voz alta desde su casa”, explica entre risas.

El crecimiento del formato no significa que todos los proyectos logren consolidarse. Según Baltanás, el sector todavía se enfrenta a algunos retos estructurales. “El podcasting tiene una tasa de fracaso del 90 o el 95%. Existe incluso un término para eso: podfade ”. Muchos programas comienzan con entusiasmo, pero desaparecen cuando el ritmo de producción se vuelve difícil de sostener. Sin embargo, el especialista cree que el futuro del sector pasa por la especialización y la construcción de comunidades. “Tienes que hablar de algo muy específico y crear una comunidad alrededor. Todo se basa en la economía de la atención”.

Lo que está claro es que el podcast cultural sigue ampliando su espacio dentro del panorama mediático. En un ecosistema dominado por la inmediatez, la velocidad de las redes sociales y el consumo fragmentado de contenidos, el formato demuestra que todavía hay lugar para escuchar durante más de 15 minutos hablar de un libro, una película o una idea.

Tal vez la cultura no ha perdido público; simplemente ha cambiado de altavoz.

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