La austeridad sexy

Seguro que han visto las fotos de Marilyn Monroe, Paul Newman o Audrey Hepburn leyendo, acompañadas de la frase “Reading is sexy”. Efectivamente, ver a alguien leyendo tiene mucho atractivo. Y si es una estrella, el efecto se multiplica. Es una de las muchas maneras de promocionar la lectura, porque es uno de los bienes preciados de una civilización instruida y crítica.

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 Seguro que han visto las fotos de Marilyn Monroe, Paul Newman o Audrey Hepburn leyendo, acompañadas de la frase “Reading is sexy”. Efectivamente, ver a alguien leyendo tiene mucho atractivo. Y si es una estrella, el efecto se multiplica. Es una de las muchas maneras de promocionar la lectura, porque es uno de los bienes preciados de una civilización instruida y crítica.Seguir leyendo…  

Seguro que han visto las fotos de Marilyn Monroe, Paul Newman o Audrey Hepburn leyendo, acompañadas de la frase “Reading is sexy”. Efectivamente, ver a alguien leyendo tiene mucho atractivo. Y si es una estrella, el efecto se multiplica. Es una de las muchas maneras de promocionar la lectura, porque es uno de los bienes preciados de una civilización instruida y crítica.

En el caso de las letras catalanas, toda ayuda es poca. Y por eso este año Òmnium ha querido repensar la Nit de Santa Llúcia con esta versión corregida y aumentada, uniendo esfuerzos con el Institut d’Estudis Catalans: una edición en versión gala y con todo el encanto. Porque, como declaraba Xavier Antich ( Òmnium) en la entrevista que Francesc Bombí hizo a los dos presidentes, hay que dar visibilidad a los escritores en lengua catalana, con el objetivo de conseguir su profesionalización. Y Teresa Cabré (IEC) manifestaba: “Más que exhibir el glamur, se trata de engalanarse para exhibir una imagen seria, de compromiso, elegante y austera, como en general somos en este país”.

Las culturas vecinas son muy dadas a la pompa y la circunstancia, y les va bastante bien. Estoy convencido de que, en el caso de las letras catalanas, sin dejar de ser austeros, también podemos ser sexis. Y por ello en la fiesta se vio mucha gente luciendo sus mejores galas. Austeros, pero desacomplejados, porque el nivel literario es de etiqueta.

 Cultura

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