La abogada siempre disponible

Christine Madeleine Odette Lagarde (1956, París) siempre ha sido una mujer muy solicitada. En el 2003, cuando vino a Barcelona para participar en un acto de Esade y presidía el bufete Baker & McKenzie, su teléfono no paraba de sonar. Mantener una conversación con ella era difícil, como pudo comprobar este diario en una entrevista.

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 Se acaba el largo reinado de Christine Lagarde en el BCE, pero ella no se quedará con los brazos cruzados. Su relación con el poder ha sido un rasgo característico de su vida profesional.  

Christine Madeleine Odette Lagarde (1956, París) siempre ha sido una mujer muy solicitada. En el 2003, cuando vino a Barcelona para participar en un acto de Esade y presidía el bufete Baker & McKenzie, su teléfono no paraba de sonar. Mantener una conversación con ella era difícil, como pudo comprobar este diario en una entrevista.

En los años siguientes, esta abogada se convertiría en una de las mujeres más influyentes del planeta. Primero como ministra de Economía de Francia, bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy; después como directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), y finalmente como presidenta del Banco Central Europeo (BCE). Lagarde siempre se ha sentido cómoda en los pasillos del poder. Fue célebre la carta que escribió a Sarkozy: “Utilízame durante el tiempo que te convenga y sirva a tu acción y a tu proyecto. Si me utilizas, te necesito como guía y como respaldo: sin tu guía, soy ineficaz; sin tu respaldo, soy poco creíble”. La política se ha servido de ella, pero también ella ha influido en la política desde sus cargos.

Después del BCE, Christine Lagarde deshoja la margarita: desde Davos hasta la política francesa

Hay quien dice que su nombramiento en el BCE nació viciado justamente por la política. Fue el resultado de un pacto entre Angela Merkel y Emmanuel Macron. Al no ser banquera, Lagarde tenía un perfil neutral capaz de obtener consensos, por encima de sus escasas competencias técnicas. La cuestión es que su mandato al frente del BCE no empezó con buen pie.

El 12 de marzo del 2020, pocos meses después de asumir el cargo, Lagarde cometió uno de sus errores más recordados. Durante la rueda de prensa posterior a la reunión de política monetaria, al ser preguntada por el apoyo de la institución a los países más golpeados por la crisis, afirmó: “No estamos aquí para cerrar diferenciales de rentabilidad ( spreads ). Esa no es la función ni la misión del BCE”. La declaración provocó fuertes caídas en las bolsas y disparó las primas de riesgo, especialmente la italiana.

Célebre también fue su respuesta cuando le preguntaron sobre su antecesor en el cargo, Mario Draghi. “No quiero compararme con él, y mucho menos con los hombres en general”. Otro de sus momentos más controvertidos fue la gestión de la inflación tras la invasión rusa de Ucrania. El BCE reaccionó demasiado tarde cuando los precios se dispararon más del 10%. Lagarde impulsó el mayor ciclo restrictivo de política monetaria de la historia de la eurozona (entre septiembre del 2022 y finales del 2024 el tipo pasó del -0,5% al 4%).

Christina Lagarde
Christina LagardeGusi Bejer / Propias

“La cuestión de si su falta de experiencia en macroeconomía monetaria fue un obstáculo para dirigir el BCE es delicada y sigue abierta”, objeta Eric Dor, de la escuela de negocios francesa Ieseg. “Está claro que, bajo su presidencia, el economista jefe desempeñó un papel fundamental en política monetaria. Afortunadamente, este cargo ha sido ocupado por personas muy competentes”. En el lado más positivo, este experto cree que durante su mandato Lagarde hizo alarde de dotes diplomáticas (“igual de importantes que las técnicas”), además de defender la creación del euro digital “pese a la oposición de un lobby de determinados bancos que anteponen, equivocadamente, sus intereses a corto plazo”.

Ahora, Lagarde ha anunciado por sorpresa que dejará el cargo el 7 de febrero del 2027, ocho meses antes de que expire su mandato. Se le reprocha haber antepuesto sus intereses personales a su responsabilidad institucional. La inflación sigue muy por encima del objetivo del banco central y el diferencial entre los bonos franceses y alemanes está en su nivel más elevado desde el 2011.

Su futuro es ahora una incógnita. “Se puede ser extraordinariamente feliz en todos los sentidos, mental, físico y sexualmente, a los 50 años y mucho más allá”, dijo. Pero no va a jubilarse. Ambición no le falta. Como ella bromeó una vez: “Me han visto en toda clase de trabajos. Excepto en el del Papa”. Se ha especulado con la posibilidad de que presida el Foro Económico Mundial de Davos. También se ha hablado de un regreso al tablero político francés, porque quiere opinar y “dejar de ser neutral”. Una cosa es cierta: estará pendiente del móvil.

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