Juanjo Mena, la sinceridad (★★★★✩)

El director bilbaíno Juanjo Mena asumió en esta visita a Barcelona un programa comprometido, a la vez que anunciaba su retirada de los escenarios por motivos de seria enfermedad. La sala Pau Casals de l’Auditori, llena, supo homenajear a este artista joven que, de momento, deja su carrera en el podio.

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 El director, que dirigió a la OCB en L’Auditori, se retira del podio  

OBC 
(★★★★✩)
​Intérpretes: Sergei Dogadin, violín;
Juanjo Mena, director
​Lugar y fecha: L’Auditori (22/III/2026)

El director bilbaíno Juanjo Mena asumió en esta visita a Barcelona un programa comprometido, a la vez que anunciaba su retirada de los escenarios por motivos de seria enfermedad. La sala Pau Casals de l’Auditori, llena, supo homenajear a este artista joven que, de momento, deja su carrera en el podio.

El artista, especialmente el músico, se sincera cada vez que sube a escena. Expresa sus sentimientos y su criterio estético frente a la obra que le toca interpretar, asume y muestra su personalidad ante el público. Y Mena supo responder a este reto, sin esconder alguna manifestación de su situación, que explicó con un breve gesto. 

Juanjo Mena en L'Auditori, dirige la OCB 
Juanjo Mena en L’Auditori, dirige la OCB May Zircus

Fue en todos los sentidos un concierto emotivo, también porque, hubo momentos de buena musicalidad, especialmente por parte del violinista Dogadin en el Concierto de Mendelssohn, con un sonido puro, afinación exquisita, sin excesos en la expresión que, de alguna manera coincidió con el marco clasicista del programa que comenzó con la Sinfonía Haffner de Mozart. 

Ante el compromiso que suponían estas dos obras iniciales, el director Mena mantuvo una actitud de respeto, atendiendo preferentemente a la partitura, especialmente en la difícil tarea concertante, en buena sintonía con el solista, y la orquesta respondió con gran responsabilidad y nivel sensible y profesional.

Predominó en todo el concierto esa vertiente tan humana del artista que es la sinceridad, evitando el aspaviento y mostrando un trabajo pulcro, medido y bien hecho. Especialmente en la Sinfonía n.º 9 en Do, La Grande de Schubert que cerró el programa. Aquí Mena dejó hablar a la música interiorizada, y disfrutó de ello, dado el nivel artístico de la obra a la que el director, como hacen pocos, dedicó señalando la partitura al final, parte del aplauso. Un desarrollo cuidado, expresivo, con algunos matices de muy buen gusto y efecto, dieron con el carácter de esta sinfonía que provocó larguísimos aplausos y un homenaje de flores al maestro. Gracias por su gesto humano y artístico.

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