‘Giovanni’s room’, la luz de la oscuridad (★★★★✩)

Habrá que conceder la victoria. El teatro se ha convertido en el escenario preferente de la literatura adaptada. La corriente fluye imparable, amparada en valedores tan brillantes como Eline Arbo. Después de debutar en el TNC con The hours (Grec’25), regresa al mismo escenario con la adaptación de la novela Giovanni’s room del reconocido autor afroamericano James Baldwin. Libro publicado en 1956 a pesar de todos los esfuerzos de la editorial por dejarlo inédito. 

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 Eline Arbo dirige la adaptación de la novela de James Baldwin en el TNC  

‘Giovanni’s room’ 
(★★★★✩)
​Autoría: James Baldwin
​Adaptación: Eline Arbo, Bart Van den Eynde
​Dirección: Eline Arbo
Interpretación: Louis van Beek, Jesse Mensah, Eefje Paddenburg, Gijs Scholten van Aschat, Eelco Smits​
​Lugar y fecha: TNC (20/III/2026)

Habrá que conceder la victoria. El teatro se ha convertido en el escenario preferente de la literatura adaptada. La corriente fluye imparable, amparada en valedores tan brillantes como Eline Arbo. Después de debutar en el TNC con The hours (Grec’25), regresa al mismo escenario con la adaptación de la novela Giovanni’s room del reconocido autor afroamericano James Baldwin. Libro publicado en 1956 a pesar de todos los esfuerzos de la editorial por dejarlo inédito. 

Demasiado explícito en su defensa de la libertad de elección sentimental y sexual de David: un hombre, americano, blanco y sin rumbo vital que encuentra su trágica revelación, en el París existencialista y gay, en la figura de un camarero italiano, pobre como una rata, víctima explotada, misógino, emocional hasta la médula e inquilino de un cochambroso chambre de bonne. El reverso crudo del tecnicolor de Un americano en París de Gershwin. Como si en vez de filmarla Vincente Minnelli la hubiera dirigido Herbert Ross, el de Pennies from Heaven.

Arbo, acompañada por Bart Van den Eynde, abraza la raíz literaria y la escritura de Baldwin con entero respeto por la página y los desajustes contemporáneos con la década de los cincuenta del siglo pasado

Arbo, acompañada por Bart Van den Eynde, abraza la raíz literaria y la escritura de Baldwin con entero respeto por la página y los desajustes contemporáneos con la década de los cincuenta del siglo pasado. Un río de palabras que la directora artística del ITA (Internationaal Theater Amsterdam) deja que inunde el escenario arropado por el abrigo musical que caracteriza sus puestas en escena. Arbo lee el texto como si fuera una partitura interpretada por lo que ella llama “narradores musicales”. 

Aquí un puñado de personajes protagonistas y algún secundario significativo para entender mejor el conflicto de identidad. Música en vivo, con temas originales compuestos por Thijs van Vuure (ella ha escrito las letras), excepto un momento para unas líneas de Mad about the boy. Canciones metáfora de la subordinación de los deseos a las expectativas ajenas. Y qué bien cantan Jesse Mensah (Giovanni) y Eefje Paddenburg (todos los personajes femeninos de la obra, empezando por Hella, la prometida de David).

El escenario es un falso despojamiento en negro con tres mesas altas para los sintetizadores, una superficie reflectante, una estructura metálica que sirve de barra de bar, una butaca Togo negra y un espacio metafórico hecho de luz para encerrar a los amantes en su habitación. Un impactante rectángulo creado por la iluminadora Varja Klosse para una coreografía del deseo, cansancio y abandono. Un cubículo de luz y efectos que rompe la primera impresión de austeridad.

Además de Menah y Paddenburg, actúan Louis van Beek, Gijs Scholten von Aschat y Eelco Smits (David). Impecables todos, aunque por razones obvias, Menah y Smits acaparan el foco. Esplendida la escena de su ruptura, tratada con la intensidad introspectiva de lo inevitable después del breve ataque de pavor de David cuando se tambalea su masculinidad, ese “soy un hombre” repetido con las variaciones y cadencias del método Jan Fabre.

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