Están Ella y Él. Y nadie más. Al menos, al principio. Viven aislados en una granja en el campo. Una elección nada fácil de tomar, pero que fue el desencadenante de un mundo de pandemias constantes y de guerras continuas. ¿Qué otra huida queda ante un escenario así? Nadie parece estar a salvo, aunque ellos prefieren hacerse los ciegos desde un recóndito rincón y seguir la norma de ‘si no lo veo, no está ocurriendo’. No imaginan que esa naturaleza que creen refugio se termina revelando hostil. Algo que empiezan a sospechar cuando, un buen día, a esta pareja tan particular se une zorra que los acecha por las noches y devora a sus animales; y una joven sin pasado a la que llaman la Visitante y que despierta todo tipo de tensiones entre ellos. Y, claro, inevitablemente todo da un vuelco.
La escritora mexicana publica ‘Zorra’, una fábula protagonizada por una pareja que se aísla en el campo tras superar varias pandemias y guerras
Están Ella y Él. Y nadie más. Al menos, al principio. Viven aislados en una granja en el campo. Una elección nada fácil de tomar, pero que fue el desencadenante de un mundo de pandemias constantes y de guerras continuas. ¿Qué otra huida queda ante un escenario así? Nadie parece estar a salvo, aunque ellos prefieren hacerse los ciegos desde un recóndito rincón y seguir la norma de ‘si no lo veo, no está ocurriendo’. No imaginan que esa naturaleza que creen refugio se termina revelando hostil. Algo que empiezan a sospechar cuando, un buen día, a esta pareja tan particular se une zorra que los acecha por las noches y devora a sus animales; y una joven sin pasado a la que llaman la Visitante y que despierta todo tipo de tensiones entre ellos. Y, claro, inevitablemente todo da un vuelco.
Esta es la premisa de la que parte Zorra (Lava), la nueva novela de la escritora mexicana Gabriela Jauregui, “escrita desde la piel y contra la domesticación”, tal y como la propia autora anuncia durante su visita a Barcelona, una de sus principales paradas de su gira europea. La idea de este nuevo proyecto literario —avanza— surgió años antes, tras escribir un libro de cuentos que publicó para Sexto Piso. “Uno de los relatos lo protagonizaba una zorra. Y se podría decir que el animal se quedó rondando en mi cabeza durante casi diez años hasta que le he dejado crecer en esta novela”, pese a que “en realidad, no tiene nada que ver aquella zorra con esta nueva, pues la primera se situaba en Rusia y esta, en cambio, en un entorno rural”.
La idea de este nuevo proyecto literario surgió años antes, tras escribir un libro de cuentos protagonizado por una zorra
Rodear a sus protagonistas, los humanos y los animales, de naturaleza no es algo que le haya resultado demasiado complicado. “Soy una rata de ciudad, de la Ciudad de México, pero llevo seis años viviendo en el campo. Y donde estoy escribiendo influye: qué oigo, a qué huele mi entorno… Soy una autora que escribe con todos sus sentidos y, claro, no podía ponerme con una novela de ciudad estando en el campo. No es algo que tampoco me apeteciera”, reconoce. Eso sí, a diferencia de Ella y Él, Jauregui no está aislada y sí habla con sus vecinos. “Los quiero y no ando desnuda como ellos por mi jardín.

No es casualidad que nadie en esta novela tenga un nombre propio. Bien, lo tiene, pero no se conoce. “Lo hice por dos razones. La primera, para que fuera una fábula y se sintiera como tal, quería que se quedara esta sensación arquetípica de los personajes. Y la segunda es que el lector tiene así libertad de acomodarse en la postura de uno u otro personaje según crea conveniente”. Sea como sea, si hay un reto que le apetecía a Jauregui, era enfrentar a dos personas que creen conocerse bien en un lugar aislado y donde no se tienen más que a ellos para salir adelante y para mantener una conversación.
“Podemos llevar muchos años con una pareja y, de repente, darnos cuenta de que no sabemos nada de ella. Un día se nos presenta como alguien desconocido. Cuando empecé este relato, no sabía si quería que ellos dos se distanciaran. Si tenía claro, en cambio, que quería que llegara una visitante que reacomodara la dinámica de la pareja. Pero quizás existía la posibilidad de que eso les uniera más. Las posibilidades eran múltiples, pero terminé decantándome por el alejamiento, porque no es algo fácil de plasmar ni de reconocer, ni en la escritura ni en la vida misma”.
Este escenario obliga a Ella y a Él a replantearse todo. “Primero viene la ilusión pero, luego, la pregunta: ¿Vale la pena dejar atrás todo lo construido por un momento de locura? Ellos mismos se van tropezando una y otra vez con sus constantes dudas”.
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