Fabián Ruiz, un «tímido» gigante del fútbol de Los Palacios y Villafranca (Sevilla) que prefiere decir «soy del pueblo»

De rozar el fichaje por el Sevilla FC a ver a su madre trabajar en la lavandería del Betis para sostener su sueño, y de ahí, a la gran final. Su metamorfosis corona la estirpe de una tierra de elegidos Leer De rozar el fichaje por el Sevilla FC a ver a su madre trabajar en la lavandería del Betis para sostener su sueño, y de ahí, a la gran final. Su metamorfosis corona la estirpe de una tierra de elegidos Leer  

La final del Mundial es el escenario más grande para un futbolista, aquel con el que todos los niños sueñan desde que son bien pequeños. En Los Palacios y Villafranca (Sevilla), con una población de 40.000 habitantes, se da la paradoja de que no uno, sino dos jugadores podrán estar presentes hoy en la gran final de Nueva York. La Selección Española ha encontrado su centro de gravedad en una figura llamada Fabián Ruiz: fuera del campo es silencio; dentro, un jugador revolucionario.

Gustavo Sánchez, entrenador de Fabián Ruiz en las categorías inferiores del Real Betis Balompié, relata a EL MUNDO cómo era el palaciego. Lo recuerda como un chaval «calladito», casi invisible entre el bullicio del vestuario. Apenas recuerda anécdotas sobre él cuando era pequeño. Sin embargo, Fabián Ruiz ha sufrido una evolución incontestable que el fútbol ya le ha recompensado. Sus «nervios de ajedrez» han permitido que su timidez le sirva para ahorrar energías y desatarse por completo en el terreno de juego.

La trayectoria de Fabián nunca fue un camino lineal, sino fruto de la constancia. Sánchez lo entrenó en su etapa de cadete de segundo año (a los 15-16 años) y, posteriormente, hizo lo propio en División de Honor. «Destacó desde que entró en benjamines», relata el técnico. «Llamaba la atención por ser un centrocampista con mucho recorrido, un excelso golpeo con la pierna izquierda y un fútbol asociativo innato».

Sin embargo, Fabián experimentó un estirón físico abrupto que transformó su cuerpo de manera drástica. Pasó a ser un jugador excesivamente alto y desgarbado, perdiendo temporalmente la velocidad y la fina coordinación que lo caracterizaban. «Tuvo un par de temporadas difíciles entre infantil de segundo año y cadete de primer año. Al perder protagonismo y velocidad por el exceso de altura, sufrió», revela Sánchez. Fue un proceso de maduración muscular y motriz que se consolidó tras su cesión al Elche CF, regresando al Betis transformado en un portento muscular bajo la tutela de Quique Setién.

Detrás del éxito de Fabián se esconde una historia de enorme sacrificio familiar. Criado por una madre coraje, Chari, que tuvo que sacar adelante a la familia bajo severas dificultades económicas, el talento del chico no pasó desapercibido para los grandes captadores del fútbol base. El Sevilla FC estuvo en múltiples ocasiones al acecho, intentando seducir al joven talento palaciego antes de que cumpliera los 16 años y pudiera firmar su primer contrato profesional.

«Estuvo muy cerca de irse al Sevilla», confiesa Gustavo Sánchez. «La cantera del Betis pasaba entonces por una época económica muy complicada y el Sevilla tenía más facilidades. Para retenerlo, el club le ofreció un trabajo a su madre en la lavandería de la ciudad deportiva«. Sánchez rememora con emoción un momento imborrable: «Me acuerdo perfectamente de la primera vez que convocaron a Fabián con el primer equipo. Su madre vino a las oficinas de la escuela, con la ropa de trabajo de la lavandería puesta, llorando de pura felicidad para contarnos la noticia. El comportamiento de esa familia siempre fue de frente, con una lealtad absoluta al club».

Juan Manuel Valle, alcalde de Los Palacios y Villafranca.
Juan Manuel Valle, alcalde de Los Palacios y Villafranca.ENRIQUE CARRASQUILLA C.

El orgullo se desborda estos días por las calles de Los Palacios y Villafranca. Su alcalde, Juan Manuel Valle, atiende a este periódico reflejando la expectación de un pueblo que se ha convertido en el mayor exportador de talento futbolístico por metro cuadrado de toda España. «Nos llena de orgullo. Cuando los conoces personalmente y sabes cómo son, la alegría es doble. Fabián, Gavi, Jesús Navas… todos conservan una humildad y sencillez sobrecogedoras. No se les ha subido la fama en absoluto», comenta el alcalde.

Valle destaca el arraigo cultural que define a estos futbolistas: «En Los Palacios, a pesar de tener 40.000 habitantes, la gente no dice que es de la ciudad, te dicen ‘yo soy del pueblo’. Eso refleja un apego, una forma de entender la vida basada en la cercanía». Este vínculo se materializará de manera inminente: el ayuntamiento ya ha anunciado que, sea cual sea el resultado en Nueva York, los estadios locales cambiarán de nombre rindiéndoles homenaje y se erigirá un monumento con la icónica fotografía de los tres astros palaciegos juntos, un hito que se convertirá en un gran reclamo turístico.

Los balcones decorados de bares y casas particulares.
Los balcones decorados de bares y casas particulares.ENRIQUE CARRASQUILLA C.

La mística local dicta que cada vez que un hijo del pueblo conquista un título internacional, las cooperativas locales preparan su recompensa más célebre: el peso del futbolista en los famosos tomates de Los Palacios, conocidos popularmente como «el bombón colorao». Jesús Navas inauguró la tradición en 2012, y tanto Fabián como Gavi ya conocen el dulce sabor de este homenaje que, una vez más, ya aguarda en las cámaras agrícolas del municipio sevillano.

El partido de hoy no es una final cualquiera. El alcalde, Juan Manuel Valle, concluye el encuentro con una reflexión profundamente motivadora que resuena con la fuerza de todo un pueblo animándole: «Pase lo que pase esta noche, estos chavales ya son leyendas. Pero hoy tenemos una cita con la historia. Esperamos ese zurdazo característico de Fabián desde el borde del área o un remate agónico en el último minuto que nos dé la gloria. Estos niños salieron de nuestros campos y hoy sostienen el alma de todo un país«.

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