El encarecimiento sostenido de la vivienda está impulsando soluciones que, hasta hace poco, parecían cosa de otro mundo. Entre ellas, empiezan a despuntar en nuestro país las minicasas rodantes, que han pasado de ser residuales a consolidarse como una opción viable para quienes buscan flexibilidad, menor coste y un estilo de vida más ligero.
La Angela, de la firma Craft-House, invita a vivir en pocos metros sin renunciar al diseño ni a la movilidad
El encarecimiento sostenido de la vivienda está impulsando soluciones que, hasta hace poco, parecían cosa de otro mundo. Entre ellas, empiezan a despuntar en nuestro país las minicasas rodantes, que han pasado de ser residuales a consolidarse como una opción viable para quienes buscan flexibilidad, menor coste y un estilo de vida más ligero.
En ese contexto, propuestas como la Angela, desarrollada por la firma Craft-House, con sedes en Polonia, Austria, Alemania y Francia, muestran hasta qué punto el diseño puede adaptarse a las necesidades reales del usuario. Con 7,2 metros de largo y 2,5 m de ancho, esta vivienda compacta está pensada para una sola persona, aunque admite usos puntuales para más ocupantes. Su principal atractivo no está solo en el tamaño, sino en cómo se organiza el espacio.

Construida sobre un remolque de doble eje, permite trasladarse con relativa facilidad, lo que introduce un factor cada vez más relevante en la movilidad residencial: la posibilidad de cambiar de ubicación sin renunciar al hogar.
Para todos los gustos
La personalización del diseño permite adaptar cada metro cuadrado al estilo de vida del usuario
Por fuera, la Angela apuesta por una estética contemporánea y sobria, combinando madera tratada y paneles metálicos. Los grandes ventanales y una puerta acristalada aportan luz natural y refuerzan la sensación de amplitud.
El interior revela un ejercicio de optimización del espacio muy bien resuelto. La distribución define claramente la sala de estar, la cocina, la zona de descanso y el baño. Además, la personalización del diseño permite adaptar cada metro cuadrado al estilo de vida de cada propietario.

La sala de estar, articulada en torno a un sofá modular de intenso color azul, funciona como punto central de la vivienda. Por su parte, la cocina incorpora soluciones multifuncionales, como una extensión abatible que sirve tanto para comer como para trabajar. Destaca el equilibrio entre los materiales usados, entre los que es clave la madera natural, combinando superficies en tonos claros y detalles cromáticos más intensos. Ello está pensado para aportar calidez y evitar la monotonía visual en espacios reducidos.
Contrastes cromáticos
El uso de madera natural, combinando tonos claros con detalles más intensos, sirve para romper la monotonía visual de las diferentes áreas
Por su parte, la cocina, equipada con placa de inducción, horno, frigorífico compacto y lavavajillas, demuestra que la funcionalidad no está reñida con el tamaño. La zona superior, accesible mediante una escalera con almacenamiento integrado, alberga la zona de descanso nocturno. A pesar de que la altura es limitada, cumple con su función de manera eficiente, liberando espacio en la planta principal. Debajo de ella, el baño ofrece todo tipo de comodidades, como una amplia ducha y acabados de calidad.

Desde el punto de vista técnico, la Angela incorpora calefacción por suelo radiante, climatización y la opción de instalar placas solares en el techo, lo que la convierte en una opción de alojamiento que combina la eficiencia energética y la autonomía con un precio en torno a los 43.000 euros.
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