Emmanuel Macron y Mark Carney respaldan «la alianza de futuro» entre Canadá y la UE desde la única isla francesa en Norteamérica

Ambos líderes desafían a Trump en un simbólico encuentro en el San Pedro y Miquelón Leer Ambos líderes desafían a Trump en un simbólico encuentro en el San Pedro y Miquelón Leer  

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el premier canadiense, Mark Carney, reafirmaron este domingo «la soberanía de las naciones» en un encuentro cargado de simbolismo frente a las ambiciones territoriales de Donald Trump en el archipiélago de San Pedro y Miquelón, el último vestigio del virreinato de la Nueva Francia a 25 kilómetros de las costas de Terranova. Además, respaldaron el acercamiento entre Canadá y la UE.

«Apoyamos la agenda de acercamiento en esta alianza de futuro» entre Canadá y la UE y el proyecto de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de que forme parte «de una comunidad política europea», aseguró Macron. «Canadá y Francia tienen una misma mirada sobre el periodo que atravesamos. Somos dos grandes países independientes que quieren segur siéndolo, creemos en la democracia, el estado de derecho, el respeto al derecho internacional y al comercio libre y equitativo», sostuvo el líder galo.

Carney apeló a «construir una nueva alianza» que cristalice en diferentes sectores, como la Inteligencia Artificial o el comercio y que «fortalecerá la resistencia colectiva para que puedan vivir como se elija, basándose en los valores compartidos».

«Es obvio que San Pedro y Miquelón es territorio francés y que está orgulloso de serlo; no hay debate sobre eso», declaró Macron a su llegada al territorio de ultramar francés de 5.800 habitantes. «No vamos a decirlo todas las mañanas porque la gente tenga ideas extrañas o diga cosas raras».

Se refería indirectamente Macron al mapa de América del Norte divulgado por Trump en las redes sociales es las que se veía Canadá y el arhipiélago francés con las barras y estrellas de la bandera estadounidense. Macron celebró sin embargo el reciente acuerdo de seguridad alcanzado por Estados Unidos y Dinamarca: «Se respeta la soberanía danesa y se respeta el derecho internacional: todo lo que va en la dirección del apaciguamiento es bueno».

La parada de Macron en San Pedro y Miquelón se interpreta como un mensaje fuerte de unidad frente a Donald Trump, en la antesala de la Asamblea General de la ONU. El encuentro entre los dos líderes se produce días después del discurso de Carney ante el Parlamento de Estrasburgo, respaldando la idea del acercamiento de Canadá a la UE como «estado asociado».

«En un mundo en crisis, nuestra amistad es una fuerza», escribió Macron en su cuenta en X justo antes del encuentro. «Afirmamos juntos nuestra soberanía, nuestra libertad de decidir y nuestra voluntad de construir un futuro de paz y prosperidad».

Se trata en cualquier caso de la primera visita de un presidente francés en 12 años al archipiélago de 242 kilómetros cuadrados, doblemente afectado por la crisis económica por el declive de la otrora floreciente industria del bacalao y por la crisis climática, con la subida del nivel del mal que ha forzado la evacuación de 400 hogares cerca de la costa (los primeros «refugiados climáticos» franceses).

François Hollande visitó San Pedro y Miquelón en el 2014, en un viaje oficial claramente marcado por la crisis económica. Entre otras propuestas para sacar a flote la economía del archipiélago ha llegado a estar la de habilitar un centro de repatriación de inmigrantes ilegales. El interés de Macron es ahora sobre todo estratégico, por el valor que tiene el archipiélago francés en el acercamiento de la UE a Canadá.

Macron pasará dos días en el archipiélago francés, de camino hacia Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU. Además de la cena oficial de rigor, los dos líderes participaron ayer en una ceremonia de homenaje a los caídos por la «Francia libre», por el papel que tuvo el archipiélago durante la Segunda Guerra Mundial en apoyo al general De Gaulle durante la ocupación nazi.

«Hay que centrarse en nuevas perspectivas de cooperación», declaró Macron a su llegada a las islas, recalcando sobre todo la necesidad de aumentar la importaciones de gas licuado canadiense.

Mark Carney es de hecho el primer premier canadiense en poner el pie en el territorio de ultramar francés, en un gesto interpretado por un portavoz del Elíseo como «un símbolo de la fuerza de la relación entre los dos países».

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