El 2025 acaba como empezó, con una inflación en diciembre del 2,9%, que es la misma tasa que se registró en enero, y prácticamente un punto por encima de la de la zona euro. Supone una décima menos de la de noviembre.
La inflación general se modera una décima por la bajada de los carburantes y queda en el 2,9%, la misma con que empezó el año
El 2025 acaba como empezó, con una inflación en diciembre del 2,9%, que es la misma tasa que se registró en enero, y prácticamente un punto por encima de la de la zona euro. Supone una décima menos de la de noviembre.
Es el cierre de un año en que no se han conseguido moderar definitivamente los precios y muy especialmente, cuesta frenar los de los alimentos. En diciembre, la inflación de los alimentos fue del 3% , dos décimas más que el mes anterior, y siguiendo de esta manera la línea alcista marcada durante los últimos meses. Las subidas se moderaron hasta un 2,3% a mitad del año, pero después siguió un repunte progresivo, que llega a su máximo del año en diciembre. Para ser precisos, el 3% supone la más alta desde julio del 2024.
”Los alimentos y los servicios siguen sin dar señales de moderación”, explica María Jesús Fernández, de Funcas, subrayando la confirmación de una tendencia que no afloja.
En este mes, la causa de la subida de los alimentos ha venido principalmente por las legumbres y las hortalizas, además de los aceites y grasas, que en cambio, bajaron en diciembre del 2024. Por productos, destaca especialmente la subida de los huevos, un 31,3%, la carne de vacuno, un 17,2%, y el café, un 16,3%.
En el sentido contrario, siguen las fuertes caídas del aceite de oliva, en esta ocasión, de un 31,6%, como es habitual en los últimos meses después de que en la espiral inflacionista se conviertiera en el producto que más disparaba sus precios. Sin embargo, a pesar de estas bajadas, sigue siendo un 59% más caro que en enero del 2021, antes de la crisis inflacionista.
Las razones de estas subidas constantes de los alimentos son varias. Algunos productos están marcados por los precios internacionales, como el cacao o el café; otros por los casos de gripe aviar, como el caso de los huevos y el pollo; y unos terceros por la reducción de la cabaña ganadera que explica la subida de la carne de vacuno.
Si los alimentos han tirado al alza, el papel contrario lo han jugado la bajada de las gasolinas, lo que ha permitido esta aumento del 2,9%, según los datos publicados esta mañana por el INE, que coinciden con los adelantados hace dos semanas.
La nueva tasa de basuras dispara el precio de la recogida de residuos un 30%
Por otro lado, la inflación subyacente, la que no tiene en cuenta alimentos frescos ni energía, se ha mantenido estable, en el 2,6%.
Lo que se nota por cuarto mes consecutivo es la aplicación de la nueva tasa municipal de basuras, que ha provocado una aumento de la inflación en esta categoría del 30,3% mensual desde septiembre. Un incremento que también se ha registrado en este mes pasado. Es un tributo que los ayuntamientos están aplicando a partir de una normativa europea sobre reciclaje. Los incrementos en el IPC ya saltaron a un 8% en enero del 2025, para ir aumentando a medida que más ayuntamientos aplicaban la tasa.
Si se examina el conjunto del año, la inflación media se sitúa en el 2,7%, lo que supone solo una décima menos que la del ejercicio anterior. Es la muestra de esta resistencia de los precios a frenarse definitivamente, básicamente por los alimentos y los servicios. Alimentos a los que les cuesta echar el freno, en parte por la subida de la cotización en merdados internacionales de productos como el café, el cacao o el chocolate, y en parte por algunas malas cosechas. Mientras, los servicios siguen subiendo con los precios empujados por una economía que crece y también por una población que va en aumento.
De esta manera, se mantiene el diferencial de los precios entre España y la zona euro, y la resistencia a moderarse hace muy difícil pensar que este año se consiga situarla en el objetivo del 2% que marca el BCE. Hace unos meses esta era la previsión que manejaban los economistas para este año, pero ahora, después de los datos de los últimos meses, ya lo dan por descartado. Podría conseguirse en algún mes puntual, pero no como media. Los cálculos de Funcas son que la inflación media del 2026 se sitúe en el 2,4%, lo que supondría solo tres décimas menos que el año pasado. Paren de la base de que no hay señales de moderación ni en los alimentos ni en los servicios.
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