El nuevo técnico trata de cambiar el chip de la plantilla madridista protegiéndolo en exceso de las críticas y pidiendo al Bernabéu que no le pite. «Juanito no decía ’90 minuti contra los jugadores’, aseguró en rueda de prensa. Leer El nuevo técnico trata de cambiar el chip de la plantilla madridista protegiéndolo en exceso de las críticas y pidiendo al Bernabéu que no le pite. «Juanito no decía ’90 minuti contra los jugadores’, aseguró en rueda de prensa. Leer
Desde que el pasado martes se presentó ante la prensa como nuevo entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa se ha convertido en el escudo del vestuario del conjunto blanco. A veces en exceso. La plantilla está en la diana por la crisis de resultados de las últimas semanas, con la derrota en Albacete como desastre final, y por los problemas que derivaron en el despido de Alonso. Muchos jugadores, como Vinicius o Bellingham, son los señalados por la grada en esa rebelión interna que provocó la salida del vasco, pero la estrategia de Arbeloa frente a los rumores ha sido clara: proteger, quizás demasiado, a la plantilla, asumir, quizás demasiado, las culpas de todo lo que suceda y pedir a la afición, apelando al espíritu deJuanito, que no pite a los futbolistas en el duelo liguero de esta tarde ante el Levante.
«Respeto la opinión del Bernabéu y la entiendo, pero les pido apoyo. Juanito dijo que ’90 minuti en el Bernabéu son molto longo’, no dijo ’90 minuti en el Bernabéu contra los jugadores‘», declaró el técnico ayer por la mañana en Valdebebas.
Arbeloa ha dado tres ruedas de prensa como entrenador del Madrid y en las tres ha repetido la misma reflexión, centrada en el elogio a sus estrellas y a Antonio Pintus y en la crítica a la preparación física como punto principal de la crisis de las últimas semanas. Su plantilla es, según él, «extraordinaria» y el vestuario necesita «disfrutar», con Vinicius como ejemplo de lo que debe ser «un líder del Madrid» por su participación en el Carlos Belmonte.
«Cuando quise valorar el esfuerzo de Vini en Albacete es porque sabía de dónde venía, de una semana muy dura. Eso es lo que necesito de él, eso es ser un líder», dijo, y recordó que «no estoy diciendo que los que se quedaran no querían venir, todo lo contario. Todos los que estaban disponibles, vinieron con nosotros. Decidí que no quería asumir riesgos y lo volvería a hacer», señaló, de nuevo protegiendo a jugadores como Bellingham, Mbappé o Tchouaméni, que no entraron en la lista para Albacete y que fueron criticados por el entorno por ello.
Esta serie de declaraciones han puesto a Arbeloa como el escudo de la plantilla, buscando el salmantino la reacción positiva de un grupo descompuesto por la turbulenta relación con el cuerpo técnico de Xabi Alonso. «Si alguien quiere que mis palabras sean una crítica hacia Xabi, no las van a encontrar. Lo que pasó en Albacete fue una falta de ideas y de físico… de muchas cosas de las que el responsable soy yo», repitió.
Pero la realidad es que muy poco se le puede atribuir a un entrenador que aterriza un martes de lo que pase un miércoles. «Hemos tocado fondo y los responsables somos nosotros», aseguró Carvajal, más lógico, en la zona mixta de Albacete. «Todo lo que pasa en el terreno de juego es responsabilidad mía», respondió ayer Arbeloa, cuestionado por las palabras del capitán. De nuevo, el escudo delante del vestuario. «No necesito nada, lo único que necesito son a unos jugadores tan fantásticos como los que tengo», finalizó. Pues eso.
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