El Museu Tàpies reconoce a Àngel Jové dedicándole su primera gran retrospectiva

El Museu Tàpies presenta Àngel Jové. De intactu, la primera gran retrospectiva dedicada al artista leridano (1940-2023), una figura fundamental del arte catalán contemporáneo cuya obra evoca épocas y realidades. La muestra propone una relectura de su trayectoria desde cuestiones como la memoria, el trauma, la pobreza o la fragilidad, situando su trabajo en diálogo con el presente. “Es, de alguna manera, una deuda histórica”, afirmó la directora del museo, Imma Prieto, durante la presentación.

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 La exposición reúne más de 1.400 obras y propone una lectura no cronológica de un artista clave del arte catalán, marcada por la memoria, la vulnerabilidad y el poder crítico de la imagen  

El Museu Tàpies presenta Àngel Jové. De intactu, la primera gran retrospectiva dedicada al artista leridano (1940-2023), una figura fundamental del arte catalán contemporáneo cuya obra evoca épocas y realidades. La muestra propone una relectura de su trayectoria desde cuestiones como la memoria, el trauma, la pobreza o la fragilidad, situando su trabajo en diálogo con el presente. “Es, de alguna manera, una deuda histórica”, afirmó la directora del museo, Imma Prieto, durante la presentación.

Con más de 1.400 obras — entre dibujos, pinturas, fotografías y material de archivo —, la exposición se recrea como una serie de imágenes y conceptos que conectan piezas de distintas etapas. “No es una exposición cronológica, sino una constelación”, explicó la comisaria Maria Josep Balsach, que ha trabajado desde esta idea para generar relaciones entre obras alejadas en el tiempo.

Su memoria y trayectoria

Nacido en Lleida en 1940, Jové vivió la posguerra en una de las zonas más castigadas por la Guerra Civil. Esa experiencia se refleja en toda su trayectoria. “Es una obra completamente atravesada por el trauma”, apuntó la comisaria. “Vivió el corazón de la tragedia del siglo XX, entre la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, y ese dolor vinculado a la humanidad está presente en todas sus piezas”.

La exposición pone el foco en esa dimensión, especialmente en la representación de los cuerpos vulnerables: “los niños, las mujeres, los enfermos”, como destacó Prieto. “Jové nos muestra las consecuencias del conflicto, las vidas rotas”.

Exposición de Àngel Jové en el Museu Tàpies 
Exposición de Àngel Jové en el Museu Tàpies Joan Mateu Parra / Shooting

Consolidado como figura clave de la escena artística catalana de los años sesenta y setenta, y vinculado a nombres como Antoni Llena o al entorno del Grup Cogul, Jové desapareció progresivamente del circuito público para centrarse en su trabajo. “No dejó de crear, pero sí se apartó”, explicó Balsach.

Ese desplazamiento contribuyó a que su figura quedara parcialmente fuera del relato dominante del arte contemporáneo, algo que esta retrospectiva busca corregir. “Hay generaciones que lo conocían, pero también largos silencios que ahora estamos recuperando”, señaló Prieto.

Uno de los ejes centrales de la exposición es la serialidad como forma de investigación. Jové trabajaba a partir de la repetición obsesiva de imágenes vinculadas habitualmente con paisajes, horizonte y figuras. “Hay series de cientos de imágenes que no se pueden agotar”, explicó Balsach. “Esa repetición es una forma de pensar la representación”. Esta lógica atraviesa toda la muestra, donde dibujos de distintas décadas dialogan entre sí sin seguir una línea temporal cerrada.

Más allá de la pintura, la exposición también recupera otras facetas de Jové, como su relación con el cine — con la proyección de obras como Primera muerte (1969) —, su participación en el entorno de Bigas Luna o su trabajo como diseñador, especialmente en las portadas editoriales como Lumen o Anagrama.

Una exposición que sorprende

El proyecto presentado en el Museu Tàpies se completa con un programa público que incluye un ciclo de cine, mesas de debate, actividades educativas y propuestas que expanden la exposición fuera del museo. Entre ellas, destaca una activación poética final que pondrá en diálogo su obra con autores como Màrius Torres y Paul Celan.

Para Prieto, se trata de un proyecto complejo tanto en su planteamiento como en su lectura. “No es una exposición normal”, admitió durante la presentación, reconociendo también una implicación personal con la figura del artista: “Es una exposición que también me atraviesa”. La directora subrayó así la singularidad de una muestra, marcada también por su propio vínculo con Jové, a quien conoció al inicio de su trayectoria profesional.

En un momento marcado por nuevos conflictos y crisis globales, la obra de Jové se revela, más que nunca, como un espejo incómodo del presente. “Nos enseña cómo mirar el mundo y cómo situarnos en él”, concluyó la directora. “No se trata solo de recuperar el pasado, sino de hacernos preguntas para ver cómo nos abrimos al futuro”.

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