El eclipse que acabó con la construcción de las pirámides egipcias

En menos de un año tendremos dos eclipses de Sol que se podrán observar desde España: el del próximo 2 de agosto de 2027 y la propina en forma de eclipse anular el 26 de enero de 2028. Un eclipse total es algo incomparable a uno parcial. Es muy bello. Es impactante ver las perlas de Baily , esa cadena de puntos brillantes de luz que aparecen alrededor de la Luna en los momentos anteriores y posteriores al eclipse. Es algo inolvidable. Una experiencia que se puede tener pocas veces en la vida. Experiencia de gozo en nuestros días porque sabemos qué está sucediendo. Pero no fue así hasta hace pocos siglos. En culturas antiguas como la maya, la babilónica o la egipcia la experiencia era terrible. Había miedo, como hay siempre miedo hacia lo desconocido. Se cree que los egipcios dejaron de construir pirámides al final de la cuarta dinastía debido al pavor del castigo divino de un eclipse que tuvo lugar el año 2471 antes de Cristo (AC) en el que la serpiente cósmica Apofis se comió nada menos que al dios supremo Ra (el Sol). El miedo de los egipcios a los eclipses debió ser notable durante los 3.000 años de las 30 dinastías de faraones porque apenas dejaron nada escrito sobre ellos. Miedos menores, pero del mismo origen, el desconocimiento, turbaron también a la Europa aristotélica cuando aparecieron nuevos astros en el firmamento. No conocían las supernovas y conocían mal los eclipses hasta que la teoría copernicana quedó bien asentada. El miedo es libre y abundante ante lo desconocido. También hoy hay miedos, pero no sobre los eclipses. Mas de un ciudadano se habrá preguntado por qué los eclipses son raros y no hay un eclipse de Sol cada mes, ya que tras cuatro semanas se produce una luna nueva en la que la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Quizás también muchos saben que eso no sucede porque el plano de la órbita de la Luna alrededor de la Tierra está inclinado poco más de 5 grados con respecto al plano de la eclíptica, es decir al plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Eso hace que solo haya posibilidad de eclipse cuando Sol, Tierra y Luna están perfectamente alineados quizás un par de veces al año. Pero para que el eclipse sea total hace falta además que el tamaño angular de la Luna sea igual o ligeramente mayor que el del Sol, lo que no sucede en cualquier momento debido a que las órbitas de la Luna alrededor de la Tierra y la de ésta alrededor del Sol no son circulares sino elípticas.Desde los babilonios y los griegosHacia 750 años AC los babilonios descubrieron que esas circunstancias se dan cada 18 años 11 días y 8 horas y a ese periodo luego los griegos le llamaron Saros. Hay series de Saros de unos 15 siglos con unos 75 eclipses por serie, no todos totales sino también anulares o parciales. Los sucesivos eclipses pertenecen a distintas series. Así el del 12 de agosto es de la serie 126, mientras que el del 2 de agosto de 2027 es de la serie 136. El primero comenzó en Siberia y murió en el Mediterráneo al costado de las Islas Baleares con ocultaciones cortas (menores de 110 segundos) en su trayecto español. El segundo comenzará en al Océano Atlántico y acaba en el Océano Índico con ocultaciones largas, atravesará Cádiz y parte de Málaga con una elevación alta con una ocultación de mas de 4 minutos. Creo que será un gran eclipse total con su máximo en Luxor, Egipto, como en 2471 AC. Ni allá ni acá provocará pánico, pero sí fascinación, asombro. Un asombro por la ciencia que nos hace comprender y predecir con precisión estos eventos cósmicos.Jon Marcaide Catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Valencia y miembro de la Real Academia de Ciencias de España. En menos de un año tendremos dos eclipses de Sol que se podrán observar desde España: el del próximo 2 de agosto de 2027 y la propina en forma de eclipse anular el 26 de enero de 2028. Un eclipse total es algo incomparable a uno parcial. Es muy bello. Es impactante ver las perlas de Baily , esa cadena de puntos brillantes de luz que aparecen alrededor de la Luna en los momentos anteriores y posteriores al eclipse. Es algo inolvidable. Una experiencia que se puede tener pocas veces en la vida. Experiencia de gozo en nuestros días porque sabemos qué está sucediendo. Pero no fue así hasta hace pocos siglos. En culturas antiguas como la maya, la babilónica o la egipcia la experiencia era terrible. Había miedo, como hay siempre miedo hacia lo desconocido. Se cree que los egipcios dejaron de construir pirámides al final de la cuarta dinastía debido al pavor del castigo divino de un eclipse que tuvo lugar el año 2471 antes de Cristo (AC) en el que la serpiente cósmica Apofis se comió nada menos que al dios supremo Ra (el Sol). El miedo de los egipcios a los eclipses debió ser notable durante los 3.000 años de las 30 dinastías de faraones porque apenas dejaron nada escrito sobre ellos. Miedos menores, pero del mismo origen, el desconocimiento, turbaron también a la Europa aristotélica cuando aparecieron nuevos astros en el firmamento. No conocían las supernovas y conocían mal los eclipses hasta que la teoría copernicana quedó bien asentada. El miedo es libre y abundante ante lo desconocido. También hoy hay miedos, pero no sobre los eclipses. Mas de un ciudadano se habrá preguntado por qué los eclipses son raros y no hay un eclipse de Sol cada mes, ya que tras cuatro semanas se produce una luna nueva en la que la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Quizás también muchos saben que eso no sucede porque el plano de la órbita de la Luna alrededor de la Tierra está inclinado poco más de 5 grados con respecto al plano de la eclíptica, es decir al plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Eso hace que solo haya posibilidad de eclipse cuando Sol, Tierra y Luna están perfectamente alineados quizás un par de veces al año. Pero para que el eclipse sea total hace falta además que el tamaño angular de la Luna sea igual o ligeramente mayor que el del Sol, lo que no sucede en cualquier momento debido a que las órbitas de la Luna alrededor de la Tierra y la de ésta alrededor del Sol no son circulares sino elípticas.Desde los babilonios y los griegosHacia 750 años AC los babilonios descubrieron que esas circunstancias se dan cada 18 años 11 días y 8 horas y a ese periodo luego los griegos le llamaron Saros. Hay series de Saros de unos 15 siglos con unos 75 eclipses por serie, no todos totales sino también anulares o parciales. Los sucesivos eclipses pertenecen a distintas series. Así el del 12 de agosto es de la serie 126, mientras que el del 2 de agosto de 2027 es de la serie 136. El primero comenzó en Siberia y murió en el Mediterráneo al costado de las Islas Baleares con ocultaciones cortas (menores de 110 segundos) en su trayecto español. El segundo comenzará en al Océano Atlántico y acaba en el Océano Índico con ocultaciones largas, atravesará Cádiz y parte de Málaga con una elevación alta con una ocultación de mas de 4 minutos. Creo que será un gran eclipse total con su máximo en Luxor, Egipto, como en 2471 AC. Ni allá ni acá provocará pánico, pero sí fascinación, asombro. Un asombro por la ciencia que nos hace comprender y predecir con precisión estos eventos cósmicos.Jon Marcaide Catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Valencia y miembro de la Real Academia de Ciencias de España.  

En menos de un año tendremos dos eclipses de Sol que se podrán observar desde España: el del próximo 2 de agosto de 2027 y la propina en forma de eclipse anular el 26 de enero de 2028.

Un eclipse total es algo incomparable a … uno parcial. Es muy bello. Es impactante ver las perlas de Baily, esa cadena de puntos brillantes de luz que aparecen alrededor de la Luna en los momentos anteriores y posteriores al eclipse. Es algo inolvidable. Una experiencia que se puede tener pocas veces en la vida. Experiencia de gozo en nuestros días porque sabemos qué está sucediendo. Pero no fue así hasta hace pocos siglos.

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