El corcho se abre paso más allá de los tapones

Paneles aislantes para su uso en construcción, pavimento para parques infantiles, alcorques para árboles o productos cosméticos son algunos de los artículos que se pueden fabricar con los recortes de la fase industrial y con el corcho de menor calidad. Se trata de usos de un mayor valor añadido que buscan no solamente aprovechar un subproducto de la fabricación de tapones de corcho, sino también incrementar la superficie de bosques de alcornoque gestionados.

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 Los nuevos usos buscan incrementar la superficie forestal gestionada y aprovechar los subproductos  

Paneles aislantes para su uso en construcción, pavimento para parques infantiles, alcorques para árboles o productos cosméticos son algunos de los artículos que se pueden fabricar con los recortes de la fase industrial y con el corcho de menor calidad. Se trata de usos de un mayor valor añadido que buscan no solamente aprovechar un subproducto de la fabricación de tapones de corcho, sino también incrementar la superficie de bosques de alcornoque gestionados.

“La mitad de los bosques de alcornoques no se gestionan y están abandonados”, se lamenta Mario Beltrán Barba, del Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC). Se trata de unas 50.000 hectáreas de superficie, la mayor parte de propiedad privada, que hacen de Catalunya la tercera comunidad autónoma con mayor superficie de alcornoques, por detrás de Andalucía y Extremadura. Estas se concentran en la provincia de Girona y en la zona del parque de El Montnegre i el Corredor.

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El experto del CTFC indica que al incrementar el valor de los productos que se obtienen del corcho de menor calidad, aumenta también el precio que se paga por este producto y, por tanto, la rentabilidad de la propiedad de las fincas forestales, lo que incentiva a una mayor gestión forestal. Además, si la gestión forestal tiene continuidad en el tiempo, el corcho que se obtiene es de mayor calidad.

De los bosques catalanes salieron unas 4.000 toneladas de corcho en el 2024 (último dato disponible), una cifra que varía notablemente en función de factores climáticos, y que puede llegar a ser de más del doble en años buenos. Se trata de una cantidad muy inferior a las hasta 30.000 toneladas de materia prima que utiliza la industria del corcho catalana, que es la más importante del país.

4.000 toneladas de corcho se extrajeron en el 2024, según el Observatori Forestal Català

“Aunque se explotara la totalidad de la superficie de bosque de alcornoque de Catalunya, tendríamos que seguir importando corcho”, afirma Joan Josep Puig Castro, presidente de la Fundació Institut Català del Suro (ICSuro) y de la Associació d’Empresaris Surers de Catalunya (Aecork). Puig, quien preside también la Confederación Europea del Corcho, indica que “estamos empujando al sector forestal para que haga más gestión”. Ello implica incentivar el asociacionismo puesto que la mayor parte son pequeños propietarios forestales con muy pocas hectáreas.

El sector del corcho es uno de los mejores ejemplos de economía circular. La gestión de los bosques de alcornoque no solo mantiene controlado el bajo bosque y reduce el riesgo de incendio, sino que también previene la desertización y ayuda a almacenar dióxido de carbono (CO2). Tanto es así que se calcula que un tapón de corcho fija el doble de su peso en CO2. Además, ni en la extracción de la materia prima ni en los procesos industriales no se generan residuos porque todos los subproductos son reaprovechados. Cabe destacar también que la obtención del corcho no requiere la tala del árbol y tras la saca, la actividad biológica de los alcornoques aumenta y, por lo tanto, su captación de CO2se multiplica entre tres y cinco ­veces.

Gracias a todo ello se estima que el valor ecosistémico de la industria del corcho catalana (de hasta 669 millones de euros) triplica su valor socioeconómico (de hasta 215 millones), según un estudio liderado por ICSuro y elaborado en colaboración con Aecork y la cátedra Mango de la Escola Superior de Comerç Internacional de la Universitat Pompeu Fabra (ESCI-UPF). Es decir, la elaboración de productos con corcho impacta positivamente en el mantenimiento de los servicios ecosistémicos de los bosques de alcor­noques.

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