El chavismo excarcela a 17 presos políticos apremiado por la presión de sus familiares y el retraso en la amnistía

Delcy Rodríguez alcanzaría el 25% de los votos en las urnas frente al 67% de María Corina Machado, según una encuesta del ‘Financial Times’ Leer Delcy Rodríguez alcanzaría el 25% de los votos en las urnas frente al 67% de María Corina Machado, según una encuesta del ‘Financial Times’ Leer  

«Estaremos aquí el tiempo que haga falta para ver a nuestros familiares libres», aseguró, taxativa, Sandra Rosales a las afueras del centro de reclusión caraqueño de Zona 7, el mismo donde hace una semana Jorge Rodríguez prometió que el viernes todos los prisioneros políticos estarían en la calle. A modo de protesta, los familiares de los presos se encadenaron en el mismo lugar donde han permanecido en vigilia desde el 8 de enero.

Otra mentira más del chavismo, tantas como las cerraduras y los grilletes que apartan a 800 inocentes de la libertad. La tramposa Ley de Amnistía, que Washington ha exigido al chavismo reciclado sea aprobada por unanimidad, prolongará como mínimo su periodo de discusiones hasta la semana que viene, con el carnaval de por medio y sin ninguna seguridad de que no se estire en el tiempo. El chavismo se ha visto obligado esta madrugada a soltar a 17 presos de Zona 7 (donde no había liberado a ninguno) después de que los prisioneros políticos y sus madres en vigilia en el exterior se declararan en huelga de hambre. De esta forma la sociedad civil le gana un pulso al chavismo de los Rodríguez.

Todo ello ante una sociedad que, según la encuesta adelantada por Financial Times, percibe con optimismo los nuevos tiempos provocados por la operación militar que el 3 de enero derrocó al dictador Nicolás Maduro. La misma sociedad que desea que las elecciones sean este mismo año y no dentro de dos, tal y como está diseñado por la transición de salón que comanda el secretario de Estado, Marco Rubio, y los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, con el apoyo fundamental de José Luis Rodríguez Zapatero.

«Este proceso no lleva un mes y medio y ya hemos visto un desmantelamiento progresivo de la dictadura en ciertos aspectos, como la excarcelación de 400 presos políticos, que está en desarrollo por las propias tensiones internas del chavismo; con la llegada a Venezuela del secretario de Energía, y con el anuncio de inversiones multimillonarias para el sector petrolero, además de la captura de Alex Saab y Raúl Gorrín, operadores financieros de Maduro. Es un cúmulo de elementos que hace que la gente tenga expectativas positivas de que ya pasó lo peor y de que lo que viene es mejor«, describe a EL MUNDO el analista político Luis Peche.

La sorprendente sintonía entre Washington y Caracas, ratificada con la visita de Chris Wright, la de mayor rango estadounidense en lo que va de siglo, dio un paso más allá con la llegada ayer al país de seis toneladas de medicamentos «para apoyar la recuperación del pueblo venezolano», constató la Embajada de Estados Unidos en Venezuela. Sus ciudadanos recordaron al momento cuando en 2019 el propio chavismo impidió la entrada de ayuda internacional por la frontera con Colombia, cuando además la situación humanitaria era peor que en la actualidad.

«Tenemos muy buena relación con la presidenta de Venezuela, diría yo de diez», respondió ufano Donald Trump, que incluso adelantó que está dispuesto a viajar a Caracas: «Aún no hemos definido cuándo, pero lo haré».

En el mismo sondeo citado por Financial Times, los venezolanos han valorado el desempeño de la presidenta de facto por primera vez. De enfrentarse en un duelo electoral con María Corina Machado, alcanzaría el 25% de los votos, frente al 67% de la líder democrática. Resultados muy parecidos a los del 28J de 2024, cuando el diplomático Edmundo González Urrutia aplastó en las urnas a Maduro.

«El venezolano no ha dejado de asociar a Machado con esta victoria y con su visión como líder legítima de este proceso. Es un blindaje de favor popular, porque al final se ha cumplido lo que ella decía: que para la salida del régimen era necesario un elemento de fuerza, que al final ha sido lo que ha obligado al chavismo a negociar. El chavismo está apostando al 37% de apreciación positiva y a un aproximado de 20% que no está seguro de cómo perciben a Delcy en este inicio. Eso sí, se mantiene la percepción de que será Machado quién lidere al país cuando la transición se consolide al futuro«, precisa Peche.

De momento, el escollo trascendental por librar es la Ley de Amnistía, cuyos seis primeros artículos se aprobaron en la Asamblea Nacional el pasado jueves, pero sin consenso a partir de ahí. «Esta ley tiene un fallo de origen: los victimarios se sienten víctimas y quieren perdonar a los delincuentes [los presos políticos]. Podrá ser una ley menos mala [con las distintas consultas], pero estructuralmente es imposible que sea buena o aceptable en derechos humanos. La ley refleja un nivel muy alto de improvisación«, desvela a este periódico Rafael Uzcátegui, director de Laboratorio de Paz.

Fallos y trampas con los que el chavismo pretende consolidar su poder represivo, puesto en duda tras los recibimientos multitudinarios a los presos políticos en sus municipios, las marchas de los estudiantes y la euforia desatada con las liberaciones del domingo 8 de febrero, incluida la del opositor Juan Pablo Guanipa, número dos de la Plataforma Unitaria. Su posterior detención y arresto domiciliario reflejaron, sobre todo, el miedo a perder el poder de intimidación.

«El mensaje a los exiliados de que se tienen que ‘poner a derecho’ es para evitar que vuelvan», confirma Uzcátegui. La propia Delcy ha amenazado a Machado por haber reclamado la «invasión» de Venezuela, aunque ella misma cumple las órdenes de los «invasores» y se reúne, entre sonrisas, con ellos.

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