Diallo, el chico sin apellido envuelto en un escándalo de trata de menores que lidera a Costa de Marfil

Llegó con 13 años a Italia a una familia falsa que compartió con Traoré. El United pagó 28 millones y espera su mejor versión, que siempre aparece con la selección Leer Llegó con 13 años a Italia a una familia falsa que compartió con Traoré. El United pagó 28 millones y espera su mejor versión, que siempre aparece con la selección Leer  

En 2015, Amad Diallo llegó con 13 años a la región de Emilia Romagna, al nordeste de Italia, demasiado lejos de Abiyán, la capital económica de Costa de Marfil, donde nació. Perseguía el sueño de ser futbolista y de jugar un mundial y se le había abierto una puerta repleta de oportunidades, aunque con un coste alto. El jugador del Manchester United que debutó con gol ante Ecuador en esta Copa del Mundo nunca ha hablado de cómo llegó a Europa ni de por qué tardó siete años, hasta su mayoría de edad, en recuperar su apellido.

Por él tomó la palabra la Fiscalía italiana cuando en 2017 culminó la llamada Operación Pequeños Elefantes con la detención de varios implicados por haber introducido en el país de manera ilegal a menores con documentación falsa. En el caso de Diallo, y también del centrocampista del Olympique de Marsella, Hamed Junior Traoré, en los papeles figuraba que sus padres adoptivos eran Hamed Mamadou Traoré, fundador de la escuela Leader Foot, de donde salió Eric Bailly, y su madre Marina Edwige Teher, empleada del Atalanta. A los adolescentes los hicieron pasar como hermanos, aunque las pruebas de ADN determinaron que no lo eran. Mientras Diallo se sacudió el apellido falso, Traoré, al cumplir la mayoría de edad, el jugador del Marsella lo mantiene. Ambos han olvidado un episodio que, si bien marcó sus vidas en lo personal, no lo hizo en lo profesional.

Diallo llega a este campeonato como uno de los estandartes de Costa de Marfil, un jugador que, pese a acumular temporadas en el Manchester United, con un rendimiento de altibajos dependiendo de la confianza del técnico que haya pasado por el banquillo de Old Trafford, se transforma cuando se pone la camiseta de su país. Ya lo hizo en la pasada Copa África, con tres goles en cinco partidos, hasta que Egipto se les cruzó en octavos. En este Mundial, debutó, le marcó a Ecuador y ahora pretende ser una amenaza para la Noruega de Haaland.

En el United esperan que este torneo sea la consolidación de un jugador al que llevan esperando mucho tiempo. Apenas seis meses después de jugar tres partidos a las órdenes de Gian Piero Gasperini tras una gran temporada en el equipo filial, el Atalanta lo traspasó por 28 millones de euros en enero de 2021. Formó parte de la plantilla de Solskjaer que perdió la Europa League con el Villarreal. Sin que el noruego fuera capaz de encontrarle sitio ni tampoco su sustituto, el alemán Ralf Rangnick, salió cedido al Glasgow Rangers escocés, donde tampoco brilló ni en la banda derecha ni en la izquierda ni como mediapunta, las áreas por las que se mueve.

Fue en el Sunderland, en la Championship, donde encontró su ecosistema. Tony Mowbray lo hizo titular indiscutible y marcó 14 goles, uno de ellos en las semifinales del playoff de ascenso, que perdieron ante el Luton. Según el entrenador, el costamarfileño funcionó porque su relación era «como de padre e hijo».

Esa protección tardó en volver a tenerla en Manchester. Con Erik Ten Hag, hace dos temporadas, tuvo una lesión de rodilla que le mantuvo fuera del campo mucho tiempo, aunque le dio tiempo para aparecer en los cuartos de final de la FA Cup y marcar un gol en la prórroga al Liverpool que les metía en semifinales de una competición que acabaron ganando. Luego, con las apreturas que empezaron a tener los ‘Diablos Rojos’, nadie tenía paciencia con un chaval incisivo, que aparecía a destellos pero falto de gol y al que le pesaba como una losa el precio que habían pagado por él. Hasta que llegó Rúben Amorim. Con el portugués volvió a entenderse, aunque por momentos le alejara del área para jugar de carrilero. En la primera temporada, la 24/25, jugó 27 partidos y marcó ocho goles, a los que sumó otros en la Europa League.

Diallo, ante Floranus, durante el partido ante Curazao.
Diallo, ante Floranus, durante el partido ante Curazao.AFP

Encontró más amparo también en el vestuario, hablando italiano con Bruno Fernandes mientras avanzaba en el inglés. Sus condiciones empezaron a brillar cuando se movía con libertad. Era una amenaza vertical que, en el primer tramo de la temporada, pasó de hacer un regate por partido a cinco.

Esa dinámica siguió con el inicio de la temporada, pero cuando volvió de la Copa África en febrero, Amorim había sido sustituido por Michael Carrick. Diallo cerró la temporada con 32 partidos disputados, pero solo dos goles y dos asistencias. «Los números, en cuanto a goles y asistencias, no lo son todo. Amad está jugando bien y aporta muchísimo al equipo, sobre todo talento y muchísima calidad. Además, su ética de trabajo y su actitud son fantásticas», destacó al final de campaña el entrenador.

Como la alegría nunca la perdió con Costa de Marfil, su seleccionador, Emerse Faé, espera que la estabilidad y madurez que ha logrado en el United le impulse también en el Mundial y se acerque al sueño que tanto le obligó a dejar atrás.

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