Estados Unidos planea regresar a la Luna en 2028, pero esta vez no será una simple visita. El objetivo final del programa Artemis es instalar allí una colonia humana que explote los recursos lunares y sirva de trampolín para explorar el espacio profundo, llegar a Marte y quién sabe si aún más lejos. Pero toda epopeya tiene sus necesidades mundanas, aunque se geste a 380.000 km de distancia: esos pioneros tendrán que comer y, por mucho que se abaraten los lanzamientos, transportar alimentos periódicamente desde la Tierra resultará muy caro. Los asentamientos deberán ser lo más autosuficientes posible. Por ello, equipos científicos de todo el mundo trabajan en proyectos para cultivar plantas en simulacros de suelo extraterrestre, muy diferentes al de nuestro planeta.Este jueves, la revista ‘Scientific Reports’ ha dado a conocer dos nuevos trabajos en esta dirección. Uno de ellos ha conseguido cosechar garbanzos en una simulación de regolito (suelo) lunar. El segundo , con participación española, ha descubierto que unos microorganismos terrestres pueden sobrevivir y reproducirse en ‘terreno de Marte’, en las mismas condiciones de humedad atmosférica que se encuentran en el planeta rojo, algo que hasta ahora se consideraba imposible. Ambos hallazgos pueden ayudar a desarrollar una futura agricultura espacial, al estilo de Matt Damon en la película ‘El marciano’.En investigaciones previas, las plantas cultivadas en suelos tratados como si fueran regolito extraterrestre suelen presentar diversos signos de estrés, como retraso en el crecimiento y amarillamiento de las hojas. Sara Santos, investigadora de la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.), dice haber dado un gran paso para comprender lo que estos cultivos necesitan. En nuestro satélite natural, la tierra carece de los microorganismos y la materia orgánica necesarios para la vida de las plantas, y si bien contiene nutrientes y minerales esenciales para su crecimiento, también metales pesados que podrían ser tóxicos para ellas, como aluminio o zinc. Noticia relacionada No No Anna Fogtman, científica de la ESA «Existe el riesgo de llegar a Marte con fallos de memoria y demasiado débiles» Judith de JorgeHumus de lombrizLos investigadores utilizaron tierra lunar simulada de Exolith Labs, una mezcla que modela la composición de las muestras lunares traídas por los astronautas del Apolo. Además, añadieron vermicompost o humus de lombriz, un subproducto de las lombrices rojas, rico en nutrientes esenciales para las plantas y minerales, y con un microbioma diverso. Las lombrices crean este producto al consumir materia orgánica, como restos de comida o ropa de algodón y productos de higiene, que de otro modo se desecharían en las misiones espaciales. Además, antes de la siembra, el equipo cubrió los garbanzos con micorrizas arbusculares de hongos: una asociación simbiótica entre hongos y las raíces de las plantas que facilita el intercambio de nutrientes y reduce la absorción de metales pesados a cambio de los azúcares de la planta. Los investigadores eligieron la variedad de garbanzo ‘Myles’ por su tamaño compacto y resiliencia. Abajo, las plantas con un sistema de riego con mecha de algodón. En vertical, una raíz de garbanzo. Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas / Jessica Atkin Los investigadores han conseguido nutrir el ‘regolito lunar’ para que la planta florezca y dé semillas Los investigadores descubrieron que en mezclas de hasta un 75 % de ‘tierra lunar’, los garbanzos florecieron y produjeron semillas. Sin embargo, en un porcentaje mayor de regolito, las plantas mostraron signos de estrés y morían prematuramente. Aún así, las plantas estresadas sobrevivieron más tiempo que los garbanzos no inoculados con hongos, lo que demuestra la importancia de estos para la salud vegetal. Además, los hongos pudieron colonizar y sobrevivir en el simulador, lo que sugiere que solo sería necesario introducirlos una vez en un entorno de cultivo real. Saludables y nutritivosSi bien el equipo considera que la cosecha de garbanzos de la variedad ‘Myles’ es un hito importante, el sabor y la seguridad de las legumbres aún son una incógnita. Los investigadores necesitan determinar el contenido nutricional de los garbanzos y garantizar que no hayan absorbido metales tóxicos durante el proceso de cultivo. «Queremos comprender su viabilidad como fuente de alimento», afirma Jessica Atkin, coautora del estudio. «¿Qué tan saludables son? ¿Tienen los nutrientes que necesitan los astronautas? Si no son seguros para comer, ¿cuántas generaciones faltan para que lo sean?», se pregunta. El proyecto, financiado por la NASA, continuará adelante para averiguar si, finalmente, los exploradores lunares podrán tener en sus mesas un buen plato de garbanzos. No será fácil. En enero de 2019, China anunció la primera germinación de una planta en la Luna , pero el frágil brote de algodón no fue capaz de sobrevivir a su primera noche lunar a bordo de la sonda Chang’e-4 , sin luz solar y con temperaturas que caen en picado hasta los 170ºC bajo cero. En 2022, investigadores de la Universidad de Florida consiguieron cultivar Arabidopsis , una pequeña planta herbácea utilizada como modelo vegetal en investigación biológica y genética, en apenas 12 gramos de regolito traído de la Luna por las misiones Apolo 11, 12 y 17. Las plantas crecieron menos de lo habitual y mostraron signos de estrés.Protección planetariaEn un estudio independiente, un equipo internacional con participación española investigó las condiciones para que microbios terrestres puedan crecer y reproducirse en condiciones de marcianas. Para ello, se fijaron en un parámetro: la disponibilidad de agua libre para la vida. « Hasta ahora, el umbral mínimo para que la vida sobreviviera y se reprodujera estaba fijado en una humedad atmosférica del 58,5%, pero hemos comprobado que muchos microorganismos de rocas desérticas pueden hacerlo al 34%, comparable a la de Marte», explica Javier Martín Torres, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC) y la Universidad de Northumbria en Newcastle (Reino Unido). Un estudio con participación española muestra que la vida resiste y se reproduce en las condiciones de humedad de Marte Para ello, los autores midieron la masa de ADN presente en 500 miligramos de suelo simulado MMS-2 (Mojave Mars Simulant, hecho con basalto del desierto de Mojave, EE.UU.) al que se le añade óxido, sulfato de calcio, etc. para imitar el regolito marciano. En un ambiente estéril y a 30º C, observaron que, a una humedad atmosférica del 34 %, la masa de ADN aumentaba hasta el día 30, lo que indica que los microbios ya presentes en el suelo crecieron a pesar de las condiciones inhóspitas. «Detectamos materia viva hasta el día 60», señala el investigador. «Hemos visto que se necesita muy poca humedad para que los microorganismos sobrevivan y se reproduzcan. Esto no se conocía hasta ahora. Por ejemplo, cuando se ven microorganismos vivos en el desierto de Atacama, se cree que es porque aprovechan la lluvia que cae de vez en cuando, pero nosotros creemos que no es necesario esperar a esa agua, sino que con el 30% de humedad, que se alcanza en el desierto por la noche, ya es suficiente para que vivan», apunta. Los microbios «son necesarios para que haya plantas. Por ejemplo, para la fijación del nitrógeno o para aportar nutrientes». En otras palabras, son indispensables para un huerto como el de Damon. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Observan cómo una supertormenta solar ‘incendia’ la atmósfera de Marte noticia Si ¿Por qué nos fascinan los cristales? El experimento inspirado en Kubrick que tiene la respuestaLa investigación también puede tener consecuencias en la protección planetaria. «Con nuestros resultados, y hasta donde sabemos, prácticamente cualquier lugar de Marte podría ser adecuado para que estos microorganismos terrestres puedan sobrevivir y reproducirse», dice Martín Torres. Esto podría afectar a cómo se evalúa el riesgo de contaminación biológica en Marte y cómo se diseñan protocolos para las misiones de superficie: dónde aterrizamos y cómo esterilizamos las sondas. . Estados Unidos planea regresar a la Luna en 2028, pero esta vez no será una simple visita. El objetivo final del programa Artemis es instalar allí una colonia humana que explote los recursos lunares y sirva de trampolín para explorar el espacio profundo, llegar a Marte y quién sabe si aún más lejos. Pero toda epopeya tiene sus necesidades mundanas, aunque se geste a 380.000 km de distancia: esos pioneros tendrán que comer y, por mucho que se abaraten los lanzamientos, transportar alimentos periódicamente desde la Tierra resultará muy caro. Los asentamientos deberán ser lo más autosuficientes posible. Por ello, equipos científicos de todo el mundo trabajan en proyectos para cultivar plantas en simulacros de suelo extraterrestre, muy diferentes al de nuestro planeta.Este jueves, la revista ‘Scientific Reports’ ha dado a conocer dos nuevos trabajos en esta dirección. Uno de ellos ha conseguido cosechar garbanzos en una simulación de regolito (suelo) lunar. El segundo , con participación española, ha descubierto que unos microorganismos terrestres pueden sobrevivir y reproducirse en ‘terreno de Marte’, en las mismas condiciones de humedad atmosférica que se encuentran en el planeta rojo, algo que hasta ahora se consideraba imposible. Ambos hallazgos pueden ayudar a desarrollar una futura agricultura espacial, al estilo de Matt Damon en la película ‘El marciano’.En investigaciones previas, las plantas cultivadas en suelos tratados como si fueran regolito extraterrestre suelen presentar diversos signos de estrés, como retraso en el crecimiento y amarillamiento de las hojas. Sara Santos, investigadora de la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.), dice haber dado un gran paso para comprender lo que estos cultivos necesitan. En nuestro satélite natural, la tierra carece de los microorganismos y la materia orgánica necesarios para la vida de las plantas, y si bien contiene nutrientes y minerales esenciales para su crecimiento, también metales pesados que podrían ser tóxicos para ellas, como aluminio o zinc. Noticia relacionada No No Anna Fogtman, científica de la ESA «Existe el riesgo de llegar a Marte con fallos de memoria y demasiado débiles» Judith de JorgeHumus de lombrizLos investigadores utilizaron tierra lunar simulada de Exolith Labs, una mezcla que modela la composición de las muestras lunares traídas por los astronautas del Apolo. Además, añadieron vermicompost o humus de lombriz, un subproducto de las lombrices rojas, rico en nutrientes esenciales para las plantas y minerales, y con un microbioma diverso. Las lombrices crean este producto al consumir materia orgánica, como restos de comida o ropa de algodón y productos de higiene, que de otro modo se desecharían en las misiones espaciales. Además, antes de la siembra, el equipo cubrió los garbanzos con micorrizas arbusculares de hongos: una asociación simbiótica entre hongos y las raíces de las plantas que facilita el intercambio de nutrientes y reduce la absorción de metales pesados a cambio de los azúcares de la planta. Los investigadores eligieron la variedad de garbanzo ‘Myles’ por su tamaño compacto y resiliencia. Abajo, las plantas con un sistema de riego con mecha de algodón. En vertical, una raíz de garbanzo. Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas / Jessica Atkin Los investigadores han conseguido nutrir el ‘regolito lunar’ para que la planta florezca y dé semillas Los investigadores descubrieron que en mezclas de hasta un 75 % de ‘tierra lunar’, los garbanzos florecieron y produjeron semillas. Sin embargo, en un porcentaje mayor de regolito, las plantas mostraron signos de estrés y morían prematuramente. Aún así, las plantas estresadas sobrevivieron más tiempo que los garbanzos no inoculados con hongos, lo que demuestra la importancia de estos para la salud vegetal. Además, los hongos pudieron colonizar y sobrevivir en el simulador, lo que sugiere que solo sería necesario introducirlos una vez en un entorno de cultivo real. Saludables y nutritivosSi bien el equipo considera que la cosecha de garbanzos de la variedad ‘Myles’ es un hito importante, el sabor y la seguridad de las legumbres aún son una incógnita. Los investigadores necesitan determinar el contenido nutricional de los garbanzos y garantizar que no hayan absorbido metales tóxicos durante el proceso de cultivo. «Queremos comprender su viabilidad como fuente de alimento», afirma Jessica Atkin, coautora del estudio. «¿Qué tan saludables son? ¿Tienen los nutrientes que necesitan los astronautas? Si no son seguros para comer, ¿cuántas generaciones faltan para que lo sean?», se pregunta. El proyecto, financiado por la NASA, continuará adelante para averiguar si, finalmente, los exploradores lunares podrán tener en sus mesas un buen plato de garbanzos. No será fácil. En enero de 2019, China anunció la primera germinación de una planta en la Luna , pero el frágil brote de algodón no fue capaz de sobrevivir a su primera noche lunar a bordo de la sonda Chang’e-4 , sin luz solar y con temperaturas que caen en picado hasta los 170ºC bajo cero. En 2022, investigadores de la Universidad de Florida consiguieron cultivar Arabidopsis , una pequeña planta herbácea utilizada como modelo vegetal en investigación biológica y genética, en apenas 12 gramos de regolito traído de la Luna por las misiones Apolo 11, 12 y 17. Las plantas crecieron menos de lo habitual y mostraron signos de estrés.Protección planetariaEn un estudio independiente, un equipo internacional con participación española investigó las condiciones para que microbios terrestres puedan crecer y reproducirse en condiciones de marcianas. Para ello, se fijaron en un parámetro: la disponibilidad de agua libre para la vida. « Hasta ahora, el umbral mínimo para que la vida sobreviviera y se reprodujera estaba fijado en una humedad atmosférica del 58,5%, pero hemos comprobado que muchos microorganismos de rocas desérticas pueden hacerlo al 34%, comparable a la de Marte», explica Javier Martín Torres, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC) y la Universidad de Northumbria en Newcastle (Reino Unido). Un estudio con participación española muestra que la vida resiste y se reproduce en las condiciones de humedad de Marte Para ello, los autores midieron la masa de ADN presente en 500 miligramos de suelo simulado MMS-2 (Mojave Mars Simulant, hecho con basalto del desierto de Mojave, EE.UU.) al que se le añade óxido, sulfato de calcio, etc. para imitar el regolito marciano. En un ambiente estéril y a 30º C, observaron que, a una humedad atmosférica del 34 %, la masa de ADN aumentaba hasta el día 30, lo que indica que los microbios ya presentes en el suelo crecieron a pesar de las condiciones inhóspitas. «Detectamos materia viva hasta el día 60», señala el investigador. «Hemos visto que se necesita muy poca humedad para que los microorganismos sobrevivan y se reproduzcan. Esto no se conocía hasta ahora. Por ejemplo, cuando se ven microorganismos vivos en el desierto de Atacama, se cree que es porque aprovechan la lluvia que cae de vez en cuando, pero nosotros creemos que no es necesario esperar a esa agua, sino que con el 30% de humedad, que se alcanza en el desierto por la noche, ya es suficiente para que vivan», apunta. Los microbios «son necesarios para que haya plantas. Por ejemplo, para la fijación del nitrógeno o para aportar nutrientes». En otras palabras, son indispensables para un huerto como el de Damon. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Observan cómo una supertormenta solar ‘incendia’ la atmósfera de Marte noticia Si ¿Por qué nos fascinan los cristales? El experimento inspirado en Kubrick que tiene la respuestaLa investigación también puede tener consecuencias en la protección planetaria. «Con nuestros resultados, y hasta donde sabemos, prácticamente cualquier lugar de Marte podría ser adecuado para que estos microorganismos terrestres puedan sobrevivir y reproducirse», dice Martín Torres. Esto podría afectar a cómo se evalúa el riesgo de contaminación biológica en Marte y cómo se diseñan protocolos para las misiones de superficie: dónde aterrizamos y cómo esterilizamos las sondas. .
Estados Unidos planea regresar a la Luna en 2028, pero esta vez no será una simple visita. El objetivo final del programa Artemis es instalar allí una colonia humana que explote los recursos lunares y sirva de trampolín para explorar el espacio profundo, llegar a … Marte y quién sabe si aún más lejos. Pero toda epopeya tiene sus necesidades mundanas, aunque se geste a 380.000 km de distancia: esos pioneros tendrán que comer y, por mucho que se abaraten los lanzamientos, transportar alimentos periódicamente desde la Tierra resultará muy caro. Los asentamientos deberán ser lo más autosuficientes posible. Por ello, equipos científicos de todo el mundo trabajan en proyectos para cultivar plantas en simulacros de suelo extraterrestre, muy diferentes al de nuestro planeta.
Este jueves, la revista ‘Scientific Reports’ ha dado a conocer dos nuevos trabajos en esta dirección. Uno de ellos ha conseguido cosechar garbanzos en una simulación de regolito (suelo) lunar. El segundo, con participación española, ha descubierto que unos microorganismos terrestres pueden sobrevivir y reproducirse en ‘terreno de Marte’, en las mismas condiciones de humedad atmosférica que se encuentran en el planeta rojo, algo que hasta ahora se consideraba imposible. Ambos hallazgos pueden ayudar a desarrollar una futura agricultura espacial, al estilo de Matt Damon en la película ‘El marciano’.
En investigaciones previas, las plantas cultivadas en suelos tratados como si fueran regolito extraterrestre suelen presentar diversos signos de estrés, como retraso en el crecimiento y amarillamiento de las hojas. Sara Santos, investigadora de la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.), dice haber dado un gran paso para comprender lo que estos cultivos necesitan. En nuestro satélite natural, la tierra carece de los microorganismos y la materia orgánica necesarios para la vida de las plantas, y si bien contiene nutrientes y minerales esenciales para su crecimiento, también metales pesados que podrían ser tóxicos para ellas, como aluminio o zinc.
Humus de lombriz
Los investigadores utilizaron tierra lunar simulada de Exolith Labs, una mezcla que modela la composición de las muestras lunares traídas por los astronautas del Apolo. Además, añadieron vermicompost o humus de lombriz, un subproducto de las lombrices rojas, rico en nutrientes esenciales para las plantas y minerales, y con un microbioma diverso. Las lombrices crean este producto al consumir materia orgánica, como restos de comida o ropa de algodón y productos de higiene, que de otro modo se desecharían en las misiones espaciales.
Además, antes de la siembra, el equipo cubrió los garbanzos con micorrizas arbusculares de hongos: una asociación simbiótica entre hongos y las raíces de las plantas que facilita el intercambio de nutrientes y reduce la absorción de metales pesados a cambio de los azúcares de la planta.
(Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas / Jessica Atkin )
Los investigadores han conseguido nutrir el ‘regolito lunar’ para que la planta florezca y dé semillas
Los investigadores descubrieron que en mezclas de hasta un 75 % de ‘tierra lunar’, los garbanzos florecieron y produjeron semillas. Sin embargo, en un porcentaje mayor de regolito, las plantas mostraron signos de estrés y morían prematuramente. Aún así, las plantas estresadas sobrevivieron más tiempo que los garbanzos no inoculados con hongos, lo que demuestra la importancia de estos para la salud vegetal. Además, los hongos pudieron colonizar y sobrevivir en el simulador, lo que sugiere que solo sería necesario introducirlos una vez en un entorno de cultivo real.
Saludables y nutritivos
Si bien el equipo considera que la cosecha de garbanzos de la variedad ‘Myles’ es un hito importante, el sabor y la seguridad de las legumbres aún son una incógnita. Los investigadores necesitan determinar el contenido nutricional de los garbanzos y garantizar que no hayan absorbido metales tóxicos durante el proceso de cultivo. «Queremos comprender su viabilidad como fuente de alimento», afirma Jessica Atkin, coautora del estudio. «¿Qué tan saludables son? ¿Tienen los nutrientes que necesitan los astronautas? Si no son seguros para comer, ¿cuántas generaciones faltan para que lo sean?», se pregunta.
El proyecto, financiado por la NASA, continuará adelante para averiguar si, finalmente, los exploradores lunares podrán tener en sus mesas un buen plato de garbanzos. No será fácil. En enero de 2019, China anunció la primera germinación de una planta en la Luna, pero el frágil brote de algodón no fue capaz de sobrevivir a su primera noche lunar a bordo de la sonda Chang’e-4 , sin luz solar y con temperaturas que caen en picado hasta los 170ºC bajo cero. En 2022, investigadores de la Universidad de Florida consiguieron cultivar Arabidopsis, una pequeña planta herbácea utilizada como modelo vegetal en investigación biológica y genética, en apenas 12 gramos de regolito traído de la Luna por las misiones Apolo 11, 12 y 17. Las plantas crecieron menos de lo habitual y mostraron signos de estrés.
Protección planetaria
En un estudio independiente, un equipo internacional con participación española investigó las condiciones para que microbios terrestres puedan crecer y reproducirse en condiciones de marcianas. Para ello, se fijaron en un parámetro: la disponibilidad de agua libre para la vida. «Hasta ahora, el umbral mínimo para que la vida sobreviviera y se reprodujera estaba fijado en una humedad atmosférica del 58,5%, pero hemos comprobado que un microorganismo muy común, Bacilus subtilis (una bacteria ubicua que habita en nuestro intestino y se encuentra en alimentos fermentados) puede hacerlo al 34%, comparable a la de Marte», explica Javier Martín Torres, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC) y la Universidad de Northumbria en Newcastle (Reino Unido).
Un estudio con participación española muestra que la vida resiste y se reproduce en las condiciones de humedad de Marte
Para ello, los autores midieron la masa de ADN presente en 500 miligramos de suelo simulado MMS-2 (Mojave Mars Simulant, hecho con basalto del desierto de Mojave (EE.UU.) al que se le añade óxido, sulfato de calcio, etc. para imitar el regolito marciano. En un ambiente estéril y a 30º C, observaron que, a una humedad atmosférica del 34 %, la masa de ADN aumentaba hasta el día 30, lo que indica que los microbios ya presentes en el suelo crecieron a pesar de las condiciones inhóspitas. «Detectamos materia viva hasta el día 60», señala el investigador. «Hasta ahora, el umbral mínimo para que la vida sobreviviera y se reprodujera estaba fijado en una humedad atmosférica del 58,5%, pero hemos comprobado que muchos microorganismos de rocas desérticas pueden hacerlo al 34%, comparable a la de Marte», apunta.
Los microbios «son necesarios para que haya plantas. Por ejemplo, para la fijación del nitrógeno o para aportar nutrientes». En otras palabras, son indispensables para un huerto como el de Damon.
La investigación también puede tener consecuencias en la protección planetaria. «Con nuestros resultados, y hasta donde sabemos, prácticamente cualquier lugar de Marte podría ser adecuado para que estos microorganismos terrestres puedan sobrevivir y reproducirse», dice Martín Torres. Esto podría afectar a cómo se evalúa el riesgo de contaminación biológica en Marte y cómo se diseñan protocolos para las misiones de superficie: dónde aterrizamos y cómo esterilizamos las sondas.
.
RSS de noticias de ciencia

