Brahim Ghali tiende la mano a Marruecos en el 50 aniversario de la República árabe saharaui: «El pueblo saharaui no será fuente de amenaza, sino socio dispuesto a la paz»

Miles de simpatizantes se reúnen al sur del Sahara Occidental para unirse al festejo Leer Miles de simpatizantes se reúnen al sur del Sahara Occidental para unirse al festejo Leer  

Batir Mohamed tenía 14 años el día del primer ataque del Frente Polisario como fuerza política, era 20 de mayo de 1973. «De los 17 que participaron, sólo quedaron vivos cuatro», asegura a EL MUNDO. Entre ellos estaba un joven Brahim Ghali, uno de los fundadores del movimiento de liberación, que se convirtió en compañero de lucha de Batir desde el año siguiente. Ahora, Brahim Ghali es el presidente del Frente Polisario y Mohamed, un veterano soldado de las primeras promociones del Ejército de Liberación. Este miércoles estaba en el campamento de Auserd con su túnica de veterano, un grupo de compañeros septuagenarios y cuatro dromedarios. Allí han tenido lugar las celebraciones del 50 aniversario de la fundación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), una conmemoración que ha congregado en este campo de refugiados a miles de saharauis.

Desde primera hora de la mañana, decenas de Mercedes desvencijados se movían por las carreteras de arena del campamento mientras los soldados, traídos desde los territorios liberados, se colocaban y preparaban por unidades para desfilar. Estaba Hanna, de 43 años, que trabaja la mayoría del año como repartidor en Alicante y es una suerte de reservista que viene cuando le movilizan: «Es mi deber ayudar». También Ahmed, un militar nacido en 1990 que proviene de una familia vinculada a lo castrense: «Dos de mis tíos fueron asesinados por las fuerzas marroquíes», confesaba a EL MUNDO.

A las diez de la mañana, Brahim Ghali aparecía en la improvisada tribuna de autoridades, repleta de delegaciones españolas que acudieron a los festejos. «Esta es una ocasión para rendir homenaje a las almas de todos los mártires de la causa nacional», comenzó su discurso. Porque desde aquel 27 de febrero de 1976, los saharauis viven en un permanente conflicto, con una guerra abierta con Marruecos y sin obtener una solución para su tierra. La cuestión saharaui es uno de los conflictos territoriales más largos sin resolver del mundo. Pero Ghali ha tendido una mano al vecino marroquí: «La república saharaui afirma su determinación de fortalecer y consolidar sus relaciones con los países y pueblos del mundo, especialmente en su entorno regional, incluidos todos sus vecinos; entre ellos, el rey de Marruecos, subrayando que el pueblo saharaui no será fuente de amenaza sino socio dispuesto a la paz y la cooperación», ha reiterado una vez más.

Auser (RASD), 08 de marzo de 2026. Desfile militar y actos de conmemoracion del 50 aniversario de la proclamación de la RASD (Republica ärabe Saharaui Democratica).
Auser (RASD), 08 de marzo de 2026. Desfile militar y actos de conmemoracion del 50 aniversario de la proclamación de la RASD (Republica ärabe Saharaui Democratica).Foto: Antonio Heredia

En 1975, España prometió a Naciones Unidas celebrar un referéndum sobre la independencia de la que fuera la 53 provincia. Pero la Marcha Verde impulsada por Marruecos provocó el abandono pactado y repentino del territorio. Desde entonces, el Gobierno alauita ha avanzado en la ocupación del Sáhara Occidental, que ya controla al 80%. Los saharauis, apátridas, viven en cinco campamentos de refugiados en Argelia. Además, el 18 de marzo de 2022 el Gobierno abandonó su tradicional neutralidad y apoyó el plan de autonomía marroquí como el más factible para solucionar la cuestión.

En estos momentos, el Sáhara Occidental está partido en dos por un enorme sistema defensivo marroquí, conocido como el Muro, de más de 2.700 kilómetros de extensión. La zona oeste, con salida al mar y ciudades tan importantes como El Aaiún, está controlada por Marruecos; mientras que el este lo domina el Frente Polisario con lo que llaman territorios liberados. Naciones Unidas tiene establecida una misión en la zona, pero con escasa influencia pese a su distribución en cinco bases a cada lado del muro. Además, la administración del territorio sigue en manos del Gobierno español porque no se responsabilizó de sus obligaciones de descolonización.

Ghali describió el establecimiento de la RASD como «una respuesta urgente a una conspiración colonial integral, en la que España, potencia administradora, intentó eludir su responsabilidad jurídica hacia su colonia mediante un acuerdo ilegal, con el objetivo de arrebatar al pueblo saharaui su derecho a la existencia y a la autodeterminación, y abrir el camino a una nueva fuerza de ocupación para apoderarse de su territorio nacional», ha afirmado, muy crítico con España. Pero también ha dado lugar al optimismo, porque Ghali se ha felicitado de que «en una situación sin precedentes, el Estado saharaui dispone de instituciones que lo capacitan para asumir plenamente la gestión nacional tras la culminación de su soberanía», así mismo, ha asegurado que el Estado «ha logrado afirmar su existencia, presencia y continuidad pese a las condiciones de ocupación, dispersión y exilio, alcanzando logros notables en todos los frentes, difíciles incluso para Estados plenamente independientes».

Auser (RASD), 08 de marzo de 2026. Desfile militar y actos de conmemoracion del 50 aniversario de la proclamación de la RASD (Republica ärabe Saharaui Democratica).
Auser (RASD), 08 de marzo de 2026. Desfile militar y actos de conmemoracion del 50 aniversario de la proclamación de la RASD (Republica ärabe Saharaui Democratica).Foto: Antonio Heredia

Aunque ha presumido de que «el Estado saharaui es una realidad nacional, continental e internacional, con Embajadas y representaciones del Frente Polisario en todos los continentes y desempeñando su papel como miembro fundador de la Unión Africana, asumiendo responsabilidades en la promoción de la paz». Sus palabras chocan con la realidad internacional. Porque el despliegue diplomático que comenzó Hasán II para ocupar el Sáhara lo ha continuado Mohamed VI y con éxito. Además de España, muchos países han abrazado el plan de autonomía marroquí como la solución más factible. Lo hizo Estados Unidos en 2020 a cambio de que los alauitas establecieran relaciones con Israel. Y el pasado octubre, Naciones Unidas abrazó también su propuesta.

Todo ello no empañó la sensación de optimismo de los miles de saharauis que ayer se agolpaban en torno al lugar de las celebraciones. Declarado día festivo, las celebraciones se prolongaron hasta que comenzó el toque de queda por la noche. Hubo una exhibición de folclore y una feria de artesanía tradicional, con jaimas dispuestas en círculo que recordaban a aquellas primeras tribus que fueron colonizadas por España y cuyo conflicto no termina de resolverse 50 años después.

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