Engaño. Esta es la palabra que repite Facua-Consumidores en Acción para describir lo que está ocurriendo con las balizas V-16, obligatorias desde el 1 de enero de 2026. La organización de defensa de los consumidores denuncia “un fraude de las balizas V-16 fake ante la pasividad de la DGT y el Ministerio de Consumo” y critica la presencia en el mercado de dispositivos presentados como si fueran válidos para la nueva normativa cuando, en realidad, carecen de la conectividad que exige la legislación vigente.
La asociación de consumidores critica la pasividad de Tráfico y Consumo por su inacción ante la venta de dispositivos ‘fake’
Engaño. Esta es la palabra que repite Facua-Consumidores en Acción para describir lo que está ocurriendo con las balizas V-16, obligatorias desde el 1 de enero de 2026. La organización de defensa de los consumidores denuncia “un fraude de las balizas V-16 fake ante la pasividad de la DGT y el Ministerio de Consumo” y critica la presencia en el mercado de dispositivos presentados como si fueran válidos para la nueva normativa cuando, en realidad, carecen de la conectividad que exige la legislación vigente.
Facua asegura que empresas y plataformas de comercio electrónico están comercializando balizas que utilizan reclamos como “homologada por la DGT” o incluso “aprobada por DGT con geolocalizador”, cuando en realidad esos dispositivos no tienen conexión con la plataforma 3.0 de Tráfico y, por tanto, no cumplen los requisitos obligatorios desde enero de 2026.

La asociación de consumidores denuncia que, pese a detectar la venta de balizas falsas, la DGT no ha enviado ningún aviso a los conductores para alertarles del posible fraude. Tampoco se ha emitido ninguna comunicación pública que informe a los usuarios sobre los riesgos o les indique cómo actuar si han adquirido un dispositivo no homologado.
FACUA ya consiguió que plataformas de venta online retiren algunos modelos de balizas V-16 falsas del mercado
Facua ha constatado que los siete modelos que denunció el mes pasado, a la venta en AliExpress, Amazon y la tienda online de Leroy Merlín, han dejado de estar disponibles en estas plataformas. Sin embargo, la asociación desconoce si el Ministerio de Consumo se ha dirigido a los establecimientos, vendedores o fabricantes de las balizas fake, ni si ha abierto expedientes sancionadores.

Al mismo tiempo, asegura que siguen apareciendo en el mercado otros dispositivos falsos, algunos por poco más de seis euros, que se publicitan con mensajes como “aprobada por DGT con geolocalizador” pese a no figurar entre las “marcas y modelos certificados” por Tráfico que se pueden consultar en su página web.
La asociación recuerda que los consumidores pueden reclamar el reembolso del dinero y exigir indemnización si son multados
El secretario general de Facua, Rubén Sánchez, en declaraciones a Europa Press el pasado mes de diciembre, aseguraba que la situación va más allá de un problema puntual y responde a un patrón de confusión y “acto de engaño” que vulnera la Ley de Competencia Desleal y la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Según Sánchez, esas plataformas “están sembrando, por tanto, la confusión entre los consumidores” al presentar productos que no explican de forma clara que no son válidos para cumplir la normativa actual.
Facua recuerda que los consumidores que hayan adquirido una baliza sin certificación oficial pueden reclamar la devolución del importe pagado al establecimiento, siempre que en la publicidad, la información comercial o el embalaje se indujera a creer que el dispositivo estaba homologado para su uso obligatorio a partir del 1 de enero de 2026.
Además, advierte de que, si un conductor es sancionado por utilizar un dispositivo no reglamentario, tiene derecho a exigir a la empresa una indemnización por daños y perjuicios equivalente al importe de la multa.
Pero no solo eso. Utilizar un dispositivo fake tiene una consecuencia aún más grave desde el punto de vista de la seguridad vial. Al no transmitir la ubicación, el conductor queda totalmente desprotegido en caso de accidente o avería, lo que limita la eficacia de la baliza y deja al usuario sin protección en carretera.
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