Así escapó María Corina Machado de Venezuela para recoger el Nobel de la Paz: «Estoy viva, a salvo y muy agradecida»

En medio de la noche, en el fragor de una tormenta, la líder democrática de Venezuela se dirigió a la cámara de sus rescatadores Leer En medio de la noche, en el fragor de una tormenta, la líder democrática de Venezuela se dirigió a la cámara de sus rescatadores Leer  

«Soy María Corina Machado. Estoy viva, a salvo y muy agradecida». Las imágenes son espeluznantes. En medio de la noche, en el fragor de una tormenta, la líder democrática de Venezuela se dirigió a la cámara de sus rescatadores para dejar constancia del momento vivido, en el que corrió peligro su vida. La Operación Dinamita Dorada estaba a punto de naufragar.

El primer vídeo de la liberación de Machado, primera parte del viaje que la trasladó en diciembre hasta Oslo para recoger el Premio Nobel de la Paz, se ha dado a conocer este viernes de la mano de un influyente miembro de America First, el abogado Rogand O’Handley. Más tarde, la organización Grey Bull Rescue, encargada de la extracción, lo confirmó.

«Sí, fue un momento bastante arriesgado y peligroso y me dio mucho miedo. Duró varias horas, pero al final hemos salido adelante de la mano de Dios. Ha sido un milagro que pueda estar aquí y sé que un día podré contar todos los pormenores y dar las gracias a todos lo que pusieron su vida en peligro», añadió la dirigente opositora durante su rueda de prensa.

Machado detalló el momento que se rompió una vértebra de la espalda, lesión descubierta días después por los médicos noruegos. «Me hice daño, porque el oleaje era muy fuerte, olas de más de dos metros con mucho viento y nos perdimos en el mar, perdimos la señal GPS. El teléfono satelital tampoco funcionaba, Starlink no funcionaba de forma consistente», recordó ante los periodistas.

La escapada se dividió en cuatro partes: el peligroso viaje hasta la costa sorteando los controles policiales, un primer recorrido marítimo en una barquita hasta mar abierto, el traslado a un barco más grande que navegó hasta una isla caribeña, en cuyo aeropuerto esperaba un avión privado pagado por amigos de la causa democrática para trasladar a la Premio Nobel de la Paz hasta Oslo.

«Un gran agradecimiento a mi equipo, que acaba de completar su misión número 801 en 4 años: más de 8.400 vidas salvadas. Un enorme agradecimiento a nuestros socios y fuentes que hicieron de la Operación Dinamita Dorada el éxito audaz y peligroso que fue. Y por supuesto, nuestros gloriosos patrocinadores y donantes. Estas operaciones cuestan dinero», remachó Bryan Stern, el fundador de Grey Bull Rescue, tras conocerse el vídeo.

En su día, Stern reconoció que «fue peligroso, daba miedo. El mar estaba agitado, completamente oscuro. Usamos linternas para comunicarnos. Las condiciones del mar eran ideales para nosotros, pero no eran aguas donde uno quisiera estar. Cuanto más altas son las olas, más difícil es para el radar detectarlas«.

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