Artículos de verano

Al llegar el mes de julio, Xavi Ayén, que dirige la sección de Cultura de este diario, me pregunta si en el mes de agosto pienso escribir o si voy a hacer vacaciones. “¡Escribir!”. Son mis columnas preferidas. La actualidad baja de intensidad y puedes abordar cualquier tema con más libertad que en otros momentos del año. Las columnas de agosto son una burbuja en una época cada vez más atribulada y chillona y, por esta razón, tienen una cierta unidad que, siempre que puedo, exploto en mi provecho y en el de los lectores. Un verano escribí cuatro declives (del topless, de la barra de bar, del prestigio de la paraula gourmet , del diseño). Otro verano fue un bestiario de subespecies contemporáneas (la avispa de piscina, la golondrina retallaora , el gorrión de gallinero, la mantis de estación). El año pasado fue una coña sobre clásicos medievales y deporte moderno: la crueldad del boxeador Ilia Topuria comparada con el Tirant , la muerte del rey de Frisia y los accidentes mortales en Fórmula 1, la saturación de partidos de tenis con el no pararde arrearse de El bello desconocido, novela del siglo XII,yel fracaso de Messi el día del 8-2 del Bayern con Gauvain y el caballero verde.

Seguir leyendo…

 Al llegar el mes de julio, Xavi Ayén, que dirige la sección de Cultura de este diario, me pregunta si en el mes de agosto pienso escribir o si voy a hacer vacaciones. “¡Escribir!”. Son mis columnas preferidas. La actualidad baja de intensidad y puedes abordar cualquier tema con más libertad que en otros momentos del año. Las columnas de agosto son una burbuja en una época cada vez más atribulada y chillona y, por esta razón, tienen una cierta unidad que, siempre que puedo, exploto en mi provecho y en el de los lectores. Un verano escribí cuatro declives (del topless, de la barra de bar, del prestigio de la paraula gourmet , del diseño). Otro verano fue un bestiario de subespecies contemporáneas (la avispa de piscina, la golondrina retallaora , el gorrión de gallinero, la mantis de estación). El año pasado fue una coña sobre clásicos medievales y deporte moderno: la crueldad del boxeador Ilia Topuria comparada con el Tirant , la muerte del rey de Frisia y los accidentes mortales en Fórmula 1, la saturación de partidos de tenis con el no pararde arrearse de El bello desconocido, novela del siglo XII,yel fracaso de Messi el día del 8-2 del Bayern con Gauvain y el caballero verde. Seguir leyendo…  

Al llegar el mes de julio, Xavi Ayén, que dirige la sección de Cultura de este diario, me pregunta si en el mes de agosto pienso escribir o si voy a hacer vacaciones. “¡Escribir!”. Son mis columnas preferidas. La actualidad baja de intensidad y puedes abordar cualquier tema con más libertad que en otros momentos del año. Las columnas de agosto son una burbuja en una época cada vez más atribulada y chillona y, por esta razón, tienen una cierta unidad que, siempre que puedo, exploto en mi provecho y en el de los lectores. Un verano escribí cuatro declives (del topless, de la barra de bar, del prestigio de la paraula gourmet , del diseño). Otro verano fue un bestiario de subespecies contemporáneas (la avispa de piscina, la golondrina retallaora , el gorrión de gallinero, la mantis de estación). El año pasado fue una coña sobre clásicos medievales y deporte moderno: la crueldad del boxeador Ilia Topuria comparada con el Tirant , la muerte del rey de Frisia y los accidentes mortales en Fórmula 1, la saturación de partidos de tenis con el no pararde arrearse de El bello desconocido, novela del siglo XII,yel fracaso de Messi el día del 8-2 del Bayern con Gauvain y el caballero verde. 

Este año la serie ha venido rodada. En julio, una lectora me preguntó por el final de un cuento en el que una chica, en un bar, compra por un euro los croissants que han sobrado del desayuno. Quería saber si los había comprado a través de una app. Me sorprendió esta visión utilitaria de la literatura y lo conté. No me acordaba, pero resulta que me habían hablado de la existencia de una app llamada Too Good to Go. Me quedé con la idea y olvidé la app. Me puse el reto de escribir un cuento sobre una app de reaprovechamiento de comida e inventé una sátira sobre Barcelona en la que las heladerías superan a todas las demás tiendas. Una app de reaprovechamiento de helados sería una gran idea. Introduje a un personaje que decía que el cuento era una memez y que ya estaba escribiendo otro. El cuarto jueves de agosto ideé un diálogo en torno a un cuento sobre el reaprovechamiento de comida que nunca escribí. Dos chicas lo comentaban y discutían y así te imaginabas cómo habría podido ser. El quinto jueves fue un spin-off : volví al inicio y conté la historia del primer cuento con elementos complementarios que le daban un sentido nuevo.

Quería hablar del reaprovechamiento de comida, tan necesario, sin pegar un sermón

Creo en la definición de Tom Wolfe cuando dice que el nuevo periodismo es el periodismo con todas las herramientas de la literatura. Creo que la imaginación, el humor y la capacidad de crear expectativa son elementos básicos de la escritura, y que las columnas literarias permiten hacer cosas divertidas e instructivas. Como por ejemplo hablar del reaprovechamiento de comida que sobra en bares y restaurantes, tan necesario, sin pegar un sermón. Quiero agradecer a la lectora que me hizo la pregunta sobre mi cuento, Anna Babot, el empujoncito inicial que me ha llevado hasta aquí.

 Cultura

Te Puede Interesar

  • Propuesta de una ofensiva para salvar libros

  • La solución decorativa

  • Putin se apunta a la destrucción

  • Trump contra los editores