Artemis II: Los diez días que decidirán una nueva era en la Luna

El 24 de diciembre de 1968, el astronauta de la NASA William Anders se asomó por la escotilla de la nave del Apolo 8 y vio algo increíble. «Mirad esa imagen de ahí! ¡Ahí está la Tierra saliendo!», gritó a sus compañeros, Frank Borman y Jim Lovell. Mientras su hogar azul asomaba por detrás de la Luna, Anders tomó una fotografía de aquel espectáculo. Aquella instantánea en blanco y negro tomada durante el primer viaje orbital a la Luna se convertiría en mítica: ofreció al mundo la primera mirada global del planeta y marcó un punto de no retorno en la exploración espacial. Y eso sin que la tripulación hubiese siquiera pisado aquel nuevo mundo. Más de medio siglo después, Artemis II volverá al vecindario lunar, rodeando nuestro satélite sin llegar a alunizar (para eso habrá que esperar a Artemis III, prevista para 2028). El despegue está previsto entre el 8 y el 11 de febrero. Si para entonces no es posible, habrá dos oportunidades más la primera semana de marzo y en Semana Santa, en abril. Aparte de llegar más lejos que ningún ser humano hasta la fecha, la tripulación formada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen -ahora mismo en aislamiento para prepararse antes del lanzamiento-, hará historia. Es la primera misión lunar en integrar una mujer, a un hombre negro y a una persona no estadounidense, además de afianzar las bases de los asentamientos lunares del futuro, durante la próxima década. Porque ahora, al contrario que con el Programa Apolo , no se trata de demostrar que se puede llegar, sino de certificar que se está preparado para volver… y para quedarse.De izquierda a derecha, los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, la tripulación de Artemis II nasa«Artemis II será la primera misión tripulada del nuevo programa lunar de la NASA», explica Amber Jacobson, portavoz de la agencia espacial estadounidense. «Los astronautas confirmarán que todos los sistemas de la nave Orión funcionan según lo previsto con tripulación a bordo, en el entorno real del espacio profundo». Es decir, será una especie de ‘examen final’ de la cápsula, en la que todas las tripulaciones del Programa Artemis viajarán a la Luna y luego regresarán a la Tierra. También será una nueva prueba de fuego para el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el ‘megacohete’ que les impulsará fuera de la órbita terrestre (al menos hasta la tercera misión), un lugar que la humanidad no visita desde 1972 con la misión Apolo 17.Noticia Relacionada Primer viaje a la Luna en más de 50 años estandar Si Los astronautas de Artemis II: «Llegaremos donde nunca ha estado ningún ser humano» Judith de JorgeMisma Luna, distinta ambiciónLas comparaciones con el programa Apolo son inevitables, especialmente con las misiones 8 y 10, que también orbitaron la Luna como antesala del alunizaje. Sin embargo, el actual programa de la NASA nace de una lógica completamente distinta. «Artemis se basa en las lecciones aprendidas del Programa Apolo, además de reflejar más de 50 años de avances tecnológicos y de conocimiento», subraya Jacobson. Porque hoy la humanidad cuenta con décadas de datos sobre los efectos de la radiación en la salud humana en el espacio e información de operaciones espaciales procedentes no solo de Apolo, sino también del Transbordador Espacial, la Estación Espacial Internacional y numerosas misiones robóticas. «Apolo fue un programa que duró apenas unos años. Artemis en cambio va a durar décadas» Guillermo González Jefe de producción de los Módulos de Servicio Europeos de la ESAEse conocimiento acumulado se traduce en una nave más autónoma, sistemas de seguridad reforzados y una planificación centrada en misiones de larga duración. Mientras Apolo fue un programa rápido y con un objetivo muy concreto -llegar a la Luna antes que la Unión Soviética-, Artemis está diseñado para durar décadas. «Quedarse atascado en el Apolo es un error», advierte Guillermo González, jefe de producción de los Módulos de Servicio Europeos de la Agencia Espacial Europea (ESA), la mitad vital de la nave Orión ideada y construida en el viejo continente. «Apolo fue un programa que duró apenas unos años. Artemis en cambio va a durar décadas». «Artemis tiene una estructura diferente porque la arquitectura es distinta», señala por su parte Jacobson. «El objetivo de Artemis II es probar Orión y sus operaciones tripuladas en el espacio profundo, a la vez que reduce el riesgo para futuras misiones». Así, durante los diez días que durará la misión hasta su amerizaje en el Pacífico, la tripulación de Artemis II no será un mero pasajero y operará la nave, evaluará sistemas y asumirá tareas clave. En concreto, habrá operaciones manuales y automatizadas, pruebas de soporte vital, navegación, comunicaciones a distancia lunar y maniobras de proximidad. En cuanto a la autonomía, la misión busca un equilibrio: Orión está diseñada para operar con mayor capacidad a bordo que naves anteriores (esta vez disponen de baño e incluso de un microondas para calentar la comida), pero el control de misión seguirá siendo esencial. «Esta responsabilidad compartida permite a Artemis II poner a prueba la colaboración entre tripulaciones y equipos de tierra durante las misiones en el espacio profundo», señala Jacobson.Esquema del recorrido de Artemis II nasaEl examen que decide Artemis IIIAunque Artemis II hará básicamente el mismo viaje que Artemis I (misión que tuvo lugar en 2022) con tripulación, el comportamiento de la nave será determinante para autorizar el siguiente gran paso: el regreso de astronautas a la superficie lunar. La misión validará «la fiabilidad del soporte vital, el manejo de la nave, la navegación y las comunicaciones a distancias lunares», así como la capacidad real de la tripulación para operar en ese entorno. Con esos datos se cerrará la certificación final de la nave antes de Artemis III.En el Programa Artemis participarán empresas españolas como Airbus Crisa, GMV, ALTER y HV SistemasDesde Europa, la presión se vive de forma especial. «Nuestra participación no es pequeña: diseñamos y construimos el Módulo de Servicio Europeo (ESM), la mitad de la nave y que proporciona potencia, propulsión y soporte vital a Orión y sus tripulantes», afirma Guillermo González. «Esto quiere decir que confían en la tecnología europea tanto como para confiarnos una parte crítica de la nave. Porque si nosotros fallamos, ellos no despegan», incide el representante de la ESA. España, junto a otros países europeos, forma parte de ese núcleo ‘duro’ que trabaja en el Programa Artemis, ya que empresas españolas como Airbus Crisa (que se encarga de la electrónica del Sistema de Control Térmico que mantendrá una temperatura estable dentro de la nave mientras fuera se alcanzan temperaturas de entre -250ºC y +200 ºC durante el viaje y más de 2700 ºC durante la reentrada), ALTER (que ha contribuido al suministro y validación de componentes cruciales del ESM), GMV (que ha colaborado estrechamente con el Centro Aeroespacial Alemán en la definición de requisitos y en tareas de ingeniería de sistemas) y HV Sistemas (que ha diseñado y fabricado bancos de prueba para el Subsistema de Almacenamiento de Consumibles del ESM).El escudo de la nace Orión sufrió daños durante la reentrada en la misión Artemis I, como se puede apreciar en la imagen nasa Las dudas sobre si aguantará el escudo térmico Los desprendimientos del escudo de la nave Orión NASA Uno de los grandes retos de Artemis II tiene que ver con el regreso. La misión se retrasó tras detectarse un comportamiento inesperado del escudo térmico de Orión en Artemis I. Durante la reentrada, parte del material que protegía la nave de las altas temperaturas del exterior (de más de 2.700 ºC durante la reentrada) se desprendió. «Si hubiera habido tripulación a bordo, habrían permanecido a salvo», aclara Amber Jacobson, portavoz de la NASA. No obstante, entender qué había ocurrido era vital de cara a la siguiente misión, la primera tripulada. Algunas voces críticas, como las de los exastronautas Charlie Camarda y Danny Olivas (Olivas incluso formó parte del equipo independiente que investigó esta problemática) se mostraron reacios a utilizar el mismo sistema en Artemis II. «Este es un escudo térmico anormal», declaró Olivas. «No hay duda al respecto: este no es el escudo térmico que la NASA querría proporcionar a sus astronautas». Por su parte, Camarda tildó de «locura» seguir adelante con la misión. No obstante, tras una reunión con Jared Isaacman, actual administrador de la NASA, con el equipo de ingenieros y en la que también estuvieron presentes Camarda y Olivas, se acordó no modificar la estructura del escudo, sino modificar la trayectoria para reducir el tiempo de exposición a altas temperaturas. «Reafirmo mi confianza en las decisiones de los brillantes ingenieros de la NASA -indicó Isaacman durante la reunión. Hemos modificado nuestro perfil de reingreso y hemos recuperado el margen de seguridad. Me siento muy satisfecho con Artemis II».Aprender a vivir en el espacio profundoArtemis II será también la primera vez que el sistema completo de soporte vital de Orión se pruebe con tripulación en el espacio profundo. Pantallas, controles, procedimientos y operaciones críticas -desde el vuelo translunar hasta el amerizaje- se evaluarán en conjunto. Para ello, los astronautas han pasado por un entrenamiento exhaustivo: simulaciones con el control de misión, escenarios de emergencia, navegación manual, supervivencia en el agua tras el amerizaje y hasta formación en geología lunar para interpretar lo que observarán desde la órbita.Más allá del hito técnico, Artemis II también aportará información esencial sobre cómo viven y trabajan los astronautas fuera de la órbita terrestre. Se estudiará la habitabilidad de la cápsula, la carga de trabajo, la salud de la tripulación y la interacción entre humanos y sistemas durante varios días en el espacio profundo. Todo ello servirá para refinar procedimientos y entrenamientos de futuras misiones lunares… y marcianas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Una nueva IA de Google puede predecir enfermedades ocultas en el ‘ADN basura’ noticia Si Hallan un ‘mundo perdido’ que sobrevivió a la primera gran extinción masivaPorque la Luna es solo el primer escalón. «Queremos explorar la Luna de una manera totalmente distinta y aprender mucho ahí para un día poder ir a Marte», resume González. Porque Artemis no busca repetir Apolo, sino ensayar una presencia sostenida, con bases temporales en el polo sur lunar y el aprovechamiento de recursos locales, desde el agua hasta el regolito. Volver a la Luna sin pisarla puede parecer, a primera vista, un paso menor. Pero Artemis II es exactamente lo contrario: la misión que decide si la humanidad está lista para dar el siguiente gran salto. El 24 de diciembre de 1968, el astronauta de la NASA William Anders se asomó por la escotilla de la nave del Apolo 8 y vio algo increíble. «Mirad esa imagen de ahí! ¡Ahí está la Tierra saliendo!», gritó a sus compañeros, Frank Borman y Jim Lovell. Mientras su hogar azul asomaba por detrás de la Luna, Anders tomó una fotografía de aquel espectáculo. Aquella instantánea en blanco y negro tomada durante el primer viaje orbital a la Luna se convertiría en mítica: ofreció al mundo la primera mirada global del planeta y marcó un punto de no retorno en la exploración espacial. Y eso sin que la tripulación hubiese siquiera pisado aquel nuevo mundo. Más de medio siglo después, Artemis II volverá al vecindario lunar, rodeando nuestro satélite sin llegar a alunizar (para eso habrá que esperar a Artemis III, prevista para 2028). El despegue está previsto entre el 8 y el 11 de febrero. Si para entonces no es posible, habrá dos oportunidades más la primera semana de marzo y en Semana Santa, en abril. Aparte de llegar más lejos que ningún ser humano hasta la fecha, la tripulación formada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen -ahora mismo en aislamiento para prepararse antes del lanzamiento-, hará historia. Es la primera misión lunar en integrar una mujer, a un hombre negro y a una persona no estadounidense, además de afianzar las bases de los asentamientos lunares del futuro, durante la próxima década. Porque ahora, al contrario que con el Programa Apolo , no se trata de demostrar que se puede llegar, sino de certificar que se está preparado para volver… y para quedarse.De izquierda a derecha, los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, la tripulación de Artemis II nasa«Artemis II será la primera misión tripulada del nuevo programa lunar de la NASA», explica Amber Jacobson, portavoz de la agencia espacial estadounidense. «Los astronautas confirmarán que todos los sistemas de la nave Orión funcionan según lo previsto con tripulación a bordo, en el entorno real del espacio profundo». Es decir, será una especie de ‘examen final’ de la cápsula, en la que todas las tripulaciones del Programa Artemis viajarán a la Luna y luego regresarán a la Tierra. También será una nueva prueba de fuego para el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el ‘megacohete’ que les impulsará fuera de la órbita terrestre (al menos hasta la tercera misión), un lugar que la humanidad no visita desde 1972 con la misión Apolo 17.Noticia Relacionada Primer viaje a la Luna en más de 50 años estandar Si Los astronautas de Artemis II: «Llegaremos donde nunca ha estado ningún ser humano» Judith de JorgeMisma Luna, distinta ambiciónLas comparaciones con el programa Apolo son inevitables, especialmente con las misiones 8 y 10, que también orbitaron la Luna como antesala del alunizaje. Sin embargo, el actual programa de la NASA nace de una lógica completamente distinta. «Artemis se basa en las lecciones aprendidas del Programa Apolo, además de reflejar más de 50 años de avances tecnológicos y de conocimiento», subraya Jacobson. Porque hoy la humanidad cuenta con décadas de datos sobre los efectos de la radiación en la salud humana en el espacio e información de operaciones espaciales procedentes no solo de Apolo, sino también del Transbordador Espacial, la Estación Espacial Internacional y numerosas misiones robóticas. «Apolo fue un programa que duró apenas unos años. Artemis en cambio va a durar décadas» Guillermo González Jefe de producción de los Módulos de Servicio Europeos de la ESAEse conocimiento acumulado se traduce en una nave más autónoma, sistemas de seguridad reforzados y una planificación centrada en misiones de larga duración. Mientras Apolo fue un programa rápido y con un objetivo muy concreto -llegar a la Luna antes que la Unión Soviética-, Artemis está diseñado para durar décadas. «Quedarse atascado en el Apolo es un error», advierte Guillermo González, jefe de producción de los Módulos de Servicio Europeos de la Agencia Espacial Europea (ESA), la mitad vital de la nave Orión ideada y construida en el viejo continente. «Apolo fue un programa que duró apenas unos años. Artemis en cambio va a durar décadas». «Artemis tiene una estructura diferente porque la arquitectura es distinta», señala por su parte Jacobson. «El objetivo de Artemis II es probar Orión y sus operaciones tripuladas en el espacio profundo, a la vez que reduce el riesgo para futuras misiones». Así, durante los diez días que durará la misión hasta su amerizaje en el Pacífico, la tripulación de Artemis II no será un mero pasajero y operará la nave, evaluará sistemas y asumirá tareas clave. En concreto, habrá operaciones manuales y automatizadas, pruebas de soporte vital, navegación, comunicaciones a distancia lunar y maniobras de proximidad. En cuanto a la autonomía, la misión busca un equilibrio: Orión está diseñada para operar con mayor capacidad a bordo que naves anteriores (esta vez disponen de baño e incluso de un microondas para calentar la comida), pero el control de misión seguirá siendo esencial. «Esta responsabilidad compartida permite a Artemis II poner a prueba la colaboración entre tripulaciones y equipos de tierra durante las misiones en el espacio profundo», señala Jacobson.Esquema del recorrido de Artemis II nasaEl examen que decide Artemis IIIAunque Artemis II hará básicamente el mismo viaje que Artemis I (misión que tuvo lugar en 2022) con tripulación, el comportamiento de la nave será determinante para autorizar el siguiente gran paso: el regreso de astronautas a la superficie lunar. La misión validará «la fiabilidad del soporte vital, el manejo de la nave, la navegación y las comunicaciones a distancias lunares», así como la capacidad real de la tripulación para operar en ese entorno. Con esos datos se cerrará la certificación final de la nave antes de Artemis III.En el Programa Artemis participarán empresas españolas como Airbus Crisa, GMV, ALTER y HV SistemasDesde Europa, la presión se vive de forma especial. «Nuestra participación no es pequeña: diseñamos y construimos el Módulo de Servicio Europeo (ESM), la mitad de la nave y que proporciona potencia, propulsión y soporte vital a Orión y sus tripulantes», afirma Guillermo González. «Esto quiere decir que confían en la tecnología europea tanto como para confiarnos una parte crítica de la nave. Porque si nosotros fallamos, ellos no despegan», incide el representante de la ESA. España, junto a otros países europeos, forma parte de ese núcleo ‘duro’ que trabaja en el Programa Artemis, ya que empresas españolas como Airbus Crisa (que se encarga de la electrónica del Sistema de Control Térmico que mantendrá una temperatura estable dentro de la nave mientras fuera se alcanzan temperaturas de entre -250ºC y +200 ºC durante el viaje y más de 2700 ºC durante la reentrada), ALTER (que ha contribuido al suministro y validación de componentes cruciales del ESM), GMV (que ha colaborado estrechamente con el Centro Aeroespacial Alemán en la definición de requisitos y en tareas de ingeniería de sistemas) y HV Sistemas (que ha diseñado y fabricado bancos de prueba para el Subsistema de Almacenamiento de Consumibles del ESM).El escudo de la nace Orión sufrió daños durante la reentrada en la misión Artemis I, como se puede apreciar en la imagen nasa Las dudas sobre si aguantará el escudo térmico Los desprendimientos del escudo de la nave Orión NASA Uno de los grandes retos de Artemis II tiene que ver con el regreso. La misión se retrasó tras detectarse un comportamiento inesperado del escudo térmico de Orión en Artemis I. Durante la reentrada, parte del material que protegía la nave de las altas temperaturas del exterior (de más de 2.700 ºC durante la reentrada) se desprendió. «Si hubiera habido tripulación a bordo, habrían permanecido a salvo», aclara Amber Jacobson, portavoz de la NASA. No obstante, entender qué había ocurrido era vital de cara a la siguiente misión, la primera tripulada. Algunas voces críticas, como las de los exastronautas Charlie Camarda y Danny Olivas (Olivas incluso formó parte del equipo independiente que investigó esta problemática) se mostraron reacios a utilizar el mismo sistema en Artemis II. «Este es un escudo térmico anormal», declaró Olivas. «No hay duda al respecto: este no es el escudo térmico que la NASA querría proporcionar a sus astronautas». Por su parte, Camarda tildó de «locura» seguir adelante con la misión. No obstante, tras una reunión con Jared Isaacman, actual administrador de la NASA, con el equipo de ingenieros y en la que también estuvieron presentes Camarda y Olivas, se acordó no modificar la estructura del escudo, sino modificar la trayectoria para reducir el tiempo de exposición a altas temperaturas. «Reafirmo mi confianza en las decisiones de los brillantes ingenieros de la NASA -indicó Isaacman durante la reunión. Hemos modificado nuestro perfil de reingreso y hemos recuperado el margen de seguridad. Me siento muy satisfecho con Artemis II».Aprender a vivir en el espacio profundoArtemis II será también la primera vez que el sistema completo de soporte vital de Orión se pruebe con tripulación en el espacio profundo. Pantallas, controles, procedimientos y operaciones críticas -desde el vuelo translunar hasta el amerizaje- se evaluarán en conjunto. Para ello, los astronautas han pasado por un entrenamiento exhaustivo: simulaciones con el control de misión, escenarios de emergencia, navegación manual, supervivencia en el agua tras el amerizaje y hasta formación en geología lunar para interpretar lo que observarán desde la órbita.Más allá del hito técnico, Artemis II también aportará información esencial sobre cómo viven y trabajan los astronautas fuera de la órbita terrestre. Se estudiará la habitabilidad de la cápsula, la carga de trabajo, la salud de la tripulación y la interacción entre humanos y sistemas durante varios días en el espacio profundo. Todo ello servirá para refinar procedimientos y entrenamientos de futuras misiones lunares… y marcianas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Una nueva IA de Google puede predecir enfermedades ocultas en el ‘ADN basura’ noticia Si Hallan un ‘mundo perdido’ que sobrevivió a la primera gran extinción masivaPorque la Luna es solo el primer escalón. «Queremos explorar la Luna de una manera totalmente distinta y aprender mucho ahí para un día poder ir a Marte», resume González. Porque Artemis no busca repetir Apolo, sino ensayar una presencia sostenida, con bases temporales en el polo sur lunar y el aprovechamiento de recursos locales, desde el agua hasta el regolito. Volver a la Luna sin pisarla puede parecer, a primera vista, un paso menor. Pero Artemis II es exactamente lo contrario: la misión que decide si la humanidad está lista para dar el siguiente gran salto.  

El 24 de diciembre de 1968, el astronauta de la NASA William Anders se asomó por la escotilla de la nave del Apolo 8 y vio algo increíble. «Mirad esa imagen de ahí! ¡Ahí está la Tierra saliendo!», gritó a sus compañeros, Frank Borman … y Jim Lovell. Mientras su hogar azul asomaba por detrás de la Luna, Anders tomó una fotografía de aquel espectáculo. Aquella instantánea en blanco y negro tomada durante el primer viaje orbital a la Luna se convertiría en mítica: ofreció al mundo la primera mirada global del planeta y marcó un punto de no retorno en la exploración espacial. Y eso sin que la tripulación hubiese siquiera pisado aquel nuevo mundo.

Más de medio siglo después, Artemis II volverá al vecindario lunar, rodeando nuestro satélite sin llegar a alunizar (para eso habrá que esperar a Artemis III, prevista para 2028). El despegue está previsto entre el 8 y el 11 de febrero. Si para entonces no es posible, habrá dos oportunidades más la primera semana de marzo y en Semana Santa, en abril.

Aparte de llegar más lejos que ningún ser humano hasta la fecha, la tripulación formada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen -ahora mismo en aislamiento para prepararse antes del lanzamiento-, hará historia. Es la primera misión lunar en integrar una mujer, a un hombre negro y a una persona no estadounidense, además de afianzar las bases de los asentamientos lunares del futuro, durante la próxima década. Porque ahora, al contrario que con el Programa Apolo, no se trata de demostrar que se puede llegar, sino de certificar que se está preparado para volver… y para quedarse.

De izquierda a derecha, los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, la tripulación de Artemis II
nasa

«Artemis II será la primera misión tripulada del nuevo programa lunar de la NASA», explica Amber Jacobson, portavoz de la agencia espacial estadounidense. «Los astronautas confirmarán que todos los sistemas de la nave Orión funcionan según lo previsto con tripulación a bordo, en el entorno real del espacio profundo». Es decir, será una especie de ‘examen final’ de la cápsula, en la que todas las tripulaciones del Programa Artemis viajarán a la Luna y luego regresarán a la Tierra. También será una nueva prueba de fuego para el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el ‘megacohete’ que les impulsará fuera de la órbita terrestre (al menos hasta la tercera misión), un lugar que la humanidad no visita desde 1972 con la misión Apolo 17.

Misma Luna, distinta ambición

Las comparaciones con el programa Apolo son inevitables, especialmente con las misiones 8 y 10, que también orbitaron la Luna como antesala del alunizaje. Sin embargo, el actual programa de la NASA nace de una lógica completamente distinta. «Artemis se basa en las lecciones aprendidas del Programa Apolo, además de reflejar más de 50 años de avances tecnológicos y de conocimiento», subraya Jacobson. Porque hoy la humanidad cuenta con décadas de datos sobre los efectos de la radiación en la salud humana en el espacio e información de operaciones espaciales procedentes no solo de Apolo, sino también del Transbordador Espacial, la Estación Espacial Internacional y numerosas misiones robóticas.

«Apolo fue un programa que duró apenas unos años. Artemis en cambio va a durar décadas»

Guillermo González

Jefe de producción de los Módulos de Servicio Europeos de la ESA

Ese conocimiento acumulado se traduce en una nave más autónoma, sistemas de seguridad reforzados y una planificación centrada en misiones de larga duración. Mientras Apolo fue un programa rápido y con un objetivo muy concreto -llegar a la Luna antes que la Unión Soviética-, Artemis está diseñado para durar décadas. «Quedarse atascado en el Apolo es un error», advierte Guillermo González, jefe de producción de los Módulos de Servicio Europeos de la Agencia Espacial Europea (ESA), la mitad vital de la nave Orión ideada y construida en el viejo continente. «Apolo fue un programa que duró apenas unos años. Artemis en cambio va a durar décadas».

«Artemis tiene una estructura diferente porque la arquitectura es distinta», señala por su parte Jacobson. «El objetivo de Artemis II es probar Orión y sus operaciones tripuladas en el espacio profundo, a la vez que reduce el riesgo para futuras misiones». Así, durante los diez días que durará la misión hasta su amerizaje en el Pacífico, la tripulación de Artemis II no será un mero pasajero y operará la nave, evaluará sistemas y asumirá tareas clave.

En concreto, habrá operaciones manuales y automatizadas, pruebas de soporte vital, navegación, comunicaciones a distancia lunar y maniobras de proximidad. En cuanto a la autonomía, la misión busca un equilibrio: Orión está diseñada para operar con mayor capacidad a bordo que naves anteriores (esta vez disponen de baño e incluso de un microondas para calentar la comida), pero el control de misión seguirá siendo esencial. «Esta responsabilidad compartida permite a Artemis II poner a prueba la colaboración entre tripulaciones y equipos de tierra durante las misiones en el espacio profundo», señala Jacobson.

Esquema del recorrido de Artemis II
nasa

El examen que decide Artemis III

Aunque Artemis II hará básicamente el mismo viaje que Artemis I (misión que tuvo lugar en 2022) con tripulación, el comportamiento de la nave será determinante para autorizar el siguiente gran paso: el regreso de astronautas a la superficie lunar. La misión validará «la fiabilidad del soporte vital, el manejo de la nave, la navegación y las comunicaciones a distancias lunares», así como la capacidad real de la tripulación para operar en ese entorno. Con esos datos se cerrará la certificación final de la nave antes de Artemis III.

En el Programa Artemis participarán empresas españolas como Airbus Crisa, GMV, ALTER y HV Sistemas

Desde Europa, la presión se vive de forma especial. «Nuestra participación no es pequeña: diseñamos y construimos el Módulo de Servicio Europeo (ESM), la mitad de la nave y que proporciona potencia, propulsión y soporte vital a Orión y sus tripulantes», afirma Guillermo González. «Esto quiere decir que confían en la tecnología europea tanto como para confiarnos una parte crítica de la nave. Porque si nosotros fallamos, ellos no despegan», incide el representante de la ESA.

España, junto a otros países europeos, forma parte de ese núcleo ‘duro’ que trabaja en el Programa Artemis, ya que empresas españolas como Airbus Crisa (que se encarga de la electrónica del Sistema de Control Térmico que mantendrá una temperatura estable dentro de la nave mientras fuera se alcanzan temperaturas de entre -250ºC y +200 ºC durante el viaje y más de 2700 ºC durante la reentrada), ALTER (que ha contribuido al suministro y validación de componentes cruciales del ESM), GMV (que ha colaborado estrechamente con el Centro Aeroespacial Alemán en la definición de requisitos y en tareas de ingeniería de sistemas) y HV Sistemas (que ha diseñado y fabricado bancos de prueba para el Subsistema de Almacenamiento de Consumibles del ESM).

Aprender a vivir en el espacio profundo

Artemis II será también la primera vez que el sistema completo de soporte vital de Orión se pruebe con tripulación en el espacio profundo. Pantallas, controles, procedimientos y operaciones críticas -desde el vuelo translunar hasta el amerizaje- se evaluarán en conjunto. Para ello, los astronautas han pasado por un entrenamiento exhaustivo: simulaciones con el control de misión, escenarios de emergencia, navegación manual, supervivencia en el agua tras el amerizaje y hasta formación en geología lunar para interpretar lo que observarán desde la órbita.

Más allá del hito técnico, Artemis II también aportará información esencial sobre cómo viven y trabajan los astronautas fuera de la órbita terrestre. Se estudiará la habitabilidad de la cápsula, la carga de trabajo, la salud de la tripulación y la interacción entre humanos y sistemas durante varios días en el espacio profundo. Todo ello servirá para refinar procedimientos y entrenamientos de futuras misiones lunares… y marcianas.

Porque la Luna es solo el primer escalón. «Queremos explorar la Luna de una manera totalmente distinta y aprender mucho ahí para un día poder ir a Marte», resume González. Porque Artemis no busca repetir Apolo, sino ensayar una presencia sostenida, con bases temporales en el polo sur lunar y el aprovechamiento de recursos locales, desde el agua hasta el regolito. Volver a la Luna sin pisarla puede parecer, a primera vista, un paso menor. Pero Artemis II es exactamente lo contrario: la misión que decide si la humanidad está lista para dar el siguiente gran salto.

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