«Si lo solicitara, sí. Cualquier ayuda que consideren se dará», dijo el portavoz del gobierno de Javier Milei Leer «Si lo solicitara, sí. Cualquier ayuda que consideren se dará», dijo el portavoz del gobierno de Javier Milei Leer
Argentina apoyará militarmente a Estados Unidos ante cualquier pedido que le haga el gobierno de Donald Trump, confirmó este miércoles la Casa Rosada a EL MUNDO.
«Si lo solicitara Estados Unidos, sí. Cualquier ayuda que ellos consideren se dará», dijo el portavoz del gobierno, Javier Lanari.
Pese a que Lanari dijo no tener constancia de que esa solicitud haya sido aún hecha por Washington a Buenos Aires, los antecedentes históricos y el alineamiento incondicional del gobierno de Javier Milei con el de Donald Trump abren probabilidades importantes de que la tercera economía de América Latina se involucre en el esfuerzo bélico de la Casa Blanca.
A principios de los años ’90, con la guerra desatada a partir de la invasión de Irak a Kuwait en agosto de 1990, Argentina aportó cuatro buques al esfuerzo bélico del entonces presidente George Bush (padre), aunque destinados a asegurar el cumplimiento del bloqueo comercial y proteger las líneas de abastecimiento en la zona de conflicto.
Argentina era gobernada por el peronista Carlos Menem, que impulsó una política de «relaciones carnales» con Estados Unidos, según la expresiva metáfora utilizada por el que sería por varios años su canciller, Guido Di Tella.
Hoy, el gobierno de Javier Milei va más lejos aún que aquel de Menem. El presidente argentino resume su política exterior en «Estados Unidos e Israel» y asume sin matices ni diferenciación alguna todas las posturas de Trump, a diferencia de lo que sucede con las potencias europeas, cada vez más alejadas de Washington.
Esta semana, Argentina hizo efectiva su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en tanto que ratificó a Irán como su «enemigo», lo que desató advertencias y amenazas desde Teherán.
En la noche del martes, al cumplirse 34 años del atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires, que dejó 29 muertos, Milei explicó una vez más su postura: «Argentina combate el terrorismo y defendemos la libertad. Israel es un aliado estratégico de nuestro país y, por eso, reafirmamos nuestro compromiso porque creemos que es lo correcto. Llevamos la moral como política de Estado».
Argentina fue el único país de América Latina en involucrarse en la Guerra del Golfo de principios de los años ’90
En los últimos días, y en medio de la guerra contra Estados Unidos e Israel, Irán puso sus ojos en Argentina y lanzó una amenaza al país, molesto ante un Milei que se declaró «el presidente más sionista del mundo»
«Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán y se ha alineado con Estados Unidos y el régimen sionista en la agresión militar contra nuestra nación. Esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada. Irán no puede permanecer indiferente a las posiciones hostiles del actual gobierno de Argentina», dice un artículo en inglés en el «Tehran Times», que el régimen islámico utiliza habitualmente para enviar sus mensajes al exterior.
La semana pasada, en Nueva York, Milei definió como «nuestro enemigo» a Irán y anticipó que sus aliados Estados Unidos e Israel saldrán victoriosos en la contienda en el Golfo Pérsico. «Vamos a ganar la guerra», dijo el jefe de Estado argentino, alineado incondicionalmente con Washington y Tel Aviv.
La Casa Rosada confirmó que recibió el mensaje desde Teherán y ratificó la postura inamovible del gobierno argentino.
«Ninguna amenaza va a cambiar la posición del presidente», dijo a EL MUNDO Lanari, responsable de Comunicación de la administración Milei.
Saleh Abidi Maleki, que firma el artículo publicado el domingo en Teherán, es un columnista que expresa habitualmente los mensajes que el gobierno iraní quiere enviar. El texto incluye un amenazante mensaje hacia Argentina: Irán debe dar «una respuesta proporcional» a las palabras de Milei.
Que Irán y Argentina se enfrenten no es un asunto menor: en 1994, un atentado en Buenos Aires a la mutual judía AMIA dejó 85 muertos, el ataque más mortal contra objetivos judíos fuera de Israel desde la Segunda Guerra Mundial.
La Justicia argentina considera probado que Irán organizó el atentado, que llegó dos años después de aquel contra la embajada de Israel. Irán niega estar detrás del ataque.
En 2015, el entonces fiscal especial para el caso AMIA, Alberto Nisman, murió en su apartamento -asesinado, según la carátula del expediente- un día antes de presentarse ante el Parlamento para explicar su denuncia contra la presidenta Cristina Kirchner por traición a la patria.
La denuncia de Nisman se basaba en el acuerdo firmado por el gobierno de Kirchner con el de los ayatollahs para que la justicia iraní tomara declaración en Teherán a los acusados por el atentado, en un proceso supervisado por una autoridad jurídica internacional imparcial.
El acuerdo, que desató críticas severas de Israel y la oposición argentina, nunca entró en vigor, ya que el Parlamento argentino lo aprobó, pero el iraní nunca lo hizo.
Pero el régimen de Teherán, que por entonces negociaba un acuerdo nuclear con el gobierno de Barack Obama, logró su objetivo de presentarse como dialogante ante la comunidad internacional.
Años después de aquello, las relaciones entre los gobiernos de Argentina e Irán vuelven a tensarse al extremo a partir de las declaraciones de Milei en Nueva York: «Vamos a ganar. No me cae bien Irán. Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto, digamos, son nuestros enemigos. Pero además tengo una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel».
El artículo del «Tehran Times» considera que una «política hostil, implementada por Milei» ha convertido Argentina en «el Israel de América Latina» y en «una base para diseñar y ejecutar complots contra Irán».
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