Todo empezó, como se estila en estos tiempos, en las redes. Las barcelonesas Giulietta Vidal e Irene Romo se habían conocido estudiando en el Taller de Músics, y allá por el año 2023 decidieron subir a Instagram A la voreta del foc, un tema de autoría propia impregnado de música tradicional que rápidamente empezó a ganar reproducciones y adeptos. Tras un primer EP en 2024 –y otros inventos posteriores como la bonita gamberrada que es su versión del celebérrimo Aserejé (en su caso, Aseregé) junto al dúo electropop Svetlana–, a finales del año pasado publicaron su primer álbum, El primer cant del matí, presentado este viernes por la noche en el marco del Festival.B.
Con la mirada y el corazón en lo tradicional, la propuesta se conjuga, sobre todo, en tiempo presente, y esta es su gran baza
Alosa (★★★✩✩)
Lugar y fecha: Paral•lel 62 (10/IV/2026)
Todo empezó, como se estila en estos tiempos, en las redes. Las barcelonesas Giulietta Vidal e Irene Romo se habían conocido estudiando en el Taller de Músics, y allá por el año 2023 decidieron subir a Instagram A la voreta del foc, un tema de autoría propia impregnado de música tradicional que rápidamente empezó a ganar reproducciones y adeptos. Tras un primer EP en 2024 –y otros inventos posteriores como la bonita gamberrada que es su versión del celebérrimo Aserejé (en su caso, Aseregé) junto al dúo electropop Svetlana–, a finales del año pasado publicaron su primer álbum, El primer cant del matí, presentado este viernes por la noche en el marco del Festival.B.
Un clamoroso sold-out saludó a Vidal (voz, percusión) y Romo (voz, violonchelo, percusión) a su paso por el Paral·lel, en una cita donde nuestras protagonistas contaron con multitud de invitados, como las Tarta Relena (Las alamedas), los ya mencionados Svetlana o Habla de Mí en Presente, con quienes trabaron el rumbeado Nenes de ciutat final, redondo tema de cosecha propia. Junto a más personal, también desfiló por el escenario un numeroso coro que las arropó durante más de medio repertorio. Intensa, feliz sesión con un público entregado, cantarín y eufórico, entre el que se pudo ver incluso a alguna familia con niños.
Con la mirada y el corazón en lo tradicional, la propuesta de Alosa se conjuga, sobre todo, en tiempo presente, y esta es su gran baza. Tuvo algo de alucinante, al poco de haber arrancado el concierto, constatar de qué manera el público coreaba en plan karaoke su versión de L’hereu Riera, una de esas piezas inveteradas que de la mano de estas artistas suenan de lo más contemporáneas. A destacar, entre otros episodios de la velada, lo sucedido con el casi sacrosanto El cant dels ocells –sin aquella melancolía con que normalmente se aborda y un logrado puntillo flamenquito-rumbero– o las muy festeras Cançó del lladre y Flors i violes. Lo que empezó siendo un reel tiene ya cuerpo, entidad y público. Quedamos pues a la espera del siguiente paso.
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