La fórmula Rosalía

La soprano Serena Sáenz, nacida dos años después que Rosalía –e hija de un recordado director de La Vanguardia, Horacio Sáenz Guerrero, y de la periodista Lola Molinero– , advierte que “el mundo en que se formó Rosalía y el mío se tocaban, ella iba por los bares del Raval que yo veía al salir de mis clases pero, como cantante lírica, me iba a dormir a las diez de la noche. Al día siguiente, mis amigos me explicaban aquellas jam sessions y me daba mucha envidia”. Rosalía cantaba en locales que, en ocasiones, podían tener un máximo de cinco o seis personas como público.

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 La soprano Serena Sáenz, nacida dos años después que Rosalía –e hija de un recordado director de La Vanguardia, Horacio Sáenz Guerrero, y de la periodista Lola Molinero– , advierte que “el mundo en que se formó Rosalía y el mío se tocaban, ella iba por los bares del Raval que yo veía al salir de mis clases pero, como cantante lírica, me iba a dormir a las diez de la noche. Al día siguiente, mis amigos me explicaban aquellas jam sessions y me daba mucha envidia”. Rosalía cantaba en locales que, en ocasiones, podían tener un máximo de cinco o seis personas como público.Seguir leyendo…  

La soprano Serena Sáenz, nacida dos años después que Rosalía –e hija de un recordado director de La Vanguardia, Horacio Sáenz Guerrero, y de la periodista Lola Molinero– , advierte que “el mundo en que se formó Rosalía y el mío se tocaban, ella iba por los bares del Raval que yo veía al salir de mis clases pero, como cantante lírica, me iba a dormir a las diez de la noche. Al día siguiente, mis amigos me explicaban aquellas jam sessions y me daba mucha envidia”. Rosalía cantaba en locales que, en ocasiones, podían tener un máximo de cinco o seis personas como público.

La cantante participó ayer en una presentación del libro Rosalía.   Por ahí por Barcelona… (Libros de Vanguardia), de la periodista Maricel Chavarría, en la librería +Bernat, en Barcelona, que fue uno de los más vendidos el pasado Sant Jordi.

“Ya he dicho en el Liceu que yo quiero cantar con ella”, confesó la soprano Serena Sáenz

“Rosalía no hace realmente ópera –matizó Sáenz, anticipándose a la pregunta que el público iba a hacerle–, imposta la voz, y está muy bien lo que hace, un híbrido gracias al cual todo el mundo habla de música clásica. Por favor, que lo continúe haciendo”. El crítico de ópera Jordi Maddaleno ilustró al respetable puntualizando que “la ópera hace que la voz llegue a un quinto piso del Liceu, ella coquetea con la lírica”.

“Ya no es solamente una cantante –prosiguió Sáenz–, sino un icono mundial, un referente por el que me preguntan en todas las ciudades a las que voy. Realiza un trabajo de imagen muy importante también”. Para ella, su disco favorito “es el primero, Los Ángeles (2017), muy puro, mi familia materna viene de Granada y yo he escuchado mucho flamenco”. De hecho, Sáenz, que se definió como una rara avis , confesó que “me gustaría un día grabar un álbum de creación propia. En el mundo de la clásica, es difícil lanzarse porque trabajamos con partituras perfectas”.

Serena Sáenz y Maricel Chavarría, ayer en la librería +Bernat
Serena Sáenz y Maricel Chavarría, ayer en la librería +BernatXavi Jurio

Maddaleno apuntó que “Barcelona es la gran protagonista del libro, un trencadís multicultural que genera a Rosalía, el libro refleja este mosaico ambiental. Una ciudad que tiene además tres conservatorios de música y muchos nombres que sirven como referente para formar a personas”.

Chavarría explicó que “Barcelona es el caldo de cultivo, la pecera en la que Rosalía o Serena Sáenz nadan y que las convierte en cantantes”, como si se tratara de una pócima mágica. Sáenz ve “un paralelismo claro entre lo que ella tuvo en Barcelona y lo que yo encontré en Berlín, en el mundo de la clásica, pudiendo asistir cada día a conciertos de alto nivel”.

El libro de Chavarría, que recoge casi una treintena de testimonios, ahonda, como explicó la autora, “en todo el trabajo profundo con el flamenco así como su estudio de otras corrientes. Barcelona le permite asistir a conciertos de todos los estilos”.

Maddaleno se preguntó: “¿Cuál será el próximo paso de Rosalía? ¿Cantar contigo, Serena?”. “Ya le he dicho al director artístico del Liceu, Víctor García de Gomar que la invite, pero que yo quiero cantar con ella”, respondió, ágil, la soprano.

Y Chavarría aventuró que, en próximos trabajos, Rosalía podría –¿por qué no?– explorar más la tradición japonesa.

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