La poeta Dolors Miquel (Lleida, 1960) ha recibido este jueves por la mañana en el Ateneu Barcelonès el premio Jaume Fuster a la trayectoria literaria que otorga la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (AELC) a través de una votación de todos sus socios. El presidente de la entidad, Sebastià Portell, ha definido a Miquel como “una de las voces más valientes, más radicalmente libres y al mismo tiempo más arraigadas en la tradición catalana que me pueda imaginar”, y ha anunciado que el próximo 19 de junio se hará una gran fiesta en honor de la galardonada a la Fundación Joan Brossa.
El próximo 19 de junio se celebrará una fiesta a la galardonada en la Fundació Joan Brossa
La poeta Dolors Miquel (Lleida, 1960) ha recibido este jueves por la mañana en el Ateneu Barcelonès el premio Jaume Fuster a la trayectoria literaria que otorga la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (AELC) a través de una votación de todos sus socios. El presidente de la entidad, Sebastià Portell, ha definido a Miquel como “una de las voces más valientes, más radicalmente libres y al mismo tiempo más arraigadas en la tradición catalana que me pueda imaginar”, y ha anunciado que el próximo 19 de junio se hará una gran fiesta en honor de la galardonada a la Fundación Joan Brossa.
Miquel, que acaba de publicar el ensayo El pit adormit (Edicions 62) ha agradecido el galardón en un momento en que “nuestra cultura está tan absolutamente perseguida y aniquilada, pero de una manera sutil, con hechos que no se notan, que parece que traigan un gran beneficio y no”. También ha hablado de cómo otra amenaza como las redes ha causado el auge de fenómenos como los clubs de lectura, porque “la gente necesita las tres dimensiones de la vida, se necesita estar cerca de los cuerpos, que son importantes como es importante tocarse, olerse y compartir el mismo aire”. “Me dan el premio a mí, pero en realidad se lo están dando a una idea de cultura, una idea que es política y real, no solo alegórica, o idealista”.
Caterina Riba ha recordado que Miquel “ha empujado con las dos manos los límites de lo que se puede decir, de cómo se puede decir y de quién puede decirlo”
“Amazona mística, Miquel es la poeta de la carne desgarrada. Es proteica y transformadora. Ha empujado con las dos manos los límites de lo que se puede decir, de cómo se puede decir y de quién puede decirlo (..). Y sus libros siguen arrancando tejados”, ha señalado en la glosa la crítica literaria y profesora Caterina Riba, que ha recordado la primera vez que la leyó: “Me abordó una ráfaga huracanada que arrancó de raíz los fundamentos noucentistas que tenía fuertemente agarrados en la sangre y ofrecían una resistencia homérica, pero que la fuerza de la ventolera hizo volar con trozos de tejados de uralita, envoltorios de plástico y chicles masticados con saliva reseca. Quedé despeinada por dentro y por fuera”. De hecho, la sacudida la llevó a repensar “la comprensión del hecho literario”.
Ha recordado que la literatura de Miquel es un “desacato continuo la uniformidad forzosa” de la lengua, con un grande despliegue de formas poéticas y “revuelta contra cualquier tipo de estrategia disciplinadora”, e “infringe todas las normas del decoro” para reapropiarse del deseo sexual femenino y “destripar la tradición” que trata a la mujer como “prototipo de mojigatas evanescentes que baten las pestañas y anhelan ser el objeto del deseo”. También interpreta parte de su obra como “una declaración de amor por los seres vivos”, disolviendo “las fronteras entre los reinos animal, vegetal y mineral”.
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