Vivimos en una época en la que cada vez más personas buscan establecer hábitos saludables, mejorar su rendimiento y prevenir enfermedades.En los últimos años, el ayuno intermitente se ha convertido en una de las prácticas más populares entre quienes buscan cuidar su salud o perder peso. Plataformas digitales y blogs de bienestar están llenos de testimonios sobre sus supuestos beneficios: más energía, pérdida de grasa, mayor longevidad o incluso prevención de enfermedades. Y es que la restricción calórica – tampoco hace falta llegar a la desnutrición – ha sido extensamente estudiada como medida para aumentar nuestros años en la Tierra, aunque la mayoría de la evidencia proviene de modelos animales.Los efectos contraproducentes del ayuno intermitenteVoces expertas como la del dietista-nutricionista Julio Basulto invitan a mirar esta tendencia con espíritu crítico. El experto, conocido por su enfoque basado en la evidencia científica, ha sido claro en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales: el ayuno intermitente no es una solución milagrosa y, en muchos casos, puede tener efectos contraproducentes.En un reciente vídeo en Instagram, ironizaba diciendo que el ayuno «va muy bien si tu objetivo es perder masa muscular». Con esto resaltaba que, al reducir drásticamente los períodos de ingesta, muchas personas acaban perdiendo músculo en lugar de grasa, especialmente si no ajustan correctamente su alimentación ni su ejercicio físico.Además, advierte que el ayuno puede aumentar el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria como bulimia o anorexia, sobre todo en personas que ya tienen una relación complicada con la comida. Imponer largos periodos sin comer puede reforzar la obsesión por el control del peso o el miedo a determinados alimentos, algo que a largo plazo puede afectar seriamente al bienestar emocional y físico, según sostiene el experto en la grabación. «Hay gente que tiene muchos problemas con la comida. Si ya tenían problemas de antes, quizá aumente más»Los estudios de la ciencia¿Y qué dice la ciencia? Hasta el momento, los estudios rigurosos no han demostrado que el ayuno intermitente incremente la longevidad ni que cure enfermedades metabólicas como la diabetes. Los beneficios observados en algunos trabajos se explican, en realidad, por la restricción calórica: al comer menos en total, se reduce el peso corporal y mejoran algunos marcadores de salud. Pero los resultados no son superiores a los de una dieta equilibrada sostenida en el tiempo. «No hay ningún estudio serio que nos diga que aumente la longevidad o que cure la diabetes».Dormir bien, hacer ejercicio con regularidad y mantener una alimentación rica en frutas, verduras y alimentos frescos sigue siendo, según la evidencia científica, es la estrategia más eficaz y segura para cuidar nuestra salud a largo plazo. Vivimos en una época en la que cada vez más personas buscan establecer hábitos saludables, mejorar su rendimiento y prevenir enfermedades.En los últimos años, el ayuno intermitente se ha convertido en una de las prácticas más populares entre quienes buscan cuidar su salud o perder peso. Plataformas digitales y blogs de bienestar están llenos de testimonios sobre sus supuestos beneficios: más energía, pérdida de grasa, mayor longevidad o incluso prevención de enfermedades. Y es que la restricción calórica – tampoco hace falta llegar a la desnutrición – ha sido extensamente estudiada como medida para aumentar nuestros años en la Tierra, aunque la mayoría de la evidencia proviene de modelos animales.Los efectos contraproducentes del ayuno intermitenteVoces expertas como la del dietista-nutricionista Julio Basulto invitan a mirar esta tendencia con espíritu crítico. El experto, conocido por su enfoque basado en la evidencia científica, ha sido claro en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales: el ayuno intermitente no es una solución milagrosa y, en muchos casos, puede tener efectos contraproducentes.En un reciente vídeo en Instagram, ironizaba diciendo que el ayuno «va muy bien si tu objetivo es perder masa muscular». Con esto resaltaba que, al reducir drásticamente los períodos de ingesta, muchas personas acaban perdiendo músculo en lugar de grasa, especialmente si no ajustan correctamente su alimentación ni su ejercicio físico.Además, advierte que el ayuno puede aumentar el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria como bulimia o anorexia, sobre todo en personas que ya tienen una relación complicada con la comida. Imponer largos periodos sin comer puede reforzar la obsesión por el control del peso o el miedo a determinados alimentos, algo que a largo plazo puede afectar seriamente al bienestar emocional y físico, según sostiene el experto en la grabación. «Hay gente que tiene muchos problemas con la comida. Si ya tenían problemas de antes, quizá aumente más»Los estudios de la ciencia¿Y qué dice la ciencia? Hasta el momento, los estudios rigurosos no han demostrado que el ayuno intermitente incremente la longevidad ni que cure enfermedades metabólicas como la diabetes. Los beneficios observados en algunos trabajos se explican, en realidad, por la restricción calórica: al comer menos en total, se reduce el peso corporal y mejoran algunos marcadores de salud. Pero los resultados no son superiores a los de una dieta equilibrada sostenida en el tiempo. «No hay ningún estudio serio que nos diga que aumente la longevidad o que cure la diabetes».Dormir bien, hacer ejercicio con regularidad y mantener una alimentación rica en frutas, verduras y alimentos frescos sigue siendo, según la evidencia científica, es la estrategia más eficaz y segura para cuidar nuestra salud a largo plazo.
Vivimos en una época en la que cada vez más personas buscan establecer hábitos saludables, mejorar su rendimiento y prevenir enfermedades.
En los últimos años, el ayuno intermitente se ha convertido en una de las prácticas más populares entre quienes buscan cuidar su salud o … perder peso. Plataformas digitales y blogs de bienestar están llenos de testimonios sobre sus supuestos beneficios: más energía, pérdida de grasa, mayor longevidad o incluso prevención de enfermedades.
Y es que la restricción calórica – tampoco hace falta llegar a la desnutrición – ha sido extensamente estudiada como medida para aumentar nuestros años en la Tierra, aunque la mayoría de la evidencia proviene de modelos animales.
Los efectos contraproducentes del ayuno intermitente
Voces expertas como la del dietista-nutricionista Julio Basulto invitan a mirar esta tendencia con espíritu crítico. El experto, conocido por su enfoque basado en la evidencia científica, ha sido claro en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales: el ayuno intermitente no es una solución milagrosa y, en muchos casos, puede tener efectos contraproducentes.
En un reciente vídeo en Instagram, ironizaba diciendo que el ayuno «va muy bien si tu objetivo es perder masa muscular». Con esto resaltaba que, al reducir drásticamente los períodos de ingesta, muchas personas acaban perdiendo músculo en lugar de grasa, especialmente si no ajustan correctamente su alimentación ni su ejercicio físico.
Además, advierte que el ayuno puede aumentar el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria como bulimia o anorexia, sobre todo en personas que ya tienen una relación complicada con la comida. Imponer largos periodos sin comer puede reforzar la obsesión por el control del peso o el miedo a determinados alimentos, algo que a largo plazo puede afectar seriamente al bienestar emocional y físico, según sostiene el experto en la grabación. «Hay gente que tiene muchos problemas con la comida. Si ya tenían problemas de antes, quizá aumente más»
Los estudios de la ciencia
¿Y qué dice la ciencia? Hasta el momento, los estudios rigurosos no han demostrado que el ayuno intermitente incremente la longevidad ni que cure enfermedades metabólicas como la diabetes. Los beneficios observados en algunos trabajos se explican, en realidad, por la restricción calórica: al comer menos en total, se reduce el peso corporal y mejoran algunos marcadores de salud. Pero los resultados no son superiores a los de una dieta equilibrada sostenida en el tiempo. «No hay ningún estudio serio que nos diga que aumente la longevidad o que cure la diabetes».
Dormir bien, hacer ejercicio con regularidad y mantener una alimentación rica en frutas, verduras y alimentos frescos sigue siendo, según la evidencia científica, es la estrategia más eficaz y segura para cuidar nuestra salud a largo plazo.
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