Tener un hijo es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una persona. A veces planeado, a veces no, se trata de una decisión muy personal e íntima en la que pueden influir muchos factores, desde la edad hasta la condición económica de los padres. Algo que puede que no se nos pase por la cabeza es que decidir tener un bebé o no esté influenciado por nuestro entorno y que, incluso, pueda llegar a ser algo contagioso. Sin embargo, se trata de un hecho sobre el que la ciencia tiene la respuesta: sí, tener un bebé puede ser contagioso. Dicho de otra manera: que alguien de tu entorno acabe de tener un hijo puede hacer crecer en ti el deseo de ser padre o madre .Noticias relacionadas estandar No Silvia Severino, psicóloga: «Muchas primeras hijas suelen reflejar rasgos del padre desde una identidad femenina» Daniel Domínguez estandar No Sexóloga Nayara Malnero: «Los problemas de cama afectan a toda la relación» Laura PeraitaNo se trata de algo instántaneo ni del todo consciente, sino que este fenómeno ocurre, en gran parte, porque somos seres sociales y nos vemos influidos por la realidad de las personas que nos rodean y con las que pasamos más tiempo, además de por otros elementos como la cultura o el estilo de vida.Esto es lo que ha compartido un usuario en X , indicando que hay numerosos estudios científicos que confirman el hecho de que tener un bebé pueda ser algo contagioso, entendiendo contagio como el hecho de repetir o imitar un patrón o comportamiento . A continuación te contamos qué dicen varios de los estudios. Varios estudios indican que tener un hijo puede ser algo que se contagiaEn el estudio ‘Does Fertility Behavior Spread among Friends?’ (Balbo y Barban), los autores analizaron datos de adolescentes y jóvenes adultos en Estados Unidos y descubrieron que la probabilidad de tener un hijo aumenta significativamente después de que una amiga lo haga . De forma parecida, el de ‘Intergenerational transmission of fertility intentions and behaviour in Germany’ (Kotte y Ludwig) confirma que venir de una familia grande hace que las personas planeen y deseen tener varios hijos. Sin embargo, no se observó un efecto tan claro entre los hermanos.’Is Having Babies Contagious?’ (Kuziemko), es el estudio en el que se indica que la probabilidad de tener un hijo aumenta un 15% dentro de los 24 meses posteriores al nacimiento de un sobrino o sobrina . Este efecto es más pronunciado entre hermanas, especialmente en aquellas familias con menos recursos.La probabilidad de tener un hijo aumenta un 15% dentro de los 24 meses posteriores al nacimiento de un sobrino o sobrina, según un estudioAlgo similar expone la investigación ‘Do Siblings’ Fertility Decisions Influence Each Other?’ (Lyngstad y Prskawetz), que indica que la tasa de riesgo (‘hazard rate’) de tener un primer hijo aumenta considerablemente entre las mujeres durante el año posterior a que un hermano o hermana haya tenido un hijoFactores clave: aprendizaje observacional, presión social y costes de oportunidad social El estudio ‘Is fertility contagious?’ (Lois y Becker) identifica tres mecanismos principales que explicarían por qué tener hijos puede ser contagioso: el aprendizaje observacional , donde las personas obtienen información sobre los desafíos y alegrías de ser padres al observar a otros; la presión social , que impulsa a las personas a seguir con las normas de su grupo; y los costes de oportunidad social , donde se teme perder vínculos con amigos que ya son padres si uno decide no tener hijos.Además, en ‘Fertility and social interaction at the workplace: Does childbearing spread among colleagues?’ (Pink, Leopold y Engelhardt) se muestra que el contagio de la fertilidad también se extiende al entorno laboral : Tras el nacimiento de un hijo de un miembro de una empresa, las tasas de transición al embarazo se duplican entre las compañeras de trabajo. Este efecto es más fuerte en el primer embarazo y tiende a desinflarse después de dos años, reforzando la idea de que el aprendizaje social juega un papel clave en este fenómeno.Así, los estudios citados demuestran que tener un hijo no se limita a decisiones individuales, sino que se ve influido por el entorno social cercano . Estas influencias se extienden sobre todo a través de redes de amigos, familiares y conocidos, en un fenómeno que se puede denominar como ‘contagio de la fertilidad’. Tener un hijo es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una persona. A veces planeado, a veces no, se trata de una decisión muy personal e íntima en la que pueden influir muchos factores, desde la edad hasta la condición económica de los padres. Algo que puede que no se nos pase por la cabeza es que decidir tener un bebé o no esté influenciado por nuestro entorno y que, incluso, pueda llegar a ser algo contagioso. Sin embargo, se trata de un hecho sobre el que la ciencia tiene la respuesta: sí, tener un bebé puede ser contagioso. Dicho de otra manera: que alguien de tu entorno acabe de tener un hijo puede hacer crecer en ti el deseo de ser padre o madre .Noticias relacionadas estandar No Silvia Severino, psicóloga: «Muchas primeras hijas suelen reflejar rasgos del padre desde una identidad femenina» Daniel Domínguez estandar No Sexóloga Nayara Malnero: «Los problemas de cama afectan a toda la relación» Laura PeraitaNo se trata de algo instántaneo ni del todo consciente, sino que este fenómeno ocurre, en gran parte, porque somos seres sociales y nos vemos influidos por la realidad de las personas que nos rodean y con las que pasamos más tiempo, además de por otros elementos como la cultura o el estilo de vida.Esto es lo que ha compartido un usuario en X , indicando que hay numerosos estudios científicos que confirman el hecho de que tener un bebé pueda ser algo contagioso, entendiendo contagio como el hecho de repetir o imitar un patrón o comportamiento . A continuación te contamos qué dicen varios de los estudios. Varios estudios indican que tener un hijo puede ser algo que se contagiaEn el estudio ‘Does Fertility Behavior Spread among Friends?’ (Balbo y Barban), los autores analizaron datos de adolescentes y jóvenes adultos en Estados Unidos y descubrieron que la probabilidad de tener un hijo aumenta significativamente después de que una amiga lo haga . De forma parecida, el de ‘Intergenerational transmission of fertility intentions and behaviour in Germany’ (Kotte y Ludwig) confirma que venir de una familia grande hace que las personas planeen y deseen tener varios hijos. Sin embargo, no se observó un efecto tan claro entre los hermanos.’Is Having Babies Contagious?’ (Kuziemko), es el estudio en el que se indica que la probabilidad de tener un hijo aumenta un 15% dentro de los 24 meses posteriores al nacimiento de un sobrino o sobrina . Este efecto es más pronunciado entre hermanas, especialmente en aquellas familias con menos recursos.La probabilidad de tener un hijo aumenta un 15% dentro de los 24 meses posteriores al nacimiento de un sobrino o sobrina, según un estudioAlgo similar expone la investigación ‘Do Siblings’ Fertility Decisions Influence Each Other?’ (Lyngstad y Prskawetz), que indica que la tasa de riesgo (‘hazard rate’) de tener un primer hijo aumenta considerablemente entre las mujeres durante el año posterior a que un hermano o hermana haya tenido un hijoFactores clave: aprendizaje observacional, presión social y costes de oportunidad social El estudio ‘Is fertility contagious?’ (Lois y Becker) identifica tres mecanismos principales que explicarían por qué tener hijos puede ser contagioso: el aprendizaje observacional , donde las personas obtienen información sobre los desafíos y alegrías de ser padres al observar a otros; la presión social , que impulsa a las personas a seguir con las normas de su grupo; y los costes de oportunidad social , donde se teme perder vínculos con amigos que ya son padres si uno decide no tener hijos.Además, en ‘Fertility and social interaction at the workplace: Does childbearing spread among colleagues?’ (Pink, Leopold y Engelhardt) se muestra que el contagio de la fertilidad también se extiende al entorno laboral : Tras el nacimiento de un hijo de un miembro de una empresa, las tasas de transición al embarazo se duplican entre las compañeras de trabajo. Este efecto es más fuerte en el primer embarazo y tiende a desinflarse después de dos años, reforzando la idea de que el aprendizaje social juega un papel clave en este fenómeno.Así, los estudios citados demuestran que tener un hijo no se limita a decisiones individuales, sino que se ve influido por el entorno social cercano . Estas influencias se extienden sobre todo a través de redes de amigos, familiares y conocidos, en un fenómeno que se puede denominar como ‘contagio de la fertilidad’.
Tener un hijo es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una persona. A veces planeado, a veces no, se trata de una decisión muy personal e íntima en la que pueden influir muchos factores, desde la edad hasta la … condición económica de los padres.
Algo que puede que no se nos pase por la cabeza es que decidir tener un bebé o no esté influenciado por nuestro entorno y que, incluso, pueda llegar a ser algo contagioso.
Sin embargo, se trata de un hecho sobre el que la ciencia tiene la respuesta: sí, tener un bebé puede ser contagioso. Dicho de otra manera: que alguien de tu entorno acabe de tener un hijo puede hacer crecer en ti el deseo de ser padre o madre.
No se trata de algo instántaneo ni del todo consciente, sino que este fenómeno ocurre, en gran parte, porque somos seres sociales y nos vemos influidos por la realidad de las personas que nos rodean y con las que pasamos más tiempo, además de por otros elementos como la cultura o el estilo de vida.
Esto es lo que ha compartido un usuario en X, indicando que hay numerosos estudios científicos que confirman el hecho de que tener un bebé pueda ser algo contagioso, entendiendo contagio como el hecho de repetir o imitar un patrón o comportamiento. A continuación te contamos qué dicen varios de los estudios.
Varios estudios indican que tener un hijo puede ser algo que se contagia
En el estudio ‘Does Fertility Behavior Spread among Friends?’ (Balbo y Barban), los autores analizaron datos de adolescentes y jóvenes adultos en Estados Unidos y descubrieron que la probabilidad de tener un hijo aumenta significativamente después de que una amiga lo haga.
De forma parecida, el de ‘Intergenerational transmission of fertility intentions and behaviour in Germany’ (Kotte y Ludwig) confirma que venir de una familia grande hace que las personas planeen y deseen tener varios hijos. Sin embargo, no se observó un efecto tan claro entre los hermanos.
‘Is Having Babies Contagious?’ (Kuziemko), es el estudio en el que se indica que la probabilidad de tener un hijo aumenta un 15% dentro de los 24 meses posteriores al nacimiento de un sobrino o sobrina. Este efecto es más pronunciado entre hermanas, especialmente en aquellas familias con menos recursos.
La probabilidad de tener un hijo aumenta un 15% dentro de los 24 meses posteriores al nacimiento de un sobrino o sobrina, según un estudio
Algo similar expone la investigación ‘Do Siblings’ Fertility Decisions Influence Each Other?’ (Lyngstad y Prskawetz), que indica que la tasa de riesgo (‘hazard rate’) de tener un primer hijo aumenta considerablemente entre las mujeres durante el año posterior a que un hermano o hermana haya tenido un hijo
Factores clave: aprendizaje observacional, presión social y costes de oportunidad social
El estudio ‘Is fertility contagious?’ (Lois y Becker) identifica tres mecanismos principales que explicarían por qué tener hijos puede ser contagioso: el aprendizaje observacional, donde las personas obtienen información sobre los desafíos y alegrías de ser padres al observar a otros; la presión social, que impulsa a las personas a seguir con las normas de su grupo; y los costes de oportunidad social, donde se teme perder vínculos con amigos que ya son padres si uno decide no tener hijos.
Además, en ‘Fertility and social interaction at the workplace: Does childbearing spread among colleagues?’ (Pink, Leopold y Engelhardt) se muestra que el contagio de la fertilidad también se extiende al entorno laboral:
Tras el nacimiento de un hijo de un miembro de una empresa, las tasas de transición al embarazo se duplican entre las compañeras de trabajo. Este efecto es más fuerte en el primer embarazo y tiende a desinflarse después de dos años, reforzando la idea de que el aprendizaje social juega un papel clave en este fenómeno.
Así, los estudios citados demuestran que tener un hijo no se limita a decisiones individuales, sino que se ve influido por el entorno social cercano. Estas influencias se extienden sobre todo a través de redes de amigos, familiares y conocidos, en un fenómeno que se puede denominar como ‘contagio de la fertilidad’.
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