Bad Bunny y la coronación latina

Los premios Grammy, por lo general metidos dentro de una burbuja de dinero, lujo, buenos modales y frivolidad, sonaron este domingo a activismo en un momento de duelo político, social y moral en Estados Unidos. La sombra de la represión en Minneapolis es alargada.

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 Por primera vez, un trabajo en español gana el Grammy al mejor álbum  

Los premios Grammy, por lo general metidos dentro de una burbuja de dinero, lujo, buenos modales y frivolidad, sonaron este domingo a activismo en un momento de duelo político, social y moral en Estados Unidos. La sombra de la represión en Minneapolis es alargada.

Si alguien lideró, fue el triunfador de la noche. “Gracias mami por parirme en Puerto Rico”. Hablando en español y con una exaltación de su tierra de nacimiento y de su condición de latino, ese artista que se hace llamar Bad Bunny que ese bando de Estados Unidos xenófobo ve despectivamente como parte de “los otros”, se coronó en Los Ángeles al conseguir el Grammy al mejor disco del año por su obra Debí tirar más fotos .

Su hito se escribe en mayúsculas, luces de colores y gran pirotecnia en Estados Unidos, un país donde hay una policía de inmigración (ICE) que persigue a hispanos por su aspecto y su acento al hablar en inglés. Benito Antonio Martínez Ocasio se convirtió en el primero que consigue la máxima distinción de estos premios, en su 68.ª edición, con un trabajo interpretado íntegramente en español.

Y esto es solo la primera parte de la que va a ser su gran semana. El próximo domingo alcanzará otro momento cumbre al protagonizar el espectáculo en el descanso de la Super Bowl, la final de la liga de fútbol americano, un show musical que se convierte en el de mayor audiencia global. Su elección enervó y enerva a las fuerzas del movimiento MAGA, de esa América primero y grande de nuevo que excluye y que prepara un evento alternativo.

Bad Bunny, crítico del trumpismo, significa un desafío. Ya ha anunciado que su concierto utilizará el español, el idioma de muchos perseguidos.

El puertorriqueño, que ganó tres gramófonos, realizó uno de los discursos más políticos y de denuncia en contra de esa policía del ICE al recoger su distinción por el mejor disco de música urbana. “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens , somos humanos y americanos”, recalcó.

Sus palabras, junto a otras intervenciones de condena por la represión a la inmigración que desarrolla la administración Trump, operación escenificada sobre todo estas semanas en Minneapolis, marcaron la pauta de una jornada en la que muchos invitados lucían la insignia con la inscripción “ICE out”(fuera la policía de inmigración) y en la que el rapero Kendrick Lamar se convirtió en el más distinguido, con cinco premios, los mismos que logró en el 2025, entonces también el más galardonado.

A Trump: “No somos salvajes, no somos animales, ni ‘aliens’, somos humanos y americanos”

Lamar obtuvo uno de los gramófonos más importantes, el de grabación del año, por Luther junto a SZA –otra activista con su proclama de “no estamos gobernados por el gobierno”–, y previamente, entre otros, el de la categoría de disco de rap por GNX . Sobrepasó a Jay-Z (25 premios) como el rapero con más Grammy. SZA obtuvo dos distinciones, como Lady Gaga, Leon Thomas o Turnstile.

La sorpresa la protagonizó Billie Eilish. Desafió a Lamar y a Bad Bunny y se llevó otro de los premios gordos, la estatuilla a la mejor canción del año por Wildflower . Es la tercera vez que gana en este apartado y acumula un total de 10 gramófonos.

“Nadie es ilegal en una tierra robada”, proclamó Eilish en otro potente discurso contra la política de la Casa Blanca. “Es difícil saber qué decir y qué es lo correcto ahora. Necesitamos seguir luchando, hablar y protestar. Nuestras voces realmente importan”, recalcó. Apostilló un “fuck ICE ” (que se joda el ICE). Ella portaba la insignia.

Quien tampoco se olvidó del presente fue Olivia Dean, consagrada como la mejor artista joven. “Quiero decir que estoy aquí como nieta de una inmigrante”, afirmó esta británica de 26 años. “Soy el resultado del coraje y esas personas merecen ser celebradas. No somos nada sin los demás”, apostilló.

Pero la intervención de protesta más desafiante correspondió a Bad Bunny. En su primera aparición en escena (uno de los gramófonos lo recibió en la pre gala, que no se retransmite) reforzó su carga dialéctica.

“Antes de dar las gracias a Dios, ICE out ”, subrayó. Esa expresión se ganó la mayor ovación de la noche.

Tras decir luego eso de que “no somos salvajes…”, remarcó en inglés: “Es difícil no odiar estos días. El odio lo contamina todo. El odio refuerza al odio. La única cosa más poderosa que el odio es el amor. Solo podemos ganar al odio con amor. Por favor, necesitamos ser diferentes. Si luchamos, tenemos que hacerlo con amor. Nosotros no les odiamos, nosotros amamos a nuestra gente, amamos nuestras familias, esta es la manera de hacerlo, con amor”.

Los pins con la frase “ICE out” (fuera la policía de inmigración) abundaron entre los invitados a la gala

La superestrella puertorriqueña, que siempre parece tan tranquilo y sereno, se quedó perplejo al escuchar que su nombre era el citado para el último gramófono de la velada, el de la coronación al mejor trabajo. Tal vez creía que su apuesta por el español era un obstáculo insalvable. Dio la impresión de estar emocionado, en silencio, quieto, tapándose los ojos. Hasta que reaccionó y salió a escena, acordándose de su madre, declarándole su amor, y haciendo un elogio a sus orígenes.

“Puerto Rico, creedme cuando os digo que somos mucho más que 100 por 35 (más o menos la dimensión en millas de la isla), y no existe nada que no podamos lograr”, todo en español. Se pasó al inglés. “Quiero dedicar este premio a todas las personas que han tenido que dejar su casa, su tierra, su país para seguir sus sueños”. Y cerró la gala con una dedicatoria “a todos los latinos del mundo”.

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