El cómico latino que se ríe de Trump

Marcello Hernández es uno de esos tipos que parece haber nacido para hacer lo que hace. Su rostro y su gestualidad facial están diseñados para ser un cómico.

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 Marcello Hernández, ahora con un especial en Netflix, se ha curtido en ‘Saturday Night Live’ y está considerado como la próxima súper estrella  

Marcello Hernández es uno de esos tipos que parece haber nacido para hacer lo que hace. Su rostro y su gestualidad facial están diseñados para ser un cómico.

No hace falta que nadie le cuestione qué hace un chico como tú en un lugar como éste cuando aparece en la pantalla del Saturday Night Live (SNL), el legendario programa y gran cantera de comediantes como John Belushi o Dan Aykroyd, los célebres Blues Brothers.

Crítico con la xenofobia presidencial, una de sus inspiraciones es su madre, que le crió sola tras separarse

Hernández, de 28 años y fruto de una auténtica cuna al estilo de Miami –padre dominicano y madre cubana–, entró a formar parte del elenco de SNL en el 2022. Poco a poco ha ido creciendo y ahora, a inicios del 2026 empieza a ser considerado una estrella incipiente.

Según la bendición del The New York Times , el programa de los sábados, con más de 50 años de emisión desde su debut en la NBC en 1975, hace tiempo que no produce una luminaria, algo poco habitual. pero apunta que Hernández tiene todos los números para llenar ese vacío en una de las grandes canteras de actores tan apreciados por la cultura popular.

Con el impulso de su personaje Domingo , un latino mujeriego y seductor empedernido, se ha convertido en la estrella emergente del actual reparto del programa. Y su fama ha ganado muchos enteros y parabienes con su debut en la comedia especial titulada Marcello Hernández: American boy , estrenada recientemente en Netlix. En este trabajo, “no solo exuda el carisma de un protagonista, sino también el hambre, al estilo Glen Powell, de ganar el juego del triunfo en el mundo del espectáculo”, subraya el Times .

En este espectáculo lanzado por la gran plataforma de streaming, Hernández cuestiona y se burla de las narrativas antiinmigrantes asociadas al presidente Donald Trump y a su movimiento MAGA (Hacer América grande de nuevo), un espacio en el que critica prejuicios raciales y estereotipos, lo que viene a ser una denuncia de la xenofobia tan al uso en la Casa Blanca.

No es un territorio ajeno para él. Su capacidad para este tipo de mofa ya la había expresado en intervenciones del SNL donde interpretó personajes políticos y parodió figuras públicas, como un personaje que elogia a Trump en tono satírico. Uno de los parodiados por él es el presidente argentino Javier Milei, el patilludo de la motosierra que se rinde genuflexo ante el gran jefe del mundo.

Su cabello, que cae justo encima de sus ojos anime (grandes y expresivos), “hace que luzca y se mueva como un niño grande con exceso de cafeína”.

Su show en Netflix empieza y acaba con su madre, Isabel, cuya familia huyó de Cuba cuando ella tenía 12 años. Antes de entrar en EE.UU. ella sola, residió en España y en la República Dominicana. Una vez instalada en Florida, crió por si misma a Marcello y a su hermana.

Una vez que lo presenta, Hernández sale a escena y se pega un baile con su madre. Ella vuelve al final para abrazarlo.

Entre un momento y otro, y además de las burlas políticas, el espectáculo incluye cómo ser criado por una mujer disciplinaria que se apresura a golpear a su hijo en un lavabo público. Los abrazos suavizan esa historia. Hay amor.

Eso no quita que cuente como su madre le obligada de niño a ser el gracioso que amenizaba las fiestas familiares. Le intimidaba con una frase habitual: “Yo no quería escapar de Cuba, así que a bailar”.

Sus progenitores son material habitual en sus intervenciones. En el 2022, en un concurso de cómicos, dio las claves. Que su padre y su madre vinieran de “esos dos países significa que están divorciados”, ironizó.

“No funcionó. Vinieron a Estados Unidos con la misma idea, solo un poco diferente”, aclaró. Mi madre llegó aquí y dijo, ‘oh Dios, mira todas estas oportunidades’. Y entonces llegó mi padre y fue como ‘¡oh Dios mío, mira todas estas oportunidades, este no es un lugar para estar casado, esta es la tierra de las oportunidades’”, prosiguió en su presentación en el concurso.

Dadas las vueltas que había dado su madre, en su hogar no estaba permitido tener un mal día. Si regresaba del colegio cabizbajo, su madre le recriminaba. “¿Qué es eso tan malo que te ha ocurrido?”, dice que le cuestionaba Isabel. Y lo remataba con un: “¿Alguien te ha robado hoy la libertad?”. Esta es la forja del último comediante.

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