El trabajo nocturno y el insomnio crónico llevan a un mayor riesgo de Covid persistente

Una secuela más de la alteración de los ritmos circadianos de la que tanto se habla ahora. Trabajar en turnos de noche y sufrir insomnio crónico se asocian a un mayor riesgo de sufrir Covid persistente , según ha concluido un equipo de investigadores de ISGlobal, en este caso en colaboración con el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP). El Instituto, impulsado por la Fundación ‘la Caixa’, lleva tiempo analizando esta secuela del virus todavía muy desconocida y que tantas molestias genera . Se considera Covid persistente aquel que acumula síntomas variados durante más de tres meses, que van desde la fatiga, el dolor de cabeza, pérdida de capacidad de hacer ejercicio o la dificultad de concentrarse y pensar hasta otros condicionantes difíciles de medir y diagnosticar. Todo ello ha provocado que esta complicación de la enfermedad sea un tormento para quienes la sufren. « No es un tema psicológico , como muchos piensan, sino que son efectos que existen y por ello es crucial poder ayudar a prevenirlo», asegura a ABC Manolis Kogevinas, investigador de ISGlobal y coordinador del estudio.Conscientes de ello, los investigadores se pusieron a indagar más en los ritmos circadianos y el Covid y han podido ver que las personas que trabajaban en turnos de noche tenían casi el doble de probabilidades de desarrollar esta enfermedad y que el insomnio crónico, que no solo se refiere a la cantidad (y a las horas) sino a la calidad del sueño, también aumenta aún más su riesgo, siendo la situación peor en los casos, muy habituales, en los que una persona trabaja de noche y, por ello, sufre insomnio crónico.Los resultados, elaborados a partir del seguimiento de 2.941 catalanes de entre 40 y 65 años de los que 284 desarrollaron Covid persistente durante al menos dos años, acaban de ser publicados en la revista ‘Scandinavian Journal of Work, Environment and Health’ y apuntan que la alteración del reloj biológico puede debilitar la respuesta inmunitaria y aumentar la susceptibilidad a las infecciones. «Ningún estudio previo había evaluado si la alteración del reloj biológico también aumenta el riesgo de desarrollar COVID persistente», destaca la primera autora, Kyriaki Papantoniou, profesora asociada de la Universidad Médica de Viena e investigadora asociada de ISGlobal.Respuesta inmunitaria debilitadaDel estudio se desprende que quienes trabajaban en turnos de noche presentaban un riesgo un 88% mayor (es decir, casi el doble) de desarrollar COVID persistente que quienes tienen un horario diurno, aunque hubiera de por medio vacunaciones u otras enfermedades crónicas. Además, se vio que las personas con obesidad tenían más riesgo. «La alteración del ritmo biológico puede debilitar la respuesta inmunitaria y aumenta la sensibilidad a infecciones y, seguramente, una situación de inflamación como es la obesidad ayuda», expone a ABC el investigador.Uno de los aspectos más destacados, para él, es que del estudio se ha concluido que «la gente que trabaja más noches a la semana tiene más riesgo de Covid persistente». Por otro lado, el equipo vio que esta persistencia podía aparecer tanto en afectados recientes como en personas que hubieran estado trabajando de noche hace tiempo, aunque no saben especificar durante cuánto tiempo puede marcar una evolución actual del virus. En cambio, los autores no han podido evaluar, por ahora, si el mal descanso se puede vincular a algún síntoma específico del Covid persistente.Estos turnos, eso sí, parece que no repercutieron en una mayor infección. De allí se intuye que la alteración del reloj biológico puede influir en la forma en que el organismo se recupera de la infección, más que en la probabilidad de contagiarse. «Nuestros hallazgos sugieren que la alteración de los ritmos circadianos desempeña un papel en la transición de una infección aguda a síntomas persistentes», asegura Kogevinas.A peor calidad del sueño mayor riesgoEl equipo investigador observó que el insomnio crónico también aumentaba el riesgo de COVID persistente en un 42%, independientemente del trabajo nocturno. Además, ambos factores actuaban de forma sinérgica: las personas que trabajaban en turnos de noche y padecían insomnio crónico tenían 2,7 veces más probabilidades de desarrollar COVID persistente que quienes trabajaban en horario diurno y no sufrían insomnio.Los mecanismos biológicos implicados todavía no se conocen por completo, pero el momento del día en que el organismo entra en contacto con un patógeno puede influir en la respuesta inmunitaria. Asimismo, la alteración del reloj biológico puede reducir la capacidad del sistema inmunitario para eliminar la infección. Kogevinas recuerda que múltiples estudios han asociado el trabajo de noche a enfermedades cardiometábólicas y a riesgo de infarto de miocardio, diabetes u obesidad. «Todas ellas asociadas con la inflamación », reitera, antes de añadir que también hay ciertos vínculos con cánceres de mama o próstata, cuestiones más hormonales, o efectos en la salud mental. «Tampoco es sorprendente que si trabajas de noche y cambias tu sistema circadiano aparezcan afectaciones. Estás cambiando tus ritmos, algo esencial para tu vida», lamenta el experto.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Comer un puñado de frutos secos a diario mejora la calidad del esperma noticia Si El arrepentimiento también es cosa de la edad: disminuye con el paso de los años noticia Si Oler chocolate antes de hacer ejercicio: el rocambolesco truco para mejorar el entrenamientoEn todo caso, los investigadores se atreven a defender que la mejora del sueño tiene que ser una estrategia preventiva y que, por ello, hay que avanzar en el estudio de los efectos a corto y largo plazo de las alteraciones del sueño sobre las consecuencias de las infecciones. «Promover hábitos de sueño saludables y minimizar la alteración de los ritmos circadianos podría representar una estrategia sencilla y de bajo coste para reducir las consecuencias a largo plazo de las infecciones víricas, especialmente entre las personas que trabajan en turnos de noche», concluye Kogevinas. Una secuela más de la alteración de los ritmos circadianos de la que tanto se habla ahora. Trabajar en turnos de noche y sufrir insomnio crónico se asocian a un mayor riesgo de sufrir Covid persistente , según ha concluido un equipo de investigadores de ISGlobal, en este caso en colaboración con el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP). El Instituto, impulsado por la Fundación ‘la Caixa’, lleva tiempo analizando esta secuela del virus todavía muy desconocida y que tantas molestias genera . Se considera Covid persistente aquel que acumula síntomas variados durante más de tres meses, que van desde la fatiga, el dolor de cabeza, pérdida de capacidad de hacer ejercicio o la dificultad de concentrarse y pensar hasta otros condicionantes difíciles de medir y diagnosticar. Todo ello ha provocado que esta complicación de la enfermedad sea un tormento para quienes la sufren. « No es un tema psicológico , como muchos piensan, sino que son efectos que existen y por ello es crucial poder ayudar a prevenirlo», asegura a ABC Manolis Kogevinas, investigador de ISGlobal y coordinador del estudio.Conscientes de ello, los investigadores se pusieron a indagar más en los ritmos circadianos y el Covid y han podido ver que las personas que trabajaban en turnos de noche tenían casi el doble de probabilidades de desarrollar esta enfermedad y que el insomnio crónico, que no solo se refiere a la cantidad (y a las horas) sino a la calidad del sueño, también aumenta aún más su riesgo, siendo la situación peor en los casos, muy habituales, en los que una persona trabaja de noche y, por ello, sufre insomnio crónico.Los resultados, elaborados a partir del seguimiento de 2.941 catalanes de entre 40 y 65 años de los que 284 desarrollaron Covid persistente durante al menos dos años, acaban de ser publicados en la revista ‘Scandinavian Journal of Work, Environment and Health’ y apuntan que la alteración del reloj biológico puede debilitar la respuesta inmunitaria y aumentar la susceptibilidad a las infecciones. «Ningún estudio previo había evaluado si la alteración del reloj biológico también aumenta el riesgo de desarrollar COVID persistente», destaca la primera autora, Kyriaki Papantoniou, profesora asociada de la Universidad Médica de Viena e investigadora asociada de ISGlobal.Respuesta inmunitaria debilitadaDel estudio se desprende que quienes trabajaban en turnos de noche presentaban un riesgo un 88% mayor (es decir, casi el doble) de desarrollar COVID persistente que quienes tienen un horario diurno, aunque hubiera de por medio vacunaciones u otras enfermedades crónicas. Además, se vio que las personas con obesidad tenían más riesgo. «La alteración del ritmo biológico puede debilitar la respuesta inmunitaria y aumenta la sensibilidad a infecciones y, seguramente, una situación de inflamación como es la obesidad ayuda», expone a ABC el investigador.Uno de los aspectos más destacados, para él, es que del estudio se ha concluido que «la gente que trabaja más noches a la semana tiene más riesgo de Covid persistente». Por otro lado, el equipo vio que esta persistencia podía aparecer tanto en afectados recientes como en personas que hubieran estado trabajando de noche hace tiempo, aunque no saben especificar durante cuánto tiempo puede marcar una evolución actual del virus. En cambio, los autores no han podido evaluar, por ahora, si el mal descanso se puede vincular a algún síntoma específico del Covid persistente.Estos turnos, eso sí, parece que no repercutieron en una mayor infección. De allí se intuye que la alteración del reloj biológico puede influir en la forma en que el organismo se recupera de la infección, más que en la probabilidad de contagiarse. «Nuestros hallazgos sugieren que la alteración de los ritmos circadianos desempeña un papel en la transición de una infección aguda a síntomas persistentes», asegura Kogevinas.A peor calidad del sueño mayor riesgoEl equipo investigador observó que el insomnio crónico también aumentaba el riesgo de COVID persistente en un 42%, independientemente del trabajo nocturno. Además, ambos factores actuaban de forma sinérgica: las personas que trabajaban en turnos de noche y padecían insomnio crónico tenían 2,7 veces más probabilidades de desarrollar COVID persistente que quienes trabajaban en horario diurno y no sufrían insomnio.Los mecanismos biológicos implicados todavía no se conocen por completo, pero el momento del día en que el organismo entra en contacto con un patógeno puede influir en la respuesta inmunitaria. Asimismo, la alteración del reloj biológico puede reducir la capacidad del sistema inmunitario para eliminar la infección. Kogevinas recuerda que múltiples estudios han asociado el trabajo de noche a enfermedades cardiometábólicas y a riesgo de infarto de miocardio, diabetes u obesidad. «Todas ellas asociadas con la inflamación », reitera, antes de añadir que también hay ciertos vínculos con cánceres de mama o próstata, cuestiones más hormonales, o efectos en la salud mental. «Tampoco es sorprendente que si trabajas de noche y cambias tu sistema circadiano aparezcan afectaciones. Estás cambiando tus ritmos, algo esencial para tu vida», lamenta el experto.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Comer un puñado de frutos secos a diario mejora la calidad del esperma noticia Si El arrepentimiento también es cosa de la edad: disminuye con el paso de los años noticia Si Oler chocolate antes de hacer ejercicio: el rocambolesco truco para mejorar el entrenamientoEn todo caso, los investigadores se atreven a defender que la mejora del sueño tiene que ser una estrategia preventiva y que, por ello, hay que avanzar en el estudio de los efectos a corto y largo plazo de las alteraciones del sueño sobre las consecuencias de las infecciones. «Promover hábitos de sueño saludables y minimizar la alteración de los ritmos circadianos podría representar una estrategia sencilla y de bajo coste para reducir las consecuencias a largo plazo de las infecciones víricas, especialmente entre las personas que trabajan en turnos de noche», concluye Kogevinas.  

Una secuela más de la alteración de los ritmos circadianos de la que tanto se habla ahora. Trabajar en turnos de noche y sufrir insomnio crónico se asocian a un mayor riesgo de sufrir Covid persistente, según ha concluido un equipo de investigadores de … ISGlobal, en este caso en colaboración con el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP). El Instituto, impulsado por la Fundación ‘la Caixa’, lleva tiempo analizando esta secuela del virus todavía muy desconocida y que tantas molestias genera.

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