Este presupuesto impulsará el escudo taiwanés T-Dome, que estará dotado de un sistema de múltiples capas para detectar e interceptar misiles, drones y aviones militares Leer Este presupuesto impulsará el escudo taiwanés T-Dome, que estará dotado de un sistema de múltiples capas para detectar e interceptar misiles, drones y aviones militares Leer
Este miércoles, en su estrategia de rearme frente a la amenaza de China, el presidente taiwanés, Lai Ching-te, ha anunciado un presupuesto especial de 40.000 millones de dólares para la compra de armas y para la construcción del T-Dome, un nuevo sistema de defensa aérea en forma de cúpula.
Taiwan ha vuelto al centro de la actualidad en el mapa geopolítico en la región de Asia-Pacífico. Fue la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, la que devolvió el foco a la isla autogobernada cuando sugirió a principios de este mes que el ejército japonés podría intervenir militarmente para proteger a Taipei en caso de un ataque de China. Esto desató una crisis diplomática entre Pekín y Tokio, con recordatorios desde el gigante asiático de que es inevitable la «reunificación», por la fuerza si fuera necesario, de todo territorio de habla mandarín.
El lunes, el presidente chino Xi Jinping y el estadounidense Donald Trump mantuvieron una conversación telefónica en la que hablaron -por primera vez este año- de la situación en Taiwan. Xi manifestó que el retorno de la isla a la soberanía china constituye un componente esencial del actual orden internacional, mientras que Trump no hizo ninguna mención pública en defensa de la democracia taiwanesa.
Aunque no lo reconozcan públicamente, hay inquietud entre los dirigentes taiwaneses sobre el tradicional paraguas de defensa estadounidense. Trump, a diferencia del anterior Gobierno de Joe Biden, no se ha comprometido delante de los micrófonos a defender militarmente a Taipei en caso de una invasión del ejército chino.
Washington lleva meses presionando a la isla para que aumente su gasto militar. Desde Taiwan anunciaron un aumento del presupuesto en defensa del 5% del PIB (para 2030), lejos de las demandas de su principal aliado.
El presupuesto de Defensa anunciado ahora impulsará el escudo taiwanés T-Dome, que estará dotado de un sistema de múltiples capas para detectar e interceptar misiles, drones y aviones militares. Algunos analistas lo comparan con el sistema de Israel, la Cúpula de Hierro (Iron Dome), que ha interceptado miles de misiles disparados por Hamas y otros grupos militantes, como Hizbulá, en los últimos dos años. «Taiwan tejerá una red de seguridad para proteger a los ciudadanos», dijo Lai en octubre cuando desveló el plan de construir la cúpula de defensa.
«Las amenazas de China a Taiwan están aumentando», aseguró el miércoles el líder taiwanés. «Recientemente, se han producido diversos tipos de intrusiones militares, zonas marítimas grises y campañas de desinformación en Japón, Filipinas y en los alrededores del estrecho de Taiwan, lo que ha causado profunda inquietud y angustia a todas las partes de la región».
Los 40.000 millones de dólares anunciados se suman a la asignación del presupuesto militar para el año que viene. Trump ha pedido a Taipei que aumente su gasto en defensa hasta el 10 % del PIB, una proporción muy superior a la que gastan Estados Unidos o cualquiera de sus principales aliados de Occidente o de Asia.
«Utilizaremos el nuevo presupuesto especial para comprar más misiles de ataque de precisión y desarrollar más equipos y sistemas de Defensa», ha explicado el ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo.
«Comprando armas y congraciándose con potencias externas están desperdiciando fondos que podrían usarse para mejorar las condiciones de vida de las personas y desarrollar la economía», respondieron también el miércoles desde Pekín los portavoces del gobernante Partido Comunista Chino (PCCh).
«Esta no es una lucha ideológica, ni un debate de unificación versus independencia. Se trata de una lucha para defender un Taiwan democrático y negarse a acabar siendo el Taiwan de China», subrayó el presidente Lai, quien volvió a rechazar la oferta de China de que la democracia taiwanesa opere bajo un sistema idéntico al de Hong Kong, bajo el cual se garantizarían una serie de libertades más amplias que las de China continental, pero el Ejecutivo estaría controlado en todo momento por Pekín.
Unas horas después del anuncio del presidente Lai sobre el aumento del presupuesto adicional para defensa, desde Pekín volvieron a advertir que cualquier «interferencia extranjera» en Taiwan será «aplastada». Esto hacía referencia a otro comunicado de Japón desvelando esta semana sus planes para desplegar misiles en Yonaguni, una isla japonesa ubicada a 110 kilómetros de la costa este taiwanesa, que ha albergado una base militar desde 2016.
«El despliegue de armas ofensivas por parte de Japón en áreas adyacentes a la región china de Taiwan es extremadamente peligroso y puede provocar una confrontación militar», dijo Peng Qingen, portavoz chino de la Oficina de Asuntos de Taiwan. En cambio, Taipei acogió con satisfacción el anuncio de Japón, asegurando que el posible despliegue de misiles en Yonaguni «ayuda a mantener la seguridad en el estrecho de Taiwan».
Internacional // elmundo
