La izquierda británica de Your Party emula a Noel y Liam Gallagher: no en talento, pero sí en ganas de pelearse

Tras un sábado esperpéntico, con boicot incluido, Corbyn y Sultana pactaron finalmente una dirección colegiada Leer Tras un sábado esperpéntico, con boicot incluido, Corbyn y Sultana pactaron finalmente una dirección colegiada Leer  

Zarah Sultana, colíder del nuevo partido de izquierda británico Your Party, comparó recientemente su relación con Jeremy Corbyn —el otro gran referente de la formación— con la de los hermanos Liam y Noel Gallagher, líderes de Oasis. «Si ellos lo lograron, nosotros también», dijo el 10 de octubre. Tras la reunión fundacional celebrada este fin de semana en Manchester, no está claro si la comparación apunta al éxito masivo o a las disputas fratricidas.

Lo cierto es que la organización, que nació el 24 de julio con una intención de voto del 18%, ha caído al 12% en solo cuatro meses. Peor aún: el 85% de sus simpatizantes no descarta votar a los Verdes de Zack Polanski, que ya alcanzan el 16% y empatan con el Partido Laborista. Lo que prometía ser un frente capaz de amenazar a los laboristas en las elecciones de 2029 se ha convertido en una estructura debilitada y desorientada.

La tensión estalló este sábado, cuando Corbyn —dos veces candidato a primer ministro por los laboristas— y Sultana —diputada de ese partido hasta hace cinco meses— se enzarzaron en una disputa interna por el liderazgo. Sultana terminó imponiéndose a los puntos, pero ambos evidenciaron visiones de país difícilmente compatibles.

El resultado fue un contraste desconcertante: Corbyn, tachado durante años de excesivamente izquierdista por el ala centrista del laborismo —encarnada hoy por el primer ministro Keir Starmer— acabó pareciendo casi moderado frente al discurso encendido de Sultana. La dirigente, de 43 años, arremetió contra prácticamente toda la élite política y económica británica ante los 2.500 asistentes de la conferencia.

Sultana pidió que el primer ministro, David Lammy —ex ministro de Exteriores y actual viceprimer ministro y titular de Justicia—, y la ministra del Interior, Shabana Mahmood, sean arrestados y juzgados por el Tribunal Penal Internacional por su postura en la guerra de Gaza. Calificó a Andrew Mountbatten-Windsor, antiguo príncipe Andrés, de «parásito», recordando su reciente llamado a abolir la Monarquía. Y definió al Gobierno laborista como «patético» por su «incapacidad para enfrentarse a los parásitos que poseen Gran Bretaña».

Frente a esa retórica, el discurso de Corbyn —centrado en «desafiar la ortodoxia económica» y mostrar «solidaridad con el pueblo de Gaza»— pareció tibio y quedó eclipsado por la combatividad de Sultana, aunque persisten dudas sobre la capacidad real de ésta para conectar con el electorado británico.

La conferencia concluyó de forma caótica. Corbyn defendía un liderazgo único —él mismo— siguiendo el modelo tradicional de la izquierda clásica; Sultana abogaba por un coliderazgo más identitario. Tras un sábado esperpéntico, con boicot incluido, ambos pactaron finalmente una dirección colegiada. Una fórmula asamblearia que, en la práctica, refuerza a Sultana.

Sin embargo, tras un fin de semana plagado de enfrentamientos y con el partido desplomado en las encuestas frente a unos Verdes en ascenso, todo apunta a que ese comité de dirección no gestionará un proyecto emergente, sino la lenta decadencia de Your Party.

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