José Francisco López Gil, nutricionista, explica el problema de los azúcares añadidos: «A veces la dosis no hace el veneno»

En los últimos tiempos, gracias al buen trabajo de divulgadores y literatura científica , se han dado pasos importantes en la concienciación de la población respecto a la importancia de una alimentación saludable .No hay más que mirar a nuestro alrededor para ver que existe mayor conciencia sobre la salud debido a un mayor interés por la alimentación más sana, la prevención de enfermedades y la influencia de medios y plataformas digitales, algo que amplía la búsqueda de hábitos de bienestar.Y no es de extrañar ver ahora cada vez más familias que apuestan por educar a sus hijos sin azúcar añadido , entre la pura convicción y la presión de un mundo lleno de chuches y productos ultraprocesados. En este contexto, los expertos en salud y nutrición coinciden en la importancia de evitar el consumo de alimentos con azúcar añadido para proteger nuestra salud.Según organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo excesivo de estos azúcares está vinculado a un mayor riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, la obesidad y problemas cardiovasculares. La ingesta diaria de azúcar añadido no debe superar los 25 gramos , una cantidad que supera ampliamente el consumo habitual en muchas poblaciones, especialmente entre los más pequeños. El peligro oculto para nuestra salud Los expertos aconsejan limitar el consumo de bebidas azucaradas, bollería industrial y otros ultraprocesados, prefiriendo alimentos naturales como frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras. También se subraya la necesidad de que la industria alimentaria reformule los productos para reducir el azúcar añadido y que las etiquetas incluyan información clara sobre su contenido, facilitando así decisiones de compra más saludables.«Como práctica general hay que evitar el azúcar añadido por mensaje de salud pública », advierte José Francisco López Gil , investigador y dietista-nutricionista, en una extensa charla en el pódcast de Fit Generation . El prestigioso doctor en Ciencias del Deporte, colaborador del reconocido estudio Global Burden of Disease, repasó además algunos de los mitos más extendidos en torno al ejercicio, la pérdida de grasa, la suplementación o la tan de moda crononutrición.Los expertos recuerdan que alrededor del 70% de los alimentos procesados ​​contienen algún tipo de azúcar añadido y el 80% de los productos comercializados con azúcar.«El azúcar añadido hay que reducirlo o eliminarlo, muy pocas calorías debe ser azúcar libre; el de la fruta no estaría considerado », apunta el divulgador, que ahonda en que se refiere al que encontramos en bollería, dulces, gominolas y demás, no así el que encontraríamos en la matríz intrínseca del alimento como el plátano, la manzana o las fresas.Estrategias para reducir el azúcar añadido Reemplaza bebidas azucaradas: Cambia refrescos, zumos y cafés endulzados por agua, té sin azúcar o café negro. Elige frutas en lugar de postres: Come fruta fresca, que además de dulce, aporta fibra. Si comes postres, elige porciones más pequeñas o disfrútalos con menos frecuencia. Lee las etiquetas nutricionales: Compara las etiquetas de los alimentos y escoge los que tengan la menor cantidad de azúcares añadidos. Opta por alimentos integrales: Prioriza alimentos frescos y sin procesar como frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales, que no contienen azúcares añadidos y son más saciantes. Usa especias y extractos: Añade especias como canela, nuez moscada o jengibre, o extractos como vainilla y almendra, para dar sabor a tus comidas sin añadir azúcar. Haz ajustes graduales: Reduce la cantidad de azúcar que añades gradualmente a alimentos como cereales o café para que tu paladar se acostumbre con el tiempo. Consume menos alimentos procesados: Muchos alimentos procesados, como panes, salsas y yogures, pueden contener azúcares ocultos. Eliminar o reducir el consumo de estos productos es un paso importante. «Hay veces que hay algunos alimentos , como por ejemplo la miel o los dátiles, que también en exceso pueden ser perjudiciales , pero como nos pasa con el aceite», indica el experto, que hace hincapié en que no le gusta nada la famosa frase «la dosis hace el veneno» , ya que asume linealidad, y «no siempre las relaciones en la naturaleza son lineales; cuanto menos, mejor». En los últimos tiempos, gracias al buen trabajo de divulgadores y literatura científica , se han dado pasos importantes en la concienciación de la población respecto a la importancia de una alimentación saludable .No hay más que mirar a nuestro alrededor para ver que existe mayor conciencia sobre la salud debido a un mayor interés por la alimentación más sana, la prevención de enfermedades y la influencia de medios y plataformas digitales, algo que amplía la búsqueda de hábitos de bienestar.Y no es de extrañar ver ahora cada vez más familias que apuestan por educar a sus hijos sin azúcar añadido , entre la pura convicción y la presión de un mundo lleno de chuches y productos ultraprocesados. En este contexto, los expertos en salud y nutrición coinciden en la importancia de evitar el consumo de alimentos con azúcar añadido para proteger nuestra salud.Según organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo excesivo de estos azúcares está vinculado a un mayor riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, la obesidad y problemas cardiovasculares. La ingesta diaria de azúcar añadido no debe superar los 25 gramos , una cantidad que supera ampliamente el consumo habitual en muchas poblaciones, especialmente entre los más pequeños. El peligro oculto para nuestra salud Los expertos aconsejan limitar el consumo de bebidas azucaradas, bollería industrial y otros ultraprocesados, prefiriendo alimentos naturales como frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras. También se subraya la necesidad de que la industria alimentaria reformule los productos para reducir el azúcar añadido y que las etiquetas incluyan información clara sobre su contenido, facilitando así decisiones de compra más saludables.«Como práctica general hay que evitar el azúcar añadido por mensaje de salud pública », advierte José Francisco López Gil , investigador y dietista-nutricionista, en una extensa charla en el pódcast de Fit Generation . El prestigioso doctor en Ciencias del Deporte, colaborador del reconocido estudio Global Burden of Disease, repasó además algunos de los mitos más extendidos en torno al ejercicio, la pérdida de grasa, la suplementación o la tan de moda crononutrición.Los expertos recuerdan que alrededor del 70% de los alimentos procesados ​​contienen algún tipo de azúcar añadido y el 80% de los productos comercializados con azúcar.«El azúcar añadido hay que reducirlo o eliminarlo, muy pocas calorías debe ser azúcar libre; el de la fruta no estaría considerado », apunta el divulgador, que ahonda en que se refiere al que encontramos en bollería, dulces, gominolas y demás, no así el que encontraríamos en la matríz intrínseca del alimento como el plátano, la manzana o las fresas.Estrategias para reducir el azúcar añadido Reemplaza bebidas azucaradas: Cambia refrescos, zumos y cafés endulzados por agua, té sin azúcar o café negro. Elige frutas en lugar de postres: Come fruta fresca, que además de dulce, aporta fibra. Si comes postres, elige porciones más pequeñas o disfrútalos con menos frecuencia. Lee las etiquetas nutricionales: Compara las etiquetas de los alimentos y escoge los que tengan la menor cantidad de azúcares añadidos. Opta por alimentos integrales: Prioriza alimentos frescos y sin procesar como frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales, que no contienen azúcares añadidos y son más saciantes. Usa especias y extractos: Añade especias como canela, nuez moscada o jengibre, o extractos como vainilla y almendra, para dar sabor a tus comidas sin añadir azúcar. Haz ajustes graduales: Reduce la cantidad de azúcar que añades gradualmente a alimentos como cereales o café para que tu paladar se acostumbre con el tiempo. Consume menos alimentos procesados: Muchos alimentos procesados, como panes, salsas y yogures, pueden contener azúcares ocultos. Eliminar o reducir el consumo de estos productos es un paso importante. «Hay veces que hay algunos alimentos , como por ejemplo la miel o los dátiles, que también en exceso pueden ser perjudiciales , pero como nos pasa con el aceite», indica el experto, que hace hincapié en que no le gusta nada la famosa frase «la dosis hace el veneno» , ya que asume linealidad, y «no siempre las relaciones en la naturaleza son lineales; cuanto menos, mejor».  

En los últimos tiempos, gracias al buen trabajo de divulgadores y literatura científica, se han dado pasos importantes en la concienciación de la población respecto a la importancia de una alimentación saludable.

No hay más que mirar a nuestro alrededor para ver que … existe mayor conciencia sobre la salud debido a un mayor interés por la alimentación más sana, la prevención de enfermedades y la influencia de medios y plataformas digitales, algo que amplía la búsqueda de hábitos de bienestar.

Y no es de extrañar ver ahora cada vez más familias que apuestan por educar a sus hijos sin azúcar añadido, entre la pura convicción y la presión de un mundo lleno de chuches y productos ultraprocesados. En este contexto, los expertos en salud y nutrición coinciden en la importancia de evitar el consumo de alimentos con azúcar añadido para proteger nuestra salud.

Según organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo excesivo de estos azúcares está vinculado a un mayor riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, la obesidad y problemas cardiovasculares. La ingesta diaria de azúcar añadido no debe superar los 25 gramos, una cantidad que supera ampliamente el consumo habitual en muchas poblaciones, especialmente entre los más pequeños.

El peligro oculto para nuestra salud

Los expertos aconsejan limitar el consumo de bebidas azucaradas, bollería industrial y otros ultraprocesados, prefiriendo alimentos naturales como frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras. También se subraya la necesidad de que la industria alimentaria reformule los productos para reducir el azúcar añadido y que las etiquetas incluyan información clara sobre su contenido, facilitando así decisiones de compra más saludables.

«Como práctica general hay que evitar el azúcar añadido por mensaje de salud pública», advierte José Francisco López Gil, investigador y dietista-nutricionista, en una extensa charla en el pódcast de Fit Generation. El prestigioso doctor en Ciencias del Deporte, colaborador del reconocido estudio Global Burden of Disease, repasó además algunos de los mitos más extendidos en torno al ejercicio, la pérdida de grasa, la suplementación o la tan de moda crononutrición.

Los expertos recuerdan que alrededor del 70% de los alimentos procesados ​​contienen algún tipo de azúcar añadido y el 80% de los productos comercializados con azúcar.

«El azúcar añadido hay que reducirlo o eliminarlo, muy pocas calorías debe ser azúcar libre; el de la fruta no estaría considerado», apunta el divulgador, que ahonda en que se refiere al que encontramos en bollería, dulces, gominolas y demás, no así el que encontraríamos en la matríz intrínseca del alimento como el plátano, la manzana o las fresas.

  • Reemplaza bebidas azucaradas: Cambia refrescos, zumos y cafés endulzados por agua, té sin azúcar o café negro.

  • Elige frutas en lugar de postres: Come fruta fresca, que además de dulce, aporta fibra. Si comes postres, elige porciones más pequeñas o disfrútalos con menos frecuencia.

  • Lee las etiquetas nutricionales: Compara las etiquetas de los alimentos y escoge los que tengan la menor cantidad de azúcares añadidos.

  • Opta por alimentos integrales: Prioriza alimentos frescos y sin procesar como frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales, que no contienen azúcares añadidos y son más saciantes.

  • Usa especias y extractos: Añade especias como canela, nuez moscada o jengibre, o extractos como vainilla y almendra, para dar sabor a tus comidas sin añadir azúcar.

  • Haz ajustes graduales: Reduce la cantidad de azúcar que añades gradualmente a alimentos como cereales o café para que tu paladar se acostumbre con el tiempo.

  • Consume menos alimentos procesados: Muchos alimentos procesados, como panes, salsas y yogures, pueden contener azúcares ocultos. Eliminar o reducir el consumo de estos productos es un paso importante.

«Hay veces que hay algunos alimentos, como por ejemplo la miel o los dátiles, que también en exceso pueden ser perjudiciales, pero como nos pasa con el aceite», indica el experto, que hace hincapié en que no le gusta nada la famosa frase «la dosis hace el veneno», ya que asume linealidad, y «no siempre las relaciones en la naturaleza son lineales; cuanto menos, mejor».

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