Los goles de Oyarzabal y Pedri, más otro en propia puerta, dejan buen sabor de boca antes del debut mundialista en una noche inolvidable por todo lo que ha rodeado al partido Leer Los goles de Oyarzabal y Pedri, más otro en propia puerta, dejan buen sabor de boca antes del debut mundialista en una noche inolvidable por todo lo que ha rodeado al partido Leer
Es difícil explicar lo que ha sido el último amistoso de España antes de debutar en el Mundial. Es difícil explicar por qué cuando Rodri se la pasaba a Fabián, sonaba una ranchera. O por qué el ‘speaker’, mientras Laporte se la devolvía a Unai Simón, pedía palmas a ritmo de Queen y su We Will rock you. Es difícil explicar por qué, mientras Oyarzabal se la dejaba de cara a Pedri, se escuchaba un ninoninoni como los que suenan en los videojuegos, o en los coches de choque. Es difícil explicar por qué, en fin, mientras Llorente cambiaba el juego hacia Cucurella, en el videomarcador aparecía una señora anónima que, en teoría, se parecía a otra señora, esta al parecer famosa. ¡Incluso hubo una kiss cam en mitad de un córner! ¿Que fue divertido? Pues sí. ¿Que fue insólito? Pues sí. ¿Que fue esperpéntico? Pues también.
No parecía pues el escenario más recomendable para que una de las favoritas para ganar la Copa del Mundo estuviera en medio de este ‘show’ que los poblanos, así se llaman los habitantes de Puebla, prepararon con todo su cariño para España. Todas estas cosas tuvieron menos importancia que otros factores que tampoco ayudaron. La altura de la ciudad (más de 2.100 metros) y un césped extremadamente seco.
Total, que en mitad de todo este ‘show’ compareció España, una España que se parecerá mucho a la que debutará el próximo lunes contra Cabo Verde. El once, si no es el mismo, no andará muy lejos. Tomen nota: Unai Simón, Llorente, Laporte, Cubarsí, Cucurella, Rodri, Pedri, Fabián, Ferran, Baena y Oyarzabal. El delantero de la Real Sociedad, por cierto, fue quien en el primer minuto puso por delante a la selección, que desde ese momento se dedicó a jugar la mar de cómoda ante Perú, un equipo realmente flojo.
El caso es que se vio a una selección bastante reconocible, en los nombres y en el juego. Con ese césped en contra y un oponente encerrado, fue fabricando ocasiones, sin pausa pero sin prisa, mientras la megafonía iban haciendo de las suyas. Por completar la sesión de momentos extraños, hasta hubo una pausa de hidratación cuando el partido se estaba jugando bajo una fina lluvia y a 18 grados.
Pedri, tras un centro de Ferran, fue quien hizo el segundo, que explicaba en el marcador la diferencia entre los dos equipos. Pedri, por cierto, fue el más aclamado por un público tan entusiasta como desentendido del juego. Jugó España bien. A ver, todo lo bien que se puede en estas circunstancias. Después, en la segunda parte, De la Fuente fue dando entrada a un montón de jugadores para que todos estirasen un poco las piernas. El resultado se fue ampliando por inercia y por la ayuda del portero peruano, que tuvo a bien meterse un gol en propia puerta del modo más inverosímil para contribuir al circo en que se convirtió esta última prueba antes de empezar lo serio (el gol peruano fue anecdótico, con España ya desnaturalizada).
La explicación, por cierto, es bien sencilla, y tiene bastante que ver con los aproximadamente cinco millones de euros que cobró la Federación por este amistoso.
Deportes // elmundo
