El G-20 más descafeinado termina con la incertidumbre de su próxima edición

La cumbre más descafeinada en la historia del G-20 ha finalizado hoy con la incertidumbre de los términos en los que se desarrollará la siguiente, cuya organización corresponde a Estados Unidos, que este año ha boicoteado la cita en Johannesburgo por sentir alergia a términos como el multilateralismo o la lucha contra el cambio climático. De hecho, la declaración de mínimos que logró sacar adelante este pasado fin de semana la presidencia de Sudáfrica —con alusiones a la importancia de la cooperación, el saneamiento de la deuda de los países pobres o la apuesta por las energías renovables— fue tachada por la Casa Blanca como “vergonzosa”. Así, se dio ayer el pistoletazo de salida a un año incierto que culminará con una cumbre en la que EE.UU., como organizador, marcará los temas, los invitados y los tiempos.

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 EE.UU. acogerá la siguiente cumbre con una agenda que se aleja del multilateralismo  

La cumbre más descafeinada en la historia del G-20 ha finalizado hoy con la incertidumbre de los términos en los que se desarrollará la siguiente, cuya organización corresponde a Estados Unidos, que este año ha boicoteado la cita en Johannesburgo por sentir alergia a términos como el multilateralismo o la lucha contra el cambio climático. De hecho, la declaración de mínimos que logró sacar adelante este pasado fin de semana la presidencia de Sudáfrica —con alusiones a la importancia de la cooperación, el saneamiento de la deuda de los países pobres o la apuesta por las energías renovables— fue tachada por la Casa Blanca como “vergonzosa”. Así, se dio ayer el pistoletazo de salida a un año incierto que culminará con una cumbre en la que EE.UU., como organizador, marcará los temas, los invitados y los tiempos.

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, defendió en la clausura de la cumbre que la declaración aprobada, de la que también se descolgó Argentina, demuestra el valor del bloque como foro capaz de facilitar la acción conjunta en asuntos de preocupación común. “Es más que palabras: es un compromiso con acciones concretas que mejorarán la vida de las personas en todas las partes del mundo”. Una tesis a la que se sumó el presidente de Brasil, Lula da Silvia, quien quitó importancia a la ausencia de Trump, pese a que fue el hilo conductor del fin de semana. “El G20 sigue siendo fuerte. Lo que necesitamos es poner en práctica las cosas que decimos”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que compareció ante los medios tras su participación en la segunda sesión, también remarcó que en un momento de altas tensiones geopolíticas como el que afecta a todo el planeta, haber logrado adoptar una declaración “refuerza el multilatelarismo”, cuando algunos “están dando pasos atrás” en esta campo.

Las prioridades de Trump se encuentran en las antípodas del discurso que Sánchez desplegó el sábado

Un par de horas antes de atender a los medios de comunicación, Sánchez intervino en una última jornada de trabajo, bajo el título Un mundo futuro justo para todos, minerales críticos, trabajo decente e inteligencia artificial , si bien el jefe del Gobierno centró su atención en el último aspecto: la Inteligencia Artificial (IA). El presidente señaló que una tecnología tan poderosa, en referencia a la IA, no se puede dejar al azar y debe servir para fortalecer las democracias, no para debilitarlas. En este sentido , pidió una regulación internacional de esta materia, con un papel importante de Naciones Unidas, para lidiar con los riesgos globales que puede generar y distribuir sus beneficios de manera justa. En la misma línea, advirtió de los efectos que los procesos de automatización y digitalización pueden tener sobre el mundo del trabajo, abogando por reforzar la negociación colectiva y la protección local así como invertir en formación para los trabajadores. El objetivo, afirmó, es construir mercados laborales inclusivos que garanticen la dignidad de las personas.

En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que la Unión Europea concibe la inteligencia artificial como una herramienta para “impulsar el bienestar colectivo para todos mediante una innovación y un progreso económico extraordinarios”. La jefa de la CE explicó que Europa tiene planeado para el desarrollo de la IA un plan basado en tres pilares. El primero, las “grandes inversiones en grandes infraestructuras soberanas de computación de IA, que llamamos gigafactorías de IA”. Según Von der Leyen, el interés privado en este sector es “abrumador”, por lo que puso de ejemplo que se han planeado construir 15 de estas fábricas, habiendo recibido más de 70 propuestas. El segundo, se centra en la “adopción de la IA en la economía y la sociedad”. Siempre que una empresa u oficina pública se enfrenta a un nuevo reto, la primera pregunta debe ser: ¿Cómo puede ayudar la IA?”, argumentó la presidenta. Von der Leyen añadió que el tercer pilar se asienta en el “compromiso internacional” de la UE. “Porque como Europa, no nos reservamos nuestras capacidades de IA para nosotros solos. Estamos abiertos a colaboraciones beneficiosas”, enfatizó.

La última jornada de la cumbre estuvo centrada en el impacto de la inteligencia artificial

Con la jornada marcada por la IA, Sudáfridca dio por finalizado su mandato enn la presidencia del G20. Johannesburgo pasará el testigo también con polémica, porque se niega a entregarlo a EE.UU. mediante un encargado de negocios, como pretenden la Casa Blanca. La delegación española mostró su preocupación por el año que viene, aunque, como mal menor, sostienen que debido a los vaivenes de Trump podría optar por no organizar la cumbre. Algo que, por el momento, se descarta. En Moncloa saben que la administración Trump trabajará “en sus prioridades”. Y algunas de ellas están en las antípodas del discurso de que desplegó Pedro Sánchez el sábado, poniendo la agenda social en el centro para luchar contra las desigualdades.

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