Desde hace décadas, la humanidad sueña con crear una aeronave capaz de mantenerse en el aire indefinidamente. Ahora, parece que la tecnología está más cerca de lograrlo. Para saber más sobre ello debemos hablar de la compañía Skydweller Aero, que se dedica a la fabricación de aeronaves autónomas propulsadas por energía solar, capaces de volar durante largos periodos con cargas pesadas a bordo.
Pese a no haber tenido un buen final, el Skydweller ha logrado un hito nunca antes visto
Desde hace décadas, la humanidad sueña con crear una aeronave capaz de mantenerse en el aire indefinidamente. Ahora, parece que la tecnología está más cerca de lograrlo. Para saber más sobre ello debemos hablar de la compañía Skydweller Aero, que se dedica a la fabricación de aeronaves autónomas propulsadas por energía solar, capaces de volar durante largos periodos con cargas pesadas a bordo.
La empresa se hizo conocida en 2020, cuando comenzó a probar la aeronave más grande del mundo de este tipo. Bautizado como Skydweller, el vehículo está hecho de fibra de carbono. Dispone de una pequeña cabina acoplada bajo dos enormes alas que tienen una envergadura similar a la que poseen las alas de un Boeing 747. Y cabe señalar que la aeronave pesa solo 2.500 kg.

El avión no tiene tripulación ni depósitos de combustible porque no los necesita. Obtiene su energía captando la luz solar con la ayuda de 17.000 células individuales colocadas en 54 líneas independientes sobre una superficie de aproximadamente 270 metros cuadrados encima de las alas.
Filosofía sostenible
Obtiene su energía captando la luz solar con la ayuda de 17.000 células individuales
En conjunto, las células solares proporcionan 100 kW de energía que se utilizan para cargar las baterías, mantener el vuelo y alimentar todos los sistemas internos de la aeronave. Dichas baterías pesan 635 kg y también se encargan de que la aeronave siga funcionando durante la noche, cuando no hay luz solar.
Hasta la fecha, el Skydweller se ha utilizado principalmente para realizar pruebas. A finales del pasado mes de abril, el prototipo participó en una de esas pruebas, en la que estableció un récord de vuelo autónomo de vigilancia marítima de ocho días y catorce minutos. Desafortunadamente, se acabó perdiendo en el océano, aunque el logro sigue siendo más que destacable.

La aeronave despegó del aeropuerto estadounidense de Stennis el domingo 26 de abril y realizó tareas de supervisión desde el aire hasta que el ejercicio concluyó el 30 de abril. Tras ello, se mantuvo en marcha durante cuatro días más. Debido al mal tiempo, los operadores a distancia ordenaron al vehículo volver a Stennis el 3 de mayo, pero este nunca llegó.
Imprevisto
Las condiciones meteorológicas adversas provocaron que la aeronave no pudiera regresar al punto de despegue
En su regreso, se encontró con condiciones meteorológicas mucho peores de las previstas, incluyendo fuertes turbulencias y corrientes verticales que requerían mucha potencia para superarlas. Dado que las baterías del Skydweller ya no tenían la energía suficiente para soportar tales inclemencias del tiempo, se vio obligado a amerizar la mañana del 4 de mayo.
Por ahora, la compañía no ha informado sobre dónde se encuentra exactamente la aeronave ni si podrá ser recuperada. A pesar del inesperado final del prototipo, el equipo de la compañía considera la misión un hito significativo en el desarrollo de la capacidad de vigilancia marítima autónoma y de funcionamiento continuo mediante energía solar. En el vídeo adjunto podrás disfrutar del primer vuelo autónomo que realizó la aeronave.
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