La voz de soprano más espectacular, la diva wagneriana que se dio a conocer en el Festival de Bayreuth, ombligo teatral del compositor de Die Walküre, Lise Davidsen, debutó en el Auditori de Girona y levantó a un público absorto en la intensidad de la diva nórdica.
Lise Davidsen inicia su tour en un Auditori de Girona rendido ante su potencia wagneriana
La voz de soprano más espectacular, la diva wagneriana que se dio a conocer en el Festival de Bayreuth, ombligo teatral del compositor de Die Walküre, Lise Davidsen, debutó en el Auditori de Girona y levantó a un público absorto en la intensidad de la diva nórdica.
Dentro de la celebración por los viente años del Auditori de Girona, este fin de semana 22,23 y 24 de mayo, se ha cristalizado la punta de lanza de una ambiciosa programación a mayor gloria de la efeméride.
Si en fechas anteriores actuaron Sara Blanch, una de nuestras sopranos catalanas más demandadas, y en marzo Nadine Sierra, para muchos la mejor soprano actual, con este debut de Davidsen, Girona se ha situado en primera linea de la liga de las mejores voces de la lírica mundial. Por eso extrañó a muchos la presentación del alcalde de Girona, Lluc Salellas, vestido de calle, en un atuendo impropio de tal estelar celebración, antes de dar paso a la diva escandinava.
El ambiente fue el de las grandes fechas, con personalidades como Quim Ayats – segundo teniente de Alcalde de Cultura, Deportes y Educación, el director artístico del Liceu, Victor García de Gomar, o el director artístico del Festival Perelada, Oriol Aguilà, quienes gozaron de una Schubertiada, por una vez, no en la Canónica de Vilabertran, sede del Festival dedicado a Schubert que este verano cumple su 34.ª edición.
Con este debut, Girona se ha situado en primera linea de la liga de las mejores voces de la lírica mundial
Davidsen se presentó junto a su pianista habitual, el sudafricano James Baillieu, quien la arropó y demostró una energía y electricidad corporal inusual en los pianistas repertorista de Lieder, sin restar calidad a una digitación precisa, poética y llena de dinámicas y colorido.
El reciente rol debut de la soprano, como Isolda, primero en el Liceu en enero y luego en marzo en el Met de Nueva York, que la han confirmado como la voz wagneriana de nuestros días, escogió Schubert, en un giro estilístico que todavía ha de madurar. El hecho de presentarse con atril y partitura durante todo el recital, una hermosísima selección de hits con Lieder característicos del compositor austriaco, le restó naturalidad y mostró una voz todavía acomodándose al lenguaje íntimo y arrebatador de Schubert.

Así fue en una primera parte donde el inicio tímido con Am Bach im Frühling, contrastó con un Der Zwerg todavía en gestación, o la celebérrima Gretchen am Spinnrade, donde los fortes atronaron demostrando falta de control en un lenguaje y estilo que pide voces de una madurez y sofisticación de máximo dominio.
Tanto Davidsen como Baillieu, se fueron turnando, micro en mano, para presentar por bloques los Lieder, explicando sus historias y agradeciendo al público su asistencia en un día tan caluroso. Esto compensó en cierta manera la falta de los textos, que se podrían haberse proyectado en la sala, o incluso adjuntarlos en el programa de mano como se suele hacer.
Davidsen mostró una voz todavía acomodándose al lenguaje íntimo de Schubert
El fin de la primera parte con Der Tod un das Mädchen, avanzó una mayor consistencia expresiva que se confirmó en la segunda parte con un Du bist die Ruh rico en dinámicas y matices, donde la voz lírico-dramática de Davidsen contrastó con el operático Die Allmacht, una explosión vocal que pareció cantada por la Sieglinde del Ring. A partir de aquí el instrumento desbordante de armónicos de la Davidsen pareció aflorar de otra manera para firmar un Die junge Nonne y un Erlkönig donde el límite entre Lieder y aria de ópera se difuminó en una recreación llena de efusividad.
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