Brisa Esteve, fisioterapeuta: «Un suelo pélvico saludable es aquel que responde a las presiones que le vienen del abdomen»

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que se encuentran en la base de la pelvis y que tienen funciones clave, como sostener los órganos pélvicos (vejiga, útero, intestinos), controlar la vejiga y los intestinos, y también participar en las relaciones sexuales. Parece que tiene una función importante y suena interesante cuando lo cierto es que muchas personas no tienen ni idea de lo que es ni de dónde se encuentra.A lo largo de la vida, el suelo pélvico puede verse afectado por factores como el embarazo, el parto, el envejecimiento, el sobrepeso, o incluso el ejercicio excesivo. Mantenerlo en buen estado es esencial para prevenir problemas como la incontinencia urinaria , la prolapsos de órganos pélvicos o disfunciones sexuales.Noticias relacionadas estandar No Accesorios de fitness para comenzar a hacer ejercicio: prácticos, motivadores y fáciles de usar Melissa González estandar No Clara Verduch, entrenadora: «En Barre los cambios físicos se ven más rápido que en otros deportes» Melissa GonzálezBrisa Esteve, fisioterapeuta y experta en suelo pélvico nos acerca más a él y nos presenta los productos para la higiena íntima de Labeau Organic:- ¿Qué es el suelo pélvico y para qué sirve? El suelo pélvico es un conjunto de músculos que se encuentra en la base de la pelvis y sostiene las vísceras que hay en su interior. Es lo que les da soporte y estabilidad. Aunque la musculatura es lo más conocido y de lo que más se habla, también hay ligamentos y tejido fascial que contribuyen a ese sostén. Además de esta función, es una zona que nos conecta con el placer, la sensualidad, el territorio interno, la fuerza y la vitalidad. No es solo anatomía. Es un centro energético y un espacio desde el que habitamos el cuerpo.- ¿Dirías que hay desconocimiento en torno al suelo pélvico?Hay desconocimiento, sí, pero también mucho por descubrir. Ahora se habla más de esto y hay más apertura para nombrar temas que antes se ocultaban, como las pérdidas de orina o algunos cambios que pueden aparecer en la menopausia. Eso ya marca un cambio.- ¿Cuál es el paso que hay que dar para entrenar el suelo pélvico?Lo primero es conocerlo, porque no podemos entrenar o cuidar algo que no conocemos o no sentimos. Una vez que lo hemos contactado y lo tenemos presente, podemos empezar a integrarlo en los movimientos de la vida cotidiana. Por ejemplo, cuando estornudamos o hacemos un esfuerzo, el suelo pélvico responde a la presión. Un suelo pélvico saludable puede responder a las presiones de la vida diaria y tener un rango amplio entre su máxima contracción y su máxima relajación. Eso se consigue con los ejercicios y también dándonos el tiempo para relajar, como comenté en el taller.- ¿Qué material necesitamos para empezar a practicar entrenamiento?En realidad no necesitamos prácticamente material. Nuestras manos ya son una herramienta muy valiosa para sentir los huesos y para representar en grande lo que estamos haciendo en pequeño, lo que ayuda al cerebro a integrar mejor el movimiento. También es útil practicar en posiciones en descarga, como tumbadas, porque al quitar parte del peso al suelo pélvico le resulta más fácil responder al principio. Con el tiempo se puede ir llevando esa conciencia a otras posturas y a la vida cotidiana, pero para empezar, con el cuerpo y el suelo como apoyo es suficiente. – ¿Con qué frecuencia hay que hacerlo? En realidad no necesitamos prácticamente material. Nuestras manos ya son una herramienta muy valiosa para sentir los huesos y para representar en grande lo que estamos haciendo en pequeño, lo que ayuda al cerebro a integrar mejor el movimiento. También es útil practicar en posiciones en descarga, como tumbadas, porque al quitar parte del peso al suelo pélvico le resulta más fácil responder al principio. Con el tiempo se puede ir llevando esa conciencia a otras posturas y a la vida cotidiana, pero para empezar, con el cuerpo y el suelo como apoyo es suficiente. – Yo no uso en mi día a día el suelo pélvico. ¿Es desconocimiento?No siempre notamos todos los músculos del cuerpo. Los sentimos cuando los necesitamos. Con el suelo pélvico pasa igual. Lo importante es conocerlo para poder contactarlo cuando lo necesitemos o para que responda de forma saludable. Los ejercicios que propongo se pueden hacer poco a poco, con curiosidad. También es útil apuntarse a un curso para conocer el suelo pélvico, como Viaje a tu Pelvis, que es el que yo ofrezco. Una vez que contactas con el suelo pélvico, no se olvida. Es como aprender a montar en bici: queda dibujado en el mapa mental del cerebro.- ¿Qué hacemos que daña el suelo pélvico?Lo que puede dañarlo no son las acciones en sí, sino las hiperpresiones repetidas cuando no puede responder. Estornudar, cargar peso, mantener malas posturas o gritar no son un problema por sí mismos, pero si el suelo pélvico no tiene capacidad de respuesta y recibe presión desde arriba de forma constante, acaba sobrecargándose. Un suelo pélvico saludable es aquel que puede responder a las presiones que vienen de los abdominales, del diafragma y de los desafíos de la vida diaria.- ¿Por qué hay que tomar conciencia sobre el suelo pélvico? Lo que puede dañarlo no son las acciones en sí, sino las hiperpresiones repetidas cuando no puede responder. Estornudar, cargar peso, mantener malas posturas o gritar no son un problema por sí mismos, pero si el suelo pélvico no tiene capacidad de respuesta y recibe presión desde arriba de forma constante, acaba sobrecargándose. Un suelo pélvico saludable es aquel que puede responder a las presiones que vienen de los abdominales, del diafragma y de los desafíos de la vida diaria.- Mencionabas antes que existen unos mitos alrededor del suelo pélvico. ¿Cuáles son?Uno de los mitos es que el suelo pélvico es solo cosa de mujeres. También los hombres lo tienen y es importante que lo tengan en cuenta, aunque a veces llegan cuando ya hay alguna molestia o patología de base. Otro mito es pensar que es normal tener pérdidas de orina. Puede ser frecuente, pero no es algo que haya que asumir como normal. Y un mito muy extendido es creer que siempre hay que fortalecerlo. A veces la sensación de debilidad viene de un exceso de tono y lo que necesita el suelo pélvico es aprender a relajarse. Integrar el suelo pélvico no es solo trabajar una zona del cuerpo, es integrar una parte más de una misma. El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que se encuentran en la base de la pelvis y que tienen funciones clave, como sostener los órganos pélvicos (vejiga, útero, intestinos), controlar la vejiga y los intestinos, y también participar en las relaciones sexuales. Parece que tiene una función importante y suena interesante cuando lo cierto es que muchas personas no tienen ni idea de lo que es ni de dónde se encuentra.A lo largo de la vida, el suelo pélvico puede verse afectado por factores como el embarazo, el parto, el envejecimiento, el sobrepeso, o incluso el ejercicio excesivo. Mantenerlo en buen estado es esencial para prevenir problemas como la incontinencia urinaria , la prolapsos de órganos pélvicos o disfunciones sexuales.Noticias relacionadas estandar No Accesorios de fitness para comenzar a hacer ejercicio: prácticos, motivadores y fáciles de usar Melissa González estandar No Clara Verduch, entrenadora: «En Barre los cambios físicos se ven más rápido que en otros deportes» Melissa GonzálezBrisa Esteve, fisioterapeuta y experta en suelo pélvico nos acerca más a él y nos presenta los productos para la higiena íntima de Labeau Organic:- ¿Qué es el suelo pélvico y para qué sirve? El suelo pélvico es un conjunto de músculos que se encuentra en la base de la pelvis y sostiene las vísceras que hay en su interior. Es lo que les da soporte y estabilidad. Aunque la musculatura es lo más conocido y de lo que más se habla, también hay ligamentos y tejido fascial que contribuyen a ese sostén. Además de esta función, es una zona que nos conecta con el placer, la sensualidad, el territorio interno, la fuerza y la vitalidad. No es solo anatomía. Es un centro energético y un espacio desde el que habitamos el cuerpo.- ¿Dirías que hay desconocimiento en torno al suelo pélvico?Hay desconocimiento, sí, pero también mucho por descubrir. Ahora se habla más de esto y hay más apertura para nombrar temas que antes se ocultaban, como las pérdidas de orina o algunos cambios que pueden aparecer en la menopausia. Eso ya marca un cambio.- ¿Cuál es el paso que hay que dar para entrenar el suelo pélvico?Lo primero es conocerlo, porque no podemos entrenar o cuidar algo que no conocemos o no sentimos. Una vez que lo hemos contactado y lo tenemos presente, podemos empezar a integrarlo en los movimientos de la vida cotidiana. Por ejemplo, cuando estornudamos o hacemos un esfuerzo, el suelo pélvico responde a la presión. Un suelo pélvico saludable puede responder a las presiones de la vida diaria y tener un rango amplio entre su máxima contracción y su máxima relajación. Eso se consigue con los ejercicios y también dándonos el tiempo para relajar, como comenté en el taller.- ¿Qué material necesitamos para empezar a practicar entrenamiento?En realidad no necesitamos prácticamente material. Nuestras manos ya son una herramienta muy valiosa para sentir los huesos y para representar en grande lo que estamos haciendo en pequeño, lo que ayuda al cerebro a integrar mejor el movimiento. También es útil practicar en posiciones en descarga, como tumbadas, porque al quitar parte del peso al suelo pélvico le resulta más fácil responder al principio. Con el tiempo se puede ir llevando esa conciencia a otras posturas y a la vida cotidiana, pero para empezar, con el cuerpo y el suelo como apoyo es suficiente. – ¿Con qué frecuencia hay que hacerlo? En realidad no necesitamos prácticamente material. Nuestras manos ya son una herramienta muy valiosa para sentir los huesos y para representar en grande lo que estamos haciendo en pequeño, lo que ayuda al cerebro a integrar mejor el movimiento. También es útil practicar en posiciones en descarga, como tumbadas, porque al quitar parte del peso al suelo pélvico le resulta más fácil responder al principio. Con el tiempo se puede ir llevando esa conciencia a otras posturas y a la vida cotidiana, pero para empezar, con el cuerpo y el suelo como apoyo es suficiente. – Yo no uso en mi día a día el suelo pélvico. ¿Es desconocimiento?No siempre notamos todos los músculos del cuerpo. Los sentimos cuando los necesitamos. Con el suelo pélvico pasa igual. Lo importante es conocerlo para poder contactarlo cuando lo necesitemos o para que responda de forma saludable. Los ejercicios que propongo se pueden hacer poco a poco, con curiosidad. También es útil apuntarse a un curso para conocer el suelo pélvico, como Viaje a tu Pelvis, que es el que yo ofrezco. Una vez que contactas con el suelo pélvico, no se olvida. Es como aprender a montar en bici: queda dibujado en el mapa mental del cerebro.- ¿Qué hacemos que daña el suelo pélvico?Lo que puede dañarlo no son las acciones en sí, sino las hiperpresiones repetidas cuando no puede responder. Estornudar, cargar peso, mantener malas posturas o gritar no son un problema por sí mismos, pero si el suelo pélvico no tiene capacidad de respuesta y recibe presión desde arriba de forma constante, acaba sobrecargándose. Un suelo pélvico saludable es aquel que puede responder a las presiones que vienen de los abdominales, del diafragma y de los desafíos de la vida diaria.- ¿Por qué hay que tomar conciencia sobre el suelo pélvico? Lo que puede dañarlo no son las acciones en sí, sino las hiperpresiones repetidas cuando no puede responder. Estornudar, cargar peso, mantener malas posturas o gritar no son un problema por sí mismos, pero si el suelo pélvico no tiene capacidad de respuesta y recibe presión desde arriba de forma constante, acaba sobrecargándose. Un suelo pélvico saludable es aquel que puede responder a las presiones que vienen de los abdominales, del diafragma y de los desafíos de la vida diaria.- Mencionabas antes que existen unos mitos alrededor del suelo pélvico. ¿Cuáles son?Uno de los mitos es que el suelo pélvico es solo cosa de mujeres. También los hombres lo tienen y es importante que lo tengan en cuenta, aunque a veces llegan cuando ya hay alguna molestia o patología de base. Otro mito es pensar que es normal tener pérdidas de orina. Puede ser frecuente, pero no es algo que haya que asumir como normal. Y un mito muy extendido es creer que siempre hay que fortalecerlo. A veces la sensación de debilidad viene de un exceso de tono y lo que necesita el suelo pélvico es aprender a relajarse. Integrar el suelo pélvico no es solo trabajar una zona del cuerpo, es integrar una parte más de una misma.  

La fisioterapeuta cuenta por qué debemos entrenar con frecuencia el suelo pélvico

La experta en suelo pélvico Brisa Esteve.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que se encuentran en la base de la pelvis y que tienen funciones clave, como sostener los órganos pélvicos (vejiga, útero, intestinos), controlar la vejiga y los intestinos, y también participar en las … relaciones sexuales. Parece que tiene una función importante y suena interesante cuando lo cierto es que muchas personas no tienen ni idea de lo que es ni de dónde se encuentra.

A lo largo de la vida, el suelo pélvico puede verse afectado por factores como el embarazo, el parto, el envejecimiento, el sobrepeso, o incluso el ejercicio excesivo. Mantenerlo en buen estado es esencial para prevenir problemas como la incontinencia urinaria, la prolapsos de órganos pélvicos o disfunciones sexuales.

Brisa Esteve, fisioterapeuta y experta en suelo pélvico nos acerca más a él y nos presenta los productos para la higiena íntima de Labeau Organic:

– ¿Qué es el suelo pélvico y para qué sirve?

Es un conjunto de músculos que se encuentran en la base de la pelvis y que contienen todas las vísceras intrapélvicas. Sirve porque tiene que estar, si no se nos caerían las vísceras, básicamente. Es una forma de sostén y también nos conecta con el placer, con la sensualidad, con el territorio, con la fuerza y con la vitalidad… Es un centro energético.

– ¿Dirías que hay desconocimiento en torno al suelo pélvico?

Hay mucho desconocimiento pero ahora se habla más del tema y se puede hablar de mitos, de cosas que antes no se hablaban ni se decían: ahora se puede hablar de pérdidas de orina, de menopausia y de los síntomas que puede acarrear. Me parece que estamos en un buen momento.

– ¿Cuál es el paso que hay que dar para entrenar el suelo pélvico?

Lo primero es traerlo a la conciencia, porque no podemos entrenar nada que no conocemos. Una vez que ya lo contactamos y lo tenemos ahí presente, a partir de ahí lo incluimos dentro de los movimientos de la vida cotidiana. Por ejemplo, si vas a hacer un estornudo, el suelo pélvico responde a él; el suelo pélvico puede responder a las presiones. Eso es un suelo pélvico saludable sería eso.

Y algo muy importante sobre todo es aumentar el rango entre la mayor contracción posible y la mayor relajación. Este rango, este abanico, tiene que ser lo más amplio posible. Y eso se consigue directamente con los ejercicios y darse también el tiempo para relajar, como he dicho en el taller.

– ¿Qué material necesitamos para empezar a practicar entrenamiento?

En realidad no necesitamos ninguno. Nuestras manos para tocar los huesos y para representar en grande lo que estamos haciendo en pequeño, eso ayuda mucho para el cerebro. Y posiciones en las que estemos en descarga tumbadas. Por ejemplo, ayuda mucho porque le estamos quitando parte del peso al suelo pélvico y es más fácil que él pueda de momento responder, ¿no?

– ¿Con qué frecuencia hay que hacerlo?

Pues depende del estado de los tejidos que tú tengas. Si tú sientes que tienes mucha debilidad, por ejemplo, una mami después de unos partos notaba que tenía una sensación de peso en el suelo pélvico. No es que llegara a ser patología, pero sí que había algo. Entonces, en esos casos diría que hay que entrenarlo a diario.

– Yo no uso en mi día a día el suelo pélvico. ¿Es desconocimiento?

Sí, así que simplemente hay que seguir los ejercicios que propongo, poquito a poco, con curiosidad y no tomártelo como una exigencia. También se puede probar alguno de mis cursos o buscarme a mí y entonces hay un acompañamiento de base, pero una vez que tú contactas con el suelo pélvico, no se olvida, es como montar en bici, porque ya está dibujado en tu mapa mental del cerebro. Exacto, es verdad que a veces a través de la sexualidad lo podemos notar, pero notamos a nivel de, claro, de contracciones del orgasmo y eso no nos da la precisión que nos da cuando empezamos a mirar primero la musculatura superficial, luego la profunda, luego sí. Entonces, luego las vísceras, entonces todo eso.

– ¿Qué hacemos que daña el suelo pélvico?

Las presiones, las hiperpresiones: estornudar, gritar fuerte, cargar con peso… No es que se le dañe de por sí, sino que si él no tiene la capacidad de responder y lo están chafando desde abajo todo el tiempo, el pobre al final no responde. Un suelo pélvico saludable es aquel que responde a las presiones que le vienen de abdominales, diafragma…

– ¿Por qué hay que tomar conciencia sobre el suelo pélvico?

Desde que pude contactar con él hay una parte de ti que te apropias, o sea, no solo apropiarte a nivel de anatomía, sino que hay algo que tú recuperas de tu energía vital, porque ayuda al equilibrio, ayuda a cómo te posiciones en la vida… Tenerlo ahí ayuda a cantar mejor, ayuda a hablar y proyectar más la voz. Es que todo son ventajas, aparte de la sensualidad, por supuesto.

– Mencionabas antes que existen unos mitos alrededor del suelo pélvico. ¿Cuáles son?

Por ejemplo, que el suelo pélvico es solo para mujeres. Pues no, también los hombres es muy importante que lo tengan en cuenta. Solo que ellos llegan cuando ya hay patología de base…

También se dice que es normal tener pérdidas de orina cuando no es normal. Sabemos que integrar el suelo pélvico es integrar algo más de una misma.

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