Consultar estos días atrás el Instagram de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, la mayor cita editorial del mundo en español, era como contemplar embobado un reloj de arena, esperando que todo el grano caiga a la superficie. Quedan 3 días… 2 días… 1 día… y, al fin, este sábado el contador se puso a cero. ¡Barcelona ya está en México! O, como ha dicho el alcalde Jaume Collboni, ¡las flores ya han llegado!, en honor al lema de esta edición Vindran les flors, extraído de un cuento de Mercè Rodoreda, embajadora simbólica por excelencia allí donde la ciudad es protagonista.
La capital catalana desembarca en la feria internacional del libro como invitada de honor con un amplio programa
Consultar estos días atrás el Instagram de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, la mayor cita editorial del mundo en español, era como contemplar embobado un reloj de arena, esperando que todo el grano caiga a la superficie. Quedan 3 días… 2 días… 1 día… y, al fin, este sábado el contador se puso a cero. ¡Barcelona ya está en México! O, como dijo el alcalde Jaume Collboni, ¡las flores ya han llegado!, en honor al lema de esta edición Vindran les flors, extraído de un cuento de Mercè Rodoreda, embajadora simbólica por excelencia allí donde la ciudad es protagonista.
La FIL, que se celebrará del 29 de noviembre al 7 de diciembre, es una cita importante para Barcelona, por lo que es normal que los nervios estén a flor de piel. Todo el mundo quiere que todo salga perfecto, empezando por la propia delegación catalana, y parece que así ha sido, pese a algunos contratiempos, como una huelga de transportistas y agricultores, que saturó notablemente el tráfico, y una serie de vuelos cancelados en los que viajaban periodistas y autores. Cosas del directo. No se podía más que cruzar dedos ante un imprevisto ajeno a cualquiera que no formara parte de las respectivas compañías aéreas. Y parece que surtió efecto, pues la gran mayoría parece que llega a tiempo para la inauguración y para ver recoger a Amin Maalouf el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.
El alcalde Jaume Collboni inaugurará durante el día el pabellón barcelonés
Para que oficialmente empiece la feria, más allá de entregar el citado premio, se debe inaugurar el pabellón del invitado de honor, que este año recrea una plaza barcelonesa porticada que recuerda a la plaça Reial o a la de Vicenç Martorell y que es obra del estudio de arquitectura Fàbric y de Santiago León. Un espacio privilegiado, no solo por estar ubicado en el vestíbulo principal, sino por contar con un auditorio propio y una librería con 10.000 libros. Collboni será el encargado en unas horas de cortar la simbólica cinta roja poco antes de degustar el menú que ha preparado para la ocasión el chef Gerard Bellver, del restaurante Jiribilla, y que se inspira en Pepe Carvalho, el mítico e inmortal comisario de Manuel Vázquez Montalbán. El alcalde aprovechó ayer, durante la inauguración de una serie de exposiciones en el museo Cabañas, para recordar los muchos años que se lleva trabajando en este proyecto y la confianza que tiene en que los lazos entre ambas ciudades, y entre Latinoamérica en general, se estrechen todavía más.
Un deseo que comparte la periodista y comisaria de la delegación barcelonesa Anna Guitart, que en su discurso inaugural quiere poner el acento en la ilusión, una tónica constante de estos años de preparación. “La FIL es un escaparate y nos hemos puesto guapos para la ocasión”. Una belleza que luce a la perfección con 69 autores, entre los que destacan nombres como Javier Cercas, Mercè Ibarz, Carme Riera, Gemma Ruiz, Miqui Otero o Eduardo Mendoza, que mañana se encargará de abrir el salón literario.
A la comitiva se suman cerca de 30 pensadores y una decena de músicos que prometen amenizar las noches con conciertos gratuitos. Esta noche estrenarán el escenario Love of Lesbian, que reconocen sentirse cautivados por escuchar sus canciones en un acento distinto al que están acostumbrados. Algo que también experimentarán Rigoberta Bandini, Queralt Lahoz o Mushkaa.

EFE
Quien sabe si en una de esas actuaciones se deja ver Richard Gere, que ya ha confirmado asistencia a la FIL, o la escritora superventas Chimamanda Ngozi Adichie, dos de las estrellas internacionales invitadas junto a Leonardo Padura. Aunque puede que prefieran perderse en el cementerio de los libros olvidados que se ha recreado en recuerdo de Carlos Ruiz Zafón, uno de los escritores barceloneses a los que más estima se le tiene en esta orilla del Atlántico. Otras personalidades ya desaparecidas del mundo del libro, como Carmen Balcells, Joan Brossa o Montserrat Roig, también tendrán su merecido homenaje.
Lo cierto es que nadie quiere perderse esta gran cita literaria, que este 2025 moviliza a 18.000 profesionales, 800 autores y más de 2.800 sellos editoriales de 60 países. Cifras que provocan que el mundo editorial se fije estos días en México y, consecuencia de ello, en Barcelona. No una Barcelona cualquiera, sino la del presente, tal y como defendió días atrás Guitart en una entrevista en La Vanguardia: “Hace 21 años que Catalunya vino como invitada de honor. Queremos contar cosas nuevas o que no se hayan explicado antes, más allá de nuestras fronteras”. Feminismo, maternidades, progreso… pero, también, crisis climática, el problema de la vivienda y el turismo masificado. Temas que, inevitablemente, se ven reflejados en la escritura de los autores.
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