Fallece el Nobel Edmund Phelps, el economista que comparó Trump con Mussolini

Corría el año 2017. Hacía poco que Donald Trump se había instalado en la Casa Blanca. Visto con los ojos de hoy, era un Trump más moderado que el actual. Pero ya en aquel entonces Edmund Phelps (1933, Illinois), premio Nobel de Economía en 2006, intuyó que el magnate era un lobo con piel de cordero. 

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 El académico investigó la tasa natural de desempleo y se opuso de forma tajante a la renta básica universal  

Corría el año 2017. Hacía poco que Donald Trump se había instalado en la Casa Blanca. Visto con los ojos de hoy, era un Trump más moderado que el actual. Pero ya en aquel entonces Edmund Phelps (1933, Illinois), premio Nobel de Economía en 2006, intuyó que el magnate era un lobo con piel de cordero. 

Este académico criticaba el dirigismo económico

Durante una comida en un reservado, en un restaurante en la calle Sepúlveda, con un grupo reducido de periodistas con voz cansada, algo lenta, pero con una mente aún muy lúcida, el académico estadounidense, preguntado sobre el nuevo curso político en la Casa Blanca, no dudó en hacer una comparación entre Donald Trump y Benito Mussolini, que dejó helados a los comensales. 

“Me recuerda a un planificador económico al estilo de los años treinta o cuarenta. Quiere privilegiar algunos sectores en lugar de otros, distorsionar a su antojo el comercio. Sus ideas evocan las de la economía corporativista de Benito Mussolini”, afirmó el prestigioso académico.

Nunca le convenció la renta básica universal para reducir las desigualdades

En aquella época, Donald Trump empezaba a ensayar su política de aranceles. Phelps no se cortó la lengua. “También Adolf Hitler recurrió al proteccionismo en Alemania, cerró los intercambios con el objetivo de favorecer a ciertos sectores, pero la consecuencia fue la caída de la productividad”.

Phelps, que falleció este sábado, tenía opiniones radicales también sobre argumentos polémicos como la renta básica y la ya incipiente revolución tecnológica que se avecinaba. Por ejemplo, el académico de Columbia mostraba su profundo “desprecio” con la teoría de la renta universal básica, una propuesta que también empieza a tener cierto eco en Silicon Valley ante el reto que supone la automatización del trabajo. “Es una desgracia. Y es un desastre desde el punto de vista moral. Dicha renta interferiría en los procesos productivos y, en última instancia, deprimiría los salarios reales”. En cuanto a la tecnología, para Phelps, no se trataba de tener miedo a los robots. “Me preocupa más bien que el trabajo acabe siendo menos atractivo”, dijo.

Su concepto de “tasa natural de desempleo” es hoy muy popular y adoptado por el mundo académico

Defensor de la creatividad y de la competencia, amante de la literatura clásica, en La Contra a Victor Amiguet hace una década le soltó otra de sus profecías: “Trump y Putin son dos caras de la misma desastrosa moneda: la moneda del amiguismo, la mísera moneda del clientelismo”.

Desde el punto de vista científico, Phelps es considerado uno de los macroeconomistas más influyentes del siglo XX. Sus trabajos más célebres son La regla de oro de la acumulación de capital, de 1961 y sobre todo sus investigaciones sobre “la tasa natural de desempleo”, que contribuyeron a reconsiderar la curva de Philips (que relaciona paro y e inflación). En sustancia, Phelps cree que el desempleo es independiente de los efectos de la inflación a largo plazo debido al efecto distorsionante de las expectativas de los agentes económicos sobre salarios y precios. 

Otro premio Nobel, Paul Samuelson, dijo de Phelps: “Su contribución a la disciplina es un proyecto: introducir la información y el conocimiento imperfectos, la competencia imperfecta y las fricciones del mercado en la macroeconomía, y añadiría que también en la microeconomía”.

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